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Recién inaugurado el gobierno que con tanto sigilo formó Rajoy, todos se muerden ahora las uñas por saber quiénes van a ser los Secretarios de Estado. En el negociado en el que me muevo -el de la cultura- es enternecedor oír los anhelos de los más progres, y son mayoría, tanto de derechas como de izquierdas. Según ellos, José Ignacio Wert se equivocaría si no nombrara Secretaria de Estado de Cultura a Alicia Moreno; quién mejor que ella para repartir un trigo que no hay. También censuran agriamente que se le de al deporte el mismo rango que a la cultura, como si esas cosas funcionaran sólo por analogías.
No sé lo que Wert piensa hacer con Cultura -parece más abocado a Educación- pero creo saber lo que opina Rajoy sobre la política y la cultura. Aunque no se haya pronunciado recientemente al respecto, será probablemente lo mismo que opinaba durante la campaña electoral del 2004, cuando también iba de vencedor indiscutible hasta que la tragedia del 11M, acumuló muerte, miedo y dolor, provocando el ascenso al poder de Zapatero, que era lo que sin duda buscaban los terroristas, como tantas veces se ha dicho y como sin duda acabará sabiéndose. A ver qué hace Gallardón con esta y otras investigaciones en curso y a ver si le ayuda la oposición en eso.
En aquella ocasion publiqué en la extinta Gaceta de los Negocios (20/02/2004) un artículo que titulé "El mal necesario" y que reproduzco a continuación:
"El otro día al presentar su política cultural, Rajoy dijo dos cosas que me parecen bastante interesantes. La primera es que política y cultura son términos opuestos y la segunda que para la cultura, el Estado es un mal necesario. Es curioso que ambas afirmaciones las hiciera, por así decirlo, fuera del discruso. Tal vez por eso han dado poco que hablar. .
Por supuesto, ninguna de las dos es una boutade sino que, con ellas, resumía lo que había estado exponiendo durante treinta minutos. Con la primera se refería al dirigismo cultural de los regímenes totalitarios. No los calificó exactamente así, pero para mí quedó claro. Una política de privilegios y, por tanto, de exclusiones, con las que ni se hace cultura, ni se hace nada.
Durante el franquismo la cultura estaba dirigida, en parte, por el Estado y eso creo hábitos y mañas que se prolongaron durante mucho tiempo en democracia. La política de subvenciones directas que hemos conocido durante tantos años, muy del gusto de la izquierda, tal vez no paraliza las mentes pero desde luego paraliza a la sociedad civil, que es la que debe tomar cartas en este asunto.
Al estado le toca regular, crear el marco jurídico e institucional al que hay que plegarse y de ahí que sea un mal necesario. Una política cultural eficaz no puede ser una política ambiciosa y a quienes hay que promocionar no es a los individuos, escritores y creadores, sino a las industrias que generan sus actividades.
Al explicar este extremo, es curioso que Rajoy pusiera el ejemplo de la industria editorial. Al Estado, dijo, no le toca editar libros (lo hacen, por cierto, muchos gobiernos autonómicos) sino fomentar la lectura, incrementar la red de bibliotecas públicas y “establecer el marco propicio para que la industria editorial se desenvuelva con vigor”.
Está por ver si dicha industria es capaz de crear por sí sola, y sin dineros del Estado, una colección de obras completas y de clásicos españoles y universales como las que existen en el resto de los países civilizados."
Pero todo esto lo dijo en la campaña del 2004, cuando todavía no habían aparecido las redes sociales... ni los chipirifláuticos.
Otrosí, http://revista.libertaddigital.com/politica-cultural-1276215617.html
Publicado el 22:17 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Otro año más respondí al llamado de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, para celebrar en su sede de la Puerta del Sol el treintiantos aniversario de la Constitución. Me llamó la atención la merma considerable de público respecto a ediciones anteriores, pues se podía transitar sin agobio por los dos patios del recinto, y nadie se peleaba por el condumio. Tras el triunfo electoral del Partido Popular yo esperaba una mayor afluencia hasta que alguien a quien se lo comenté me calificó de ingenua, y caí en la cuenta.... Espero que ustedes sean más perspicaces y rápidos que yo, porque no pienso explicarme mucho más. Aunque también hay que tener en cuenta otros factores, como por ejemplo que era día laboral y había Asamblea.
Como siempre, hablaron la Delegada del gobierno y la Presidenta de la Comunidad de Madrid. La primera lo hizo con un muy escaso nivel de atención por parte del público. Oí algún amago de abucheo, prontamente sosfocado por los demás: no era ni el lugar ni el momento para demostrar el desagrado que producía la presencia de una mujer que sólo ha dado pruebas de hostilidad, desidia e incompetencia en el (in)cumplimiento de la misión que tenía encomendada en nuestra ciudad.
Esperanza Aguirre habló después y su voz, clara y potente, contrastaba de forma notable con el tono, vamos a llamarle "bronco" y algo arrastrado de su predecesora. Después, un coro nos deleitó con sus cánticos y terminó la ceremonia oficial con el himno nacional que me pilló en el guardarropa donde, a pesar de que nadie podía verme, mantuve firme el ademán, porque me emocionó de veras oírlo en esa circunstancia y en ese contexto.
Para terminar este breve apunte señalar que en el acto no sólo había amigos, también encontré algunas personas contrarias al partido que gobierna en la Comunidad de Madrid, y que dentro de poco gobernará en toda España; tirios y troyanos nos codeábamos amigablemente, como mandan la razón, la buena educación y la Constitución que estábamos celebrando.
Publicado el 22:44 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Lo que le pasó el otro día al Rey Juan Carlos cuando abrió una puerta al mismo tiempo que se la abría un ayuda de cámara, chafándose un ojo, no le habría pasado de haber leído al poeta francés Francis Ponge. El cual dice muy claro en un texto de su libro "Le parti pris des choses" que "los reyes no tocan las puertas". O tal vez lo leyó y por eso lo hizo, ya que Ponge añade. "Ellos no conocen ese placer". Y quiso conocerlo y el ayuda de cámara -que había leído a Ponge, seguro- se lo impidió para que no volviera a ocurrírsele nunca más ir en contra de los dictados de su real destino.
LOS PLACERES DE LA PUERTA
Los reyes no tocan las puertas.
Ellos no conocen ese placer: empujar con suavidad o bruscamente uno de esos grandes paneles familiares, volverse para colocarlo nuevamente en su sitio, tener una puerta en sus brazos....
... El placer de empuñar el nudo de porcelana del vientre de uno de esos altos obstáculos de una habitación; ese rápido cuerpo a cuerpo que por un instante retiene la marcha, dilata el ojo hasta que el cuerpo entero se acomoda a la nueva estancia.
Con mano amistosa sostiene por unos momentos esa puerta, antes de empujarla con decisión y encerrarse - lo que queda asegurado por el ruido del bien aceitado y poderoso resorte".
Francis Ponge, "Le parti pris des choses".
