(21/01/2008) Maura y Galdós
Se conmemora estos días el centenario del llamado “gobierno largo” de Antonio Maura que terminó bruscamente, en 1909, como consecuencia de la Semana Trágica de Barcelona. Se recordará que dichos sucesos tienen su origen en el malestar que produce la llamada a los reservistas para la campaña en Marruecos.
La oposición se moviliza con manifestaciones que acaban en quema de iglesias y conventos. Se hace responsable a Ferrer Guardia, fundador de las Escuelas Modernas, y un tribunal militar le condena a muerte. Tras la ejecución, la campaña desatada contra Maura, dentro y fuera de España, fuerza al Rey a pedir su dimisión.
En esta campaña tiene un papel especialmente activo Galdós, amigo personal de Maura. La amistad entre estos dos insulares (don Benito era canario y don Antonio mallorquín) se fraguó precisamente cuando coincidieron en el Parlamento como diputados por el Partido Liberal.
Su evolución política no pudo ser más dispar. Maura se convirtió en el jefe del Partido Conservador y Galdós se hizo republicano. A pesar de las diferencias ideológicas, la amistad siguió su curso. Ambos veraneaban en Santander y compartían una gran afición por la pintura. Galdós fue, además, cliente de Maura, abogado en ejercicio, por un pleito con sus socios editoriales y le ayudó cuanto pudo en otros aspectos de su vida privada.
A raíz del escándalo del estreno de la obra de Galdós, Electra, de marcado cariz anticlerical, Maura le escribe: “Sabe usted que nunca puede hacerse contencioso el cariño que le tengo a usted”.
Sólo cuando el escritor, ensoberbecido por su popularidad, pasa a la acción directa, escribiendo manifiestos y encabezando manifestaciones contra el gobierno que preside su amigo, se enfrían algo sus relaciones, lo que no impide que se sigan tratando con cordialidad cuando se encuentran en la academia.
Dos no se enfadan si uno no quiere. Don Antonio hizo, en este sentido, un esfuerzo mucho mayor que Galdós para que eso no ocurriera. La fiebre republicana se le pasa a Galdós en 1913 y a partir de ese momento se declara únicamente partidario de la República de las Letras.
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