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(03/02/2008) El desenladrillador

Leo en un periódico unas declaraciones del ministro de Justicia en las que dice que “Zapatero autorizócontactos con ETA tras la T-4 para saber a qué atenernos”. Una de dos, o les pareció poco dosmuertos (“¿Oye, vais en serio?”) o se están quedando con nosotros.

Es como cuando una persona descubre a su cónyuge en la cama y éste le dice. “No es lo que parece”,como si se tratara de una broma y fueran a aparecer todos sus amigos diciendo: “¡inocente inocente!”. Pura retórica porque ahí lo único que aparece es una gran traición. Y una gran mentira,claro, lanzada así, a la cara estupefacta del otro para desconcertar y ganar tiempo.

Y tiempo es lo que no tienen. Ni la pareja de mi ejemplo, ni el Gobierno que es sorprendido negociandocon los que han dejado muy claras sus intenciones de seguir aterrorizando, y si es posible matando a todos los que se opongan, mínimamente, a sus siniestros propósitos.

Al negar la evidencia, el cónyuge infiel se está riendo de su pareja legítima, jugando con sus sentimientos e insultando a su inteligencia. Al hacer lo propio, Zapatero y sus muchachos nos están despreciando a todos, y en este caso, más en particular, a la memoria de las víctimas de la T-4 y a su familia.

La historia de cuernos sería, hace unas décadas, el argumento de un vaudeville a la francesa, considerado verde y no apto para menores; hoy parece el episodio de alguna serie de Televisión Española, de esas que parecen escritas para envilecer y escupir sobre el género humano.

Series llenas de valores que, como saben, se ven en familia y resultan un complemento idóneo para laasignatura estrella de la política educativa zapateril: la Educación para la Ciudadanía. En cuanto a la mentira gubernamental, es una más de las que hemos tenido que sufrir durante estos superferolíticos cuatro años. Ha sido como si a un grupo escapado del frenopático sin medicación lehubieran dado la posibilidad de acabar con todo.

Ahora, el cielo está enladrillado y quien lo desenladrille, buen desenladrillador será. Está en nuestro voto echarle una mano en tan enojosa y necesaria tarea.

Julia Escobar

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