La traducción es mía. Sé que hay una traducción en Monte Avila, Venezuela, 1971, del poeta venezolano Alfredo Silva Estrada que traduce el título como "De parte de las cosas", y es, sin duda, una opción, pero yo prefiero interpretar ese "parti pris" como opinión inamovible, decisión, o como diría Paul Valéry, voluntad. Por eso elijo "Lo que opinan las cosas", porque se trata de dar protagonismo al cigarrilo, a la vela, al pan, a la puerta, al agua, al fuego, "descosificalos", en una palabra, darles animación, intención, vida al cabo
Publicado el 10:09 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Esta victoria electoral del PP ha sido para mí un momento tan anhelado que aún no me lo creo. Sigo en estado de shock, inmersa en ese sentimiento de irrealidad, que tengo desde entonces. ¿Como es posible que todo saliera tan bien, que nadie intentara reventar la jornada? y, en otro orden de cosas, o tal vez en el mismo ¿Cómo es posible que los militantes socialistas siempre tan motivados, tan activos, tan solidarios, tan , tan, tan, cómo es posible, digo, que abandonaran de esa manera ominosa a su candidato, aunque sea, que lo es, el peor de toda su historia? Pienso sinceramente que nadie le quiere, ni fuera ni dentro de su partido. En su patética y tal vez última comparecencia pública se le había puesto la misma cara de Pinocho que se le puso a Felipe González en su última época. Comparen narices y verán que no me equivoco. Y para terminar con esta evocación de la jornada electoral quisiera mencionar dos muertes que se produjeron ese día: la de un votante, casi a pie de urna, y la de Javier Pradera, en su casa. De éste tengo mi opinión, que omitiré por respeto a los muertos y a la muerte; una muerte la suya que le remitió, en el plano simbólico, a sus orígenes. ¡El hijo y nieto de unos reputados protomártires franquista, que se había escapado de su herencia ideológica para refugiarse en el polo opuesto, fue precisamente a morir un 20N! En cuanto al primero, sólo sé que tenía más de noventa años y que había salido a cumplir con su derecho al voto. Ignoro por quién lo hizo y no me importa. Es el hecho de hacerlo, de sobreponerse a la fatiga de la edad, a la inclemencia del tiempo, lo que me resulta conmovedor, casi heroico.
Entretanto se produce la transición de poderes, los socialistas, aún en funciones, siguen empeñados en hundir el país hasta el infinito y más allá. El 10/11/11 el Ministerio de Asuntos Exteriores hacía pública la web del II Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones (II PNAC) 2010-2014. El Plan, dicen en esa mirífica página, "contempla proyectos, programas y actividades concretas definidas por los ministerios del Gobierno de España, que se encuentran ya en desarrollo. El informe de actuaciones realizadas hasta ahora será presentado en el IV Foro de la Alianza de Civilizaciones que se celebrará(???) del 11 al 13 de diciembre en Doha (Qatar)". ¡Ahi es nada! Si no me creen, pinchen aquí:
http://www.pnac.gob.es/IIPlan/Noticias/2011/101111IIPlan.htm
Por su parte, ministras y altas cargas intentan apurar hasta el final el mermado presupuesto de los departamentos que van a abandonar, espero que pronto, y se disponen a negociar por el ancho mundo ¿qué futuro? Es triste esta manera de hacer las cosas, porque es un eterno recomenzar, como decía Paul Valéry del mar. Para que no sea así, urge proseguir esa labor de rearme moral de España, que parecía bien encaminada hace unos años y para la que hasta los mismos socialistas en su primera etapa trabajaron con cierto ahínco, aunque luego olvidaran quién y para qué se les sacó del basurero de la historia, el mismo al que van a volver ahora con todos los horrores, que no honores.
Publicado el 18:27 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Del reciente 20N me quedo con su aparatosa calma. La lluvia contribuía a mitigar cualquier otra perturbación no atmosférica. La gente acudía a cuentagotas a los colegios electorales pero se cumplió el cupo. No hubo altercados mayores que reseñar: a los vociferantes no les gusta mojarse; además, tocaba callar esta vez. Tocaba asumir la derrota como si fuera una victoria inducida o permitida: un rumor me vino de boca de algunos votantes socialistas: “vamos a perder, pero creemos que es mejor que sea la derecha quien haga el trabajo sucio de la derecha. Por eso ya hemos dejado colocado a los nuestros: fulanito en Sao Paulo, menganita en Naciones Unidas, perenganito de fraile sin haber sido cocinero, zutanito en Roma... Hemos puesto un huevito aquí, y allá y hemos dejado que la víbora etarra anide en el Parlamento. Nuestra labor de destrucción terminada, vayámonos pasito al basurero de la historia que dentro de unos años alguien habrá que nos saque del hoyo de un bombazo.” Y se quedan tan anchos.
La moderación reinaba incluso en la alegría de los ganadores. Dato curioso: entre la multitud que llenaba la calle Génova y aledaños, ondeaban menos banderas de España que nunca, como si hasta en ese detalle se hubiera querido aparentar objetividad. Mientras tanto, como una alegoría del cielo y el infierno, en la calle Ferraz un frío mortal –porque el infierno es helado, sicut Siberia- recorría el espinazo de Rubalcaba, indigno hasta en la desgracia, situación en la que cualquier mortal es digno de lástima. Abandonado por sus compañeros de partido, también lo fue por sus votantes y simpatizantes; nadie acudió a arroparle y mimarle, ni a compartir su derrota. Este abandono contrasta crudamente con la imagen que han ofrecido los seguidores del PP en sus momentos bajos: en 2004, en 2008, siempre tuvieron un océano de banderas de España apoyando su proyecto.El mismo de siempre, el que ayer afortunadamente se ha impuesto, sin tiro, ni veneno, ni navaja, a través del menos malo de los sistemas políticos: la democracia.
Otrosí,
NI TIRO, NI VENENO, NI NAVAJA..., de Gloria Fuertes
La esperanza me desespera;
desesperada espero todavía,
de una noche yo no puedo hacer un día
disfrazar la manzana en una pera.
Lo difícil me atrae, es mi bandera,
lucho a golpes de amor por una espina
-la rosa no interesa-, la divina
adivina primavera.
Ni tiro, ni veneno, ni navaja,
teniendo que tener un amor vivo
del cielo no me baja la mortaja.
El destino me gana con destreza,
yo espero a la final ir de cabeza
mientras lo fácil se ahoga en la tinaja,
la vida es un maldito sube y baja
un sube y baja que desentrena paces
y sólo lo haces bien si el amor haces.
Publicado el 10:16 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
El viernes pasado asistí a una mesa redonda cuyo tema no viene al caso pero es interesante saber que, en cierto modo, tenía que ver con los derechos humanos y, desde luego, con la democracia. En un momento dado su presidente interrumpió el acto para comunicar la noticia de la muerte de Gadafi. El público reaccionó de inmediato con una salva de aplausos. Cierto que aún no se sabían los detalles atroces de dicha muerte, pero aún así... Se conoce que los demócratas estamos en contra de la pena de muerte, pero no de los linchamientos y las ejecuciones sumarias. Esto ratifica mi idea de que la defensa de los derechos humanos han usurpado, sublimándola e incluso anulándola, la compasión. Pero será porque soy muy reaccionaria, sin duda.
Y hablando de Gadafi, magnífica la tercera de ABC que le dedicó el sábado pasado Serafín Fanjul quien traza la trayectoria atrabiliaria y cruel del otrora admirado coronel con mano maestra. Da sonrojo pensar en que los mismos que le encumbraron y jalearon, se felicitan ahora de su caída por la que hicieron poco, tarde, mal y a la fuerza. Luego oigo en un programa de radio a alguien que recuerda la “filosofía política” del ex dictador: no hay gobierno, pero sí comités y asambleas que deciden a cada paso lo que hay que hacer para hundir la vida al prójimo. Una especie de república de plaza de pueblo… como la que quieren los indignados para nosotros, asesorados por los sesudos profesores que asesoran a Chávez, Correa y Evo Morales.
Publicado el 17:07 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
El periodista Santiago González acaba de publicar “Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo”. No lo he leído pero título, subtítulo y algunas declaraciones que le he oído al autor en la radio, dejan claro que versa sobre la irrefrenable cursilería que aqueja a nuestros dirigentes socialistas. Supongo que amén de las confluencias planetarias, encontraremos ahí recogida la palabrería estomagante del tipo “la tierra pertenece al viento” que me hizo recordar aquellas palabas que Pétain, ecologista avant la lettre, dirigió a una Francia ocupada, estupefacta y horrorizada: “¡la tierra, la tierra no miente!”, recogidas en Des gens très bien (Grasset, 2011), libro que el novelista Alexandre Jardin dedica a desenmascarar a su abuelo, Jean Janin, jefe de gabinete de Pierre Laval, primer ministro de Pétain, el cual (Jean Janin) había salido de rositas de su flagrante e importante papel en el gobierno de Vichy gracias, entre otros, al ambiguo François Mitterrand, de infausta memoria.
Ayer, en las lágrimas derramadas por Rubalcaba, Patxi López y compañeros mártires ante esa drôle de paix que se han sacado de la manga preelectoral, me ha parecido ver una vívida ilustración de lo que se conoce como “lágrimas de cocodrilos”, esos gigantescos y voraces reptiles que lloran mientras devoran a sus víctimas…
Publicado el 21:55 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Corría el año 1984, como diría un pedante, cuando durante un Festival de rock que se celebraba en el Palacio de los Deportes de Madrid, el Excelentísimo Señor Alcalde D. Enrique Tierno Galván lanzó el primer grito de la rebelión municipal, espesa y canalla: “¡El que no esté colocado, que se coloque... y al loro! Y a fe que los de su cuerda, camarilla o camada, han obedecido al pie de la letra la consigna, en su acepción de “encontrar un puesto para los suyos”. Pero aunque malo, eso no es lo peor. Lo peor es que a partir de ese momento se puede, a toro pasando, fechar la derrota absoluta de los endebles restos de autoridad paterna y administrativa que habían sobrevivido a los teóricos del Mayo del 68.
Los chavales “alucinaron en colores” al oír a ese señor tan serio, tan viejo y tan rancio soltar tamaña enormidad y pensaron que si él lo decía es porque era bueno, o que, al menos, si él lo promocionaba, a ver si se atrevían sus padres a desmentirle. Y no digamos ya la autoridad competente. Aquello dio lugar a uno de los más detestables, feos y abominables “momentos culturales”, conocido en la Historia Universal de la Infamia, y en la historia a secas, como “la movida madrileña”. Una historia plagada de muertos por sobredosis, padres aterrados que esperaban a sus hijos hasta el amanecer, familias rotas, gonorrea y sida, una historia sórdida como las películas de Almodóvar, buque insignia de esa nauseabunda estética del pelo cardado, la carrera en la media y las vomitonas.
Aquellos barros trajeron estos lodos y dieron lugar al segundo episodio de la concienzuda labor de destrucción total de cualquier forma de vida medianamente humana, ya que no humanista: el movimiento del 15M, también llamado de “los indignados”, aludiendo al ridículo panfleto de otro “venerable anciano” francés, titulado en su versión española “Indignaos”, coreado a su vez por otros “viejos profesores” marchosos, esta vez españoles, como José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza et alter…,
La historia se repite o simplemente se continúa; de nuevo una administración socialista que ha sabido utilizar su casi única competencia central (Ministerio del Interior) para, con su permisiva y complaciente pasividad, hundir los pecios de la escasa dignidad ciudadana, a duras penas salvada por una resistencia que se muestra impotente para solucionarlo; de nuevo un grito –el segundo- que muy bien hubiera podido suscribir Tierno Galván: “¡El que no esté indignado, qué se indigne... y a la Puerta del Sol!” y le hubiera faltado añadir, “que lo paga el alcalde”.
Otrosí, http://laquimera.typepad.com/laquimera/2006/04/el_movidn-1.html
Publicado el 18:05 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)
A raíz de mi reciente contacto con Fernando R.Genovés, no sólo nos hemos pasado enlaces sino que hemos intercambiado nostálgicos recuerdos de algunos colaboradores de Libertad Digital de los primeros tiempos. Fernando citó a Carlos Semprún, a quien "le dio por morirse", a José María Marco, a él mismo y a una servidora. Como hablábamos de Carlos le conté que acababa de morir su hermana mayor, Maribel, la que se casó con Jean-Marie Soutou, que llegó a ser embajador y secretario general del Quai d’Orsay. Los semprunes lo conocieron en el exilio y Maribel se casó con él en 1942, en Lyon. Carlos quería mucho a su hermana a la que acusaba cariñosamente de querer a su vez más a Jorge y por eso la llamaba "la hermana de su hermano".
De esa familia tan peculiar -comenté a Fernando- sólo queda Gonzalo, el mayor de todos, Gonzalo de quien tengo en mi poder un manuscrito que me mandó hace unos años, lo intenté pasear por algunas editoriales pero nadie quería saber nada de un tercer Semprún pues “la importancia de llamarse Jorge”, como apuntó Fernando, hizo mucha pupa a los que no tuvieron ese privilegio. En Francia la muerte de Carlos pasó desapercibida y fue merecedor tan sólo de un homenaje en La maison de l’Amérique Latine al que asistieron Zoe Valdés, Jacobo Machover, una servidora y, ¡oh sorpresa! su hermano Jorge, en un gesto soberbio de caridad cristiana, El homenaje, que ya conté aquí en su día, empezó con la proyección de una entrevista que le hizo Federico Jiménez Losantos a Carlos que dejó perplejos a casi todos los asistentes, en su mayoría franceses, gente del teatro, artistas plásticas y literatos que poco o nada sabían de la deriva liberal de Carlos Semprún. Precisamente fue su sobrino, el historiador Georges-Henri Soutou, hijo de Maribel, quien se mostró más interesado por ese rostro nuevo que le mostrábamos de su tío. Es él ahora, junto a Anne Dastakian, la sobrina de Nina, quien se está ocupando del legado de la biblioteca y los manuscritos de Carlos y tienen pensado escribir una historia de la familia Semprún-Maura. Yo me conformo por ahora con que alguno de los editores que en su día se mostraron tan interesados en publicar la tercera entrega de las memorias de Carlos, que por una serie de circunstancias obran en mi poder, lo hagan de una vez por todas, así como con que Actes Sud traduzca por fin el manuscrito que les entregué en abril con un “mix” de los tres libros, El exilio fue una fiesta, A orillas del Sena un español… y La barricada de enfrente, que es como se titula ese volumen póstumo y todavía inédito. En fin, sin duda, el libro del que me habló Anne que quería hacer Soutou sobre su familia española tiene ya para mí un título, sugerido por Fernando R.Genovés, “La importancia de llamarse Jorge”.
Publicado el 09:11 en Actualidad, Literatura | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)
Fernando Rodríguez Genovés, con quien compartí página en los primeros tiempos de Libertad Digital, me comunica que desde hace unos días puede descargarse gratuitamente en su blog ,"Librepensamiento" (http://fernandorgenoves.blogspot.com) la versión electrónica de su último libro: Cine, espectáculo y 11-S. Fernando me dice que se trata de un ensayo sobre el tratamiento cinematográfico, estético y mediático concedido a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, sucedidos hace hoy justamente diez años. Loable e interesante iniciativa de la que me quiero hacer eco y que me dispongo a difundir en este mi pequeño rincón, a modo de recuerdo o rememoración de ese día maldito que quedará como el principio de la pesadilla que nos está tocando vivir. Fecha terrible, con la que empezó brutalmente el Siglo XXI y cuya consecuencia es la exacerbación del antisemitismo y del antiamericanismo (porque van a la par) que caracteriza a los intelectuales de izquierda. De aquel día, de aquellos momentos posteriores un recuerdo: el 12 de septiembre El País tituló así la noticia: "El mundo estremecido por las posibles represalias de Bush". ¡Qué miseria!
Comenta Fernando en una de sus entradas que no debemos olvidar esa fecha y que "por la misma razón, nunca olvidaremos tampoco el Holocausto ni la causa del pueblo judío y de Israel, que no es otra que poder vivir en libertad, con seguridad y dignidad. Estas sí son causas. No como otras, que son excusas causadas. " Lo suscribo por completo, pero añado algo más que tampoco debemos olvidar y que todavía no ha tenido, que yo sepa, ninguna ceremonia del recuerdo, desde luego no de forma institucional: los crímenes del comunismo y sus cien millones de muertos. Nadie ha leido len público los nombres de sus víctimas que, recuerdo, eran de todas las nacionalidades..
Otrosí, Fernando Rodríguez Genovés http://nodulo.org/ec/2011/n115p07.htm
http://www.youtube.com/watch?v=Epgl5XzBYYs
Publicado el 13:47 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Este verano me he tomado las vacaciones al pie de la letra. La prueba es que hoy, que terminan, es el único día en que me he decidido a apuntar algo en estos "sueltos". También es verdad que al no tener compromisos, por primera vez en muchísimos años, he podido solazarme en mi sombra preferida, leyendo y releyendo. Y eso es de lo único que puedo hablar. Apunto ya que he releido a Canetti,de quien me quedo con su admiración por Kafka (El otro proceso de Kafka) su amistad con Broch, Musil, Isak Babel, y su poco aprecio por Freud, a cuya obra La psicología de las masas, debe su Masa y poder, y por Borges de quien decía “No me gusta nada Borges. No choca con la piedra. La reblandece". Canetti utiliza mucho los aforismos, género a medio camino entre la poesía y la filosofía y un magnífico recurso para dar suelta a los pensamientos sin demasiadas explicaciones, ni commplicacionews. La maestría consiste en concentrar una idea o una imagen especialmente intensa en una sola frase o en frases muy cortas como en los siguientes, extraídos de aquí y de allí: NUEVO SABER PARA RECALENTAR LO QUE CONTIENE DE VIEJO, o EL COMIENZO NO FUE MALO. PERO ENTONCES CUMPLIO CIEN AÑOS, o EN LA ADVERSIDAD SE LEÍA MEJOR, ERA LO ÚNICO QUE SE TENÍA! El logro del aforismo reside en el eco que encuentra en el atento lector. No es mi única lectura de estos meses, por supuesto.Me seguiré explicando.
Publicado el 22:31 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Esos tres vocativos (mejor dicho, estos dos vocativos y ese imperativo) con los que titulo mi entrada de hoy, día en que se celebra la festividad de Santiago Apóstol, y en el que yo celebro también mi cumpleaños, son tres gritos o voces de combate y no una declaración de principios, ni una petición al Santo de que cierre España a toda influencia extranjera (léase modernidad) como se cree, o se nos ha hecho creer. En efecto, son muchos los que se han aprovechado de este equívoco por razones radicalmente contrarias, los progres, para que se vea lo malos que son los reaccionarios y estos últimos para fastidiar a los primeros, pero todos se equivocan o tergiversan las cosas, o alguien las tergiversó en su momento.
Desde luego no fue Cervantes, que deja bien claro el sentido genuino de las tres invocaciones, pero sí Ramiro de Maeztu, por ejemplo, o más popularmente los héroes de papel "El guerrero del Antifaz" y "El Capitán Trueno". Que no sea igual 'Santiago y cierra España" que ¡Santiago! ¡Cierra! (que significa apretar, ser fuerte, embestir, equivalente al "sed hombres" homérico) ¡España!, parece claro cuando se sabe la verdad, pero también lo es que el Apóstol Santiago nos ayudó mucho a librarnos de los moros invasores en la batalla de Clavijo, allá por el siglo IX y esa milagrosa intervención le valió el sobrenombre de Matamoros, cosa que disgusta mucho en estos tiempos melindrosos que nos ha tocado vivir, hasta el punto de que-horresco referens- corrieron voces de que se iban a retirar todas las representaciones plásticas del Apóstol bajo esa advocación. Afortunadamente no se han atrevido pero tampoco le han dejado intacto, de forma que en la Catedral de Santiago de Commpostela podemos ver al Santo en una posición incomprensiblemente belicosa, atacando un matorral de plastichú tras el que han ocultado a los moros vencidos por su lanza, como se refleja en la foto que hice el año pasado, cuando tuve la fortuna de visitar la catedral, completamente vacía, en una fría tarde decembrina, Un amigo me pidió que se la fotografiara. Ahí está, convertido de Matamoros en Mataflores y que mejor fecha que hoy para mostrarles el antes y el después de esta cobarde tontería.
Publicado el 23:54 en Actualidad, Historia | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (0)
Sí, Claude, ya sé que en todos los países pasa lo mismo; que los poderosos se benefician sexualmente a los débiles y que una manera de control psicológico es el control sexual. El mal corteja al bien, ya lo sabemos, se llama corrupción. Sólo que… en algunos países hay maneras más tajantes de combatirlo, véase Estados Unidos y en otros hacerlo se considera una intrusión en la vida privada. Curiosamente, se piensa que esta última postura es más, ¿cómo diría yo?, civilizada. ¿Y qué país es más civilizado que Francia? Ergo…
Por eso me hace gracia que ahora, que ha saltado a la palestra la vieja historia de una joven que dice haber sido víctima de abusos en el pasado por parte del famoso DSK, todos los progres os pongáis de uñas contra ella y digáis cosas tan reaccionarias como que es sospechoso que se le haya ocurrido hacerlo ocho años después de los hechos. ¡Y lo dices tú que me contaste la historia de una prima que cuando cumplió cincuenta años te confesó entre lágrimas que su padre había abusado de ella cuando era adolescente! Claro, lo más natural es con 14 años salgas corriendo a contar a tus amiguitas lo que te está pasando! O a tu mamá, por ejemplo.
Y eso lo decís los entusiastas de la memoria histórica (selectiva). En tocante a ese engendro que llamáis igualdad de género, lo único que os importa es el maltrato y el asesinato de mujeres, mucho más resultón que los abusos sexuales en la familia, en el trabajo o en la política, y mucho más sencillo de castigar, ya que no de reprimir, entre otras cosas porque basta con aplicar las generales de la ley, con la variante de agravio comparativo cuando es una mujer la que pega o maltrata a un hombre, por ejemplo, que “haberlas, haylas”.
Pero todo esto es de primero de psicología, o al menos eso me parece a mí y me llama la atención, Claude, que la figura de DSK te parezca plausible (en el sentido de aplaudible). Pienso de nuevo en que el hecho de que seas francesa influye mucho en tu consideración de este asunto y me viene a la memoria aquella vez que te conté la historia de un perturbado que acosaba a una vecina mía sesentona de tal manera que tuvo que cambiarse de casa: “¡Debería sentirse halagada! ¡Qué la sigan acosando a su edad!”. ¡Ay Claude!, ¡Ay, Francia!, ¡Cuánto te quiero, pero cuánto me irritas!
Publicado el 20:20 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Querida Claude, no sabes cuánto te agradezco el material que me has proporcionado en París sobre el asunto DSK ; me lo he leído de cabo a rabo en el interminable viaje de vuelta a Madrid. Me ha servido para comprender, textos mediando, aquello que tantas veces decías en tus correos y en nuestras conversaciones desde que se produjo el para ti inconcebible evento. ¿Recuerdas? Estabas en Madrid cuando estalló la cosa, creo que fue precisamente el 15 de mayo (el mismo día en que estallaba la no menos patética “spanish revolution”) y tú no lo aceptabas. “Es imposible, imposible” decías, para añadir después que el aludido era un mujeriego. Luego fui yo la que estaba en París cuando hace pocos días se supo que el fiscal Vance había descubierto la impostura de la supuesta víctima, y que cabía la posibilidad de que hubiera sido utilizada como señuelo para comprometer al angelito. Porque eso es lo que en definitiva era y sigue siendo DSK para los votantes de izquierda: el San Miguel que os iba a librar de Satansarkozy y los ángeles, sobre todo si son arcángeles, qué menos, tienen sexo.
Ya sé que te cabrea muchísimo que diga esto, pero el sexo para vosotros es una obsesión. En esa materia no tenéis ni moral ni entendimiento y os habéis quedado en el siglo XIX, en la entronización del adulterio y lo “psicalítico” que impregna gran parte de vuestra literatura, lastra los mejores talentos, acaba con cualquier atisbo de profundidad y está reñido con la metafísica. Sólo algunos grandes escritores y poetas se han librado de esa maldición o han sabido canalizarla o sublimarla, como prefieras. Pero ¡basta! habíamos prometido no citar autores en esta discusión.
Vuelvo a Strauss-Kahn. Según vosotros es víctima de un complot: ha sido pillado en ese odiado país de puritanos que es Estados Unidos con la “main dans le pot de confiture” expresión que cobra aquí todo su crudo (y psicalítico) sentido literal. En una palabra ha caído en la trampa, y sólo os falta añadir: “como es natural en un hombre bien dotado”. Francia, que no le perdona ser “asquerosamente rico”, afortunada circunstancia de la que no pueden surgir más que bienes para todo el mundo, le absuelve sin embargo de ese puterío innato a la cultura francesa, sin darse cuenta de que ese señor sesentón que se tira encima de la primera camarera que entra en su habitación, consentidora o no, pretende ser el futuro presidente de la República Francesa y no el dueño de un burdel en Marsella con derecho de pernada. Sí, ya sé que no sería el primer presidente francés “obsexionado” por las mujeres, pero los tiempos han cambiado, qué le vamos a hacer, y conforme se atienden más los derechos de la mujer, se es más duro con el derecho de los hombres poderosos a tirarse a todas las hembras de su entorno y a degradar todo lo que les rodea.
Lo siento, Claude, pero aún a riesgo de que no vuelvas a dirigirme la palabra voy a decirte lo me parece tu DSK, inocente o culpable: un viejo y patético mandril, lo cual no importaría si se postulara para reinar en el planeta de los simios. Pero Francia, es decir, Europa no se merece una persona así.
Publicado el 23:46 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Han pasado muchas cosas, pero muchas, desde que escribí mi última entrada en el blog. Las hubiera querido comentar al instante y lo habría hecho de tratarse de un trabajo, de un compromiso. Pero esa misma libertad del bloguero independiente es también su pérdida, o su merma, condenado como está a supeditar su escritura a la “prosa de la vida”, léase a ganar el pan de otro modo menos quimérico que el blog; en mi caso, cuando tenía obligaciones contractuales con la prensa, utilizaba el sobrante de información para alimentar a esta especie de hambriento kéfir pero ahora, por incompatibilidades varias, a veces me veo obligada a callar muchas cosas sabrosonas, de esas que en otra época hubiera dado un Congo por enterarme y que muchas veces conozco gracias a esa incompatibilidad, precisamente. En el mundo normal se llama discreción, virtud incompatible con la impudicia de la escritura pública.
Pero basta de quejarse y al grano, que es de oro. Entre los eventos que merecieron toda mi atención durante este largo mes de silencio destaca esa estrafalaria rebelión protagonizada por “la juventud mejor formada” de la historia de España que, de un día para otro se ha puesto a protestar contra lo que no había protestado en todo este tiempo. ¿Reacción ante la estulticia gubernativa? ¿Hartazgo por no ser reconocida su excelencia? A mí me extraña un montón porque yo tenía entendido que nuestra mejor juventud, la más preparada, está ahora trabajando en el extranjero, luego lo que pulula por esas plazas de España es el sobrante, cuando no lo peor de cada casa. Y su actitud es de los más tendenciosa; protestan contra todo menos contra la legalización de ETA reconvertida en Bildu... y contra el gobierno.
Sin embargo ¿ingenuamente? ¿neciamente?, algunos medios más que curtidos en este tipo de intrigas conspiratorias, a pesar de la transparencia que los “indignados” demostraron desde el principio, a pesar de su evidente mala voluntad y su deliberado boicot a la democracia, recibieron casi con júbilo los primeros síntomas de ese movimiento, llamado, con ecos de catástrofe, “del 15M”, y me pregunto por qué, siendo como es su modelo el Mayo del 68, no lo llamaron Mayo del 2011. Tal vez les traicionó el subconsciente, tal vez quisieron lanzar un mensaje subliminal: “ojo, somos los continuadores del 14M, ¿recuerdan?, la jornada de acoso y derribo a la democracia que siguió al bombazo del 11M y estamos más que dispuestos a tergiversar la tendencia al voto de derechas en el país, empeño que por cierto se reveló inútil. Y hablando del 11M, el periódico El Mundo promete revelaciones en las que las peores pesadillas parecen convertirse en realidad. ¿Será verdad todo lo que corre por ahí al respecto? ¿Existirán las grabaciones comprometedoras, las pruebas fehacientes, etc.?
¿Acabará el malvado Carabel entre rejas? Todo es posible.
Publicado el 19:56 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
Una de las ventajas de no cerrar nunca los comentarios de las entradas de este blog es que todavía sigo recibiendo observaciones sobre alguna de ellas, por muy antigua que sea, lo que indica la actualidad del tema, por cierto. Me refiero en este caso a la que escribí en enero de 2006, casi recién inaugurada esta quimera, sobre la homosexualidad, en Cuba y fuera de Cuba. La titulaba Conducta impropia como el documental de Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal. Si se han tomado la molestia de abrir el enlace verán que generó un montón de comentarios y una polémica a la que ha venido a aportar recientemente un detalle muy esclarecedor un comentarista de última hora, el señor Pere Quart, el cual dice
"A ver si somos algo más rigurosos... la Ley de Vagos y Maleantes es, como la salvajemente represora de la libertad de prensa, esencialmente republicana. Fue obra de Azaña y participó en su redacción Juménez de Asúa."
Si leen ustedes los comentarios verán que en uno de ellos, firmado por Miguel Veyrat, se habla de la ley de vagos y maleantes como obra de Franco, cosa que le refuta también Javier, otro comentarista. Si traigo esto a relucir no es sólo porque considere interesante que quede constancia de este hecho, sino porque, clasificando papeles -es decir, rompiendo papeles- me encontré con un recorte de prensa que no tiene desperdicio: un artículo de Diego Galán, titulado "Conductas impropias", publicado por "El País" el viernes 26 de abril de 1985, que copio a continuación de la hemeroteca del periódico como acabada muestra de la infamia periodística a la que este reputado cinéfilo regala de vez en cuando sus mejores perlas. Sus argumentaciones, son también una muestra de que la izquierda española, surgida ya de las urnas, siempre fue totalitaria, intolerante y antidemocrática.
"Conductas impropias
Néstor Almendros, reconocido director de fotografía, uno de los más consagrados en la actual industria del cine, y Orlando Jiménez Leal, mediocre director cubano en el exilio al que se debe una comedia notable, El súper, y un filme repelente, Me olvidé de vivir, con Julio Iglesias y aquellas trillizas de la televisión, realizaron un documental anticastrista de dos horas, Conducta impropia, que José-Miguel Ullán ha presentado con todos los honores en su programa Tatuaje, de TVE. En él la denuncia de la intolerancia del régimen de Castro se articula en torno a la persecución de la homosexualidad que tuvo lugar de forma directa entre 1965 y 1967, desprestigiando el movimiento revolucionario cubano en el ánimo de numerosos intelectuales europeos, aunque más tarde el Gobierno castrista reconociera haberse equivocado.En las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) los homosexuales fueron encarcelados, humillados y, más tarde, invitados al exilio. La cifra de 60.000 detenidos, que parece posible, fue la que el poeta Virgilio Piñeira confesó, asustado, a Juan Goytisolo. El movimiento revolucionario de Castro, que reestructuraba entonces las bases económicas, culturales y políticas de la isla, perdió el control en su defensa de enemigos, infiltrados y seres impropios, con esa nerviosa mezcla de improvisación de las revoluciones amenazadas y del machismo heredado de la cultura española.
El filme recoge 28 testimonios, algunos verosímiles y significativos, y otros, como el del niño Robertico, narrado por Armando Valladares, más propio de la literatura folletinesca de los melodramas seriados. Todo parece valer en el panfleto. No se recogen declaraciones de los homosexuales que hoy viven en Cuba ni de las rectificaciones que aquella persecución tuvo.
En la polémica que, tras la película, mantuvieron en el Village Voice Néstor Almendros y el director cubano Tomás Gutiérrez Alea (Memorias del subdesarrollo, La última cena ... ), éste reconocía: "Los campos de trabajo donde fueron a cumplir el servicio militar una buena cantidad de homosexuales fueron un error y constituyeron un escándalo que afortunadamente culminó con su desaparición y una política de rectíficación en ese sentido. Sin embargo, en el documental se habla de eso como si se tratara de algo que ocurrió ayer o de algo que sigue vigente".
Crítica global
Es ésa la trampa dialéctica de Conducta impropia. A través de una defensa de la libertad homosexual, tan necesaria en Cuba como en la mayoría de países (sigue en España vigente la ley de Peligrosidad Social, con la que, como se sabe, encarcelaron los jueces a muchos homosexuales y a otros que no lo eran pero que también adoptaron una conducta impropia), se hace una crítica global al régimen socialista de Castro. Entre declaraciones de intelectuales y homosexuales se incluyen las de otros entrevistados de menos peso. Uno de ellos, por ejemplo, asegura que los turistas no tienen libertad de movimientos en la Cuba que visitan, obligados siempre al autocar o al taxi, como si andar estuviera prohibido. Es un dato falso.En el montaje de Orlando Jiménez Leal se pierde el rigor. Que una señorita mulata se sorprenda en París de que la prostitución en Cuba sea mejor pagada por la clase dirigente, como si ello pudiera ser exclusivo del régimen de la isla, o que los travestidos que ahora viven en Nueva York denuncien sus propias relaciones homosexuales durante su estancia en La Habana, no parecen datos relevantes.
Sí lo son, en cambio, los que denuncian la intolerancia desde perspectivas más amplias (Susan Sontag, por ejemplo), al referirse al tradicional puritanismo de la izquierda, o el de Juan Goytisolo, que fecha su negativa impresión de la persecución homosexual en 1967.
La habilidad del filme -aunque es realmente torpe y esquemático en sus planteamientos dialécticos- consiste en agrupar el aplauso contra la estructura socialista cubana, es decir, en ser bien recibido incluso entre quienes perseguirían o persiguen la homosexualidad en sus propios países."
Diego Galán
Comprobarán que las sutiles ý desesperadas argumentaciones de Galán, a favor del castrismo son también una muestra de que la izquierda española, surgida o no de las urnas, siempre fue totalitaria, intolerante y antidemocrática.Y siempre lo será.
P.D: Por cierto, en su momento, mandé una carta de protesta al periódico por ese artículo y me contestaron con las consabidas disculpas. A ver si la encuentro en esos papeles que estoy arreglando.
Otrosí, ¡Hay-motivo!
Publicado el 22:13 en Cine y televisión , Cuba | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (0)
Enrique Andrés me manda un comentario sobre la entrada "Paul Claudel y la resurrección de Jesucristo" - que publico con su autorización:
“Querida Julia, te agradezco mucho el envío del estupendo escrito de Claudel. Sin duda a Claudel, como a cualquiera (pero mucho más a un escritor o a alguien que anda entre textos y libros) le resulta arduo concebir siquiera que el cristianismo consista en realidad en una vulneración o abolición de la característica más saliente y decisiva no sólo de todas las promesas religiosas, sino de los respectivos relatos o narraciones en que se constituye su representación. Porque es el caso que todas las narraciones de religión o salvación, así como todas las epopeyas legendarias o políticas tienen en un final feliz algo así como la recompensa o compensación que promete redimir —al cabo de la historia que se cuenta— a esa comunidad histórica, tanto como a su héroe o salvador, de sus actuales penurias, oprobios o sufrimientos.
Como en las novelas populares (y no populares), como en el cine y en la pintura mitológica, las narraciones en las que se abreva el deseo y se consuela la conciencia no pudieron prescindir jamás de la constatación, más o menos obrada a través de un deus ex machina, de que elverdadero Dios está de nuestra parte y con él, a la postre, hemos de vencer al enemigo.
Se trataba, pues, de una creencia que en realidad es una inversión, como aquella que nos hace ver el personaje de Stendhal (creo que era un jesuita) que en Le Rouge et le Noir dice que lo que importa de verás es que al fin rinda la ganancia, “ya sea en esta vida o en la otra”.
Y así es como las narraciones y sus happy endings (ocurran como crisis final de “la historia” —tal lo que diría un protestante a lo Barth— u ocurran al final de “una historia” —tal que diría un marxista ortodoxo—) sin apenas excepción reproducen el esquema de una cadena de suplicios de los que, como la gracia de Pablo sobreabundaba del pecado, así sobreabundará mañana la dicha del cumplimiento de la promesa.
Esta visión económica (y por tanto corrupta) de la fe, naturalmente que no se le escapa a Claudel y tampoco se le escapa que el hecho diferencial del cristianismo estribe en algo tan radicalmente opuesto como ese “futuro de desgracias, sacrificios, persecuciones y tormentos” de que él mismo habla, es decir, como la renuncia al éxito que había caracterizado la promesa de todos los salvadores religiosos cuyo esquema de salvación se copiaba de la plantilla trazada por la cíclica renovación de las cosechas en primavera (y así los cultos cananeos).
Pero conociendo muy bien esa nota exclusiva de “lo cristiano”, y no desconociendo desde luego que ese “Hijo que le ha salido ahora a Dios” no viene a obrar el milagro del final feliz narrativo sino a clausurar el cuento cumpliéndolo o consumándolo, a Claudel, con todo esto y sin embargo, se le sigue poniendo muy pino el que no haya, no ya en le mundo moral en el que Kierkegaard o Unamuno daban sus saltos mortales, sino en el objetivo de la materia …nada más, y por eso creo yo que en el fondo ruega del padre Totsuka precisamente … algo más; un “algo más” que, en el mundo de los hechos le haga explicable que aquellos individuos en efecto “perezosos y groseros”, estén dando botes de alegría por las calles y los campos.
Tuvo que pasar algo…”, dice Claudel —hombre (no como ellos) entre textos y libros—, porque sencillamente no entiende que el relato acabe así sin que ninguna otra cosa haya pasado, sin que haya pasado nada, “nada más”, y reclama a gritos del narrador del cuento eso, que le cuente “algo
más”, que le cuente eso que según él no ha podido no pasar(sin duda habla de la resurrección de la materia en el mundo de los hechos históricos), porque si no ha pasado, el relato se ve que se le queda cojo…
Muchas gracias Julia, y perdóname esta suelta de palomas.
Un abrazo,
Enrique”
Publicado el 21:48 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)
Lo primero que observamos es que la poderosa agitación intelectual y moral que tiene su origen en Jesús, no se tradujo mientas éste vivía en ningún movimiento material ni político. No hay rastros de motines ni de rebeliones, como las que se produjeron con Judas el Gaulonita, o con Barkokeba. El hecho que motivó la condena de Jesús tuvo, pues, una causa puramente doctrinal y dicha causa debió ser extremadamente grave, dada la severidad con la que le ejecutaron los romanos en vísperas de la fiesta más importante del año, aun cuando el orden público no se veía afectado.
Como no se tradujo en ningún movimiento político, hay que deducir que la doctrina de Cristo sólo estaba relacionada con el mundo de las ideas y de la conciencia. Era algo que estaba separado de lo temporal. Él hacía una distinción radical entre el mundo del hecho material y el mundo moral.
Por otro lado su doctrina nunca se planteó como la destrucción de la antigua religión, sino como su explicación y su desarrollo. Cristo predica en las sinagogas, en los lugares oficiales.
Publicado el 19:42 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
No crean que mi silencio de estos últimos días se debe a que haya decidido seguir al pie de la letra la máxima de que de lo que no se puede hablar hay que callar, expuesta de forma harto lacónica por Ludwig Wittgenstein en su famoso Tractatus logico-philosophicus y que parece casi una frase de Baltasar Gracián. Es el exceso de información la que me paraliza, la explosión primaveral de la política la que me anonada, los ruidos de la naturaleza los que me acallan. En suma, que no me recupero de los últimos acontecimientos planetarios que alejan de la órbita socialista al Lider Máximo de Leire Pajín para dar paso a las enanas marrones de Rubalcaba. Una nueva era se avecina para ese singular planeta, una era sin duda, superferolítica, espondilósica y esponjiforme, una era presidida por el ciclo lunar y errático de lo infinitamente pequeño, de lo estrambóticamente superfluo, de lo inane, para entendernos. Al saberlo, los votantes de izquierda, que siempre han querido lo mejor para España, se han animado muchísimo y ese movimiento "simpático" ha hecho que aumente la dramática diferencia que les separaba del PP ante las próximas elecciones.
El razonamiento obedece a lo que Sir James George Frazer definió admirablemente como "magia simpatética", en su insigne obra La rama dorada. Más que razonamiento habría que llamarlo "movimiento peristáltico", que es lo que impulsa al progre común a las urnas. Y no se ofenda nadie por esta imagen algo cruda, aparentemente peyorativa; ellos son los que lo dicen. Siempre recordaré -y algún día hasta el posible que las traduzca- las declaraciones de Fernando Savater al diario francés Le Monde, que dedicaba un amplio reportaje a las elecciones españolas de 2000: "Aznar no está mal y no hay necesidad urgente de cambiar de gobierno", declaró el filósofo, para apostillar de inmediato que, sin embargo, él y la mayor parte de su generación no puede votar a la derecha por pura visceralidad. ¡Cómo le comprendo! Sobre todo ahora que acabo de (re)leer la Iliada y he podido comprobar lo importante que son las visceras. Importan los augures, sin duda, pero aún más que no se racanee a la hora del sacrificio y que la res que nos va a dar la clave de nuestro futuro goce de buena salud.
Publicado el 22:15 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Ya estamos a jueves y pesar de que para mí era prioritario, sólo ahora he podido fijar en estas páginas mi crónica del homenaje que se celebró el lunes pasado en la Residencia de Estudiantes en memoria de Jaime Salinas. El tiempo pasa, se hagan cosas o no, por tanto es mucho mejor hacerlas antes de que otras urgencias tomen el relevo a lo que ahora nos parece prioritario. Por eso, me apresuro a relatar casi a matacaballo aquel acto ya pasado, antes de que mi inminente viaje a París para cerrar con una prestigiosa editorial francesa la traducción de las Memorias de mi otro gran ausente, Carlos Semprún, de cuya edición me he encargado, me obligue a postergarlo mucho más.
No es baladí que mencione a Carlos en relación con Jaime, a pesar de que entre ellos no tuvieran ninguna, que yo sepa. Son vidas paralelas que, en parte, transcurrieron en escenarios muy similares. Ambas estuvieron condicionadas por la guerra civil española; ambos huyeron en barco con sus respectivas familias, los Salinas desde Santander y los Semprún desde Bilbao. Ambos pasaron por San Juan de Luz y París y ahí se detiene la coincidencia, pues Carlos se quedó en esta ciudad toda su vida, o al menos no salió de Europa, y Jaime prosiguió su travesía por mares y océanos. Aunque sus vidas tomaron derivas muy distintas, desde todos los puntos de vista, también les unía el extrañamiento; ninguno de los dos se consideraba español del todo, siéndolo y sintiéndolo, en cierto modo, de manera muy desgarradora; de hecho jamás tuvieron otra nacionalidad. Pero no quiero desviarme del tema que me llena ahora, no quiero que se me olvide todo lo que oí sobre Jaime este lunes pasado.
Cuando murió Jaime, todo lo que habíamos hablado y hecho juntos, relegado en el cajón de mi escritorio, cobró de pronto mucha importancia para mí. Ya he contado en este blog cómo trabajamos juntos, desde 1993 a 1995 en la recuperación de su memoria. La idea era que yo las escribiera de acuerdo a nuestro trabajo en común pero finalmente Jaime “rompió” a escribir y a fe que lo hizo muy bien. Junto a todas nuestras conversaciones –que tengo fielmente transcritas- volví a leer su libro Travesías, y a reafirmarme en la idea que saqué de la primera lectura: el libro que estábamos componiendo él y yo empieza donde termina su libro de Memorias. Esta segunda lectura ha sido sobre todo un homenaje, un acto de amistad y de afecto.
Estos dos sentimientos son precisamente los que presidieron el acto del que parece que nunca vaya a ponerme a hablar, pero ya llego. Aquella tarde, en esa Residencia con la que Jaime tuvo tantos vínculos, había dos niveles de participación, igualmente solidarios: el del público, en el que había familiares (su primo,Pablo León Bonmatí), amigos y colaboradores de Jaime, como los García Lorca, Luis Suñén, Miguel Visor, Manuel Rodríguez Rivero, Mario Muchnick, Javier Solana, Jorge Herralde, José García Velasco, Miguel Ángel Aguilar, Javier Pradera, Antonio Casas, Agustín Gervás, María José Gómez Navarro. Sólo menciono aquellos que estaban más cerca de mí, pues la sala estaba abarrotada. El segundo nivel, que en realidad era el principal, lo formaba la Mesa en la que estaban representadas varias generaciones y personas que fueron importantes en la vida de Jaime, o que simbolizaban alguna de sus facetas. Tomó la palabra Alicia Gómez Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes que centró el acto en su contexto. Miguel Aguilar, hijo de Miguel Ángel Aguilar y de Juby Bustamente, habló, transido de admiración por Jaime, en nombre de todos los niños a los que “Tito” Jaime trató con esa bonhomía que sin duda quería estar en los antípodas del trato despótico que recibió él en su propia infancia de Juan Ramón Jiménez (véase el episodio del chocolate derramado). Enric Bou, representaba a los hispanistas a los que Jaime llamaba “salinistas” (rama don Pedro); junto con Andrés Soria, el profesor Bou tuvo un trato siempre cordial con Jaime, me consta. Juan Cruz, representaba a los otros “salinistas” (rama Jaime); Vicente Molina Foix, que dijo compartir con Jaime su “alicantinidad” era el portavoz de cierta juventud alegre y disipada por la que Jaime sentía gran simpatía; Molina Foix, junto a Félix de Azúa y Javier Marías, formaban parte del grupo al que Jaime llamaba “los cachorros”, por su alocada vitalidad. Luis Revenga, que le trató también por razones de trabajo, se convirtió en un buen amigo y lo demostró con sus palabras. Quedaban los tres más significativos: Carlos Marichal, Gudbergur Bergsson y Teresa Guillén. Las anécdotas que contó su sobrino, hijo de Solita y de Juan Marichal, profesor actualmente en el Colegio de México, corroboraban punto por punto la fidelidad de la memoria de Jaime, tanto en lo que se refleja en su libro como en lo que él me contó en su día. Carlos leyó unas cartas en las que se nos revelaba el Jaime más entrañable. Teresa Guillén, hermana de Claudio Guillén, representaba la infancia y juventud de todos ellos; sus bondadosas palabras transmitían una familiaridad y una complicidad de la que los demás, excepto Carlos Marichal y su primo Pablo, estábamos excluidos.
He dejado para el final a Bergsson. Su presencia en la Mesa era indispensable, fundamental, radicalmente necesaria, como lo fue en la vida de Jaime. Se conocieron en la Barcelona alegre y confiada de lo que se ha dado en llamar “escuela de Barcelona” durante los años 50-60 Amparada en la impunidad de la periferia, la Barcelona de aquella época disfrutaba del esplendor de los enclaves mediterráneos. Eran una excepción cultural, llena a su vez de excepciones, no siempre buenas y desde luego mucho menos brillantes de lo que ellos creían. Pero esto lo digo yo, no Bergsson, él se refirió a esos supra valorados “genios”, en términos aún más duros, si cabe. Según él, los colegas barceloneses de Jaime no eran especialmente inteligentes, no tenían prácticamente mundo y eran bastante cutres, mientras que Salinas, que pertenecía a la alta burguesía intelectual, se distinguió desde el principio por su plurilinguismo, su cosmopolitismo y su elegancia. Jaime nunca pudo conectar con ellos, sus chistes, sus referencias culturales. Bergsson calificó la personalidad de Jaime de "verdadero iceberg", del que sólo se veía la engañosa punta. Como no tenía madre, ni padre, ni lengua y se sentía perpetuamente marginado, se refugió en él (Bergsson) como en una isla. Estuvieron juntos 55 años. Jaime, según Bergsson, era un gran actor, mostraba la faz que él pensaba que querían ver los demás, pero para él la vida empezaba cuando cerraba la puerta. Si eligió Islandia, fue sobre todo por su salud; el calor y el frío madrileños eran muy malos para su corazón. Cuando no estaban juntos Jaime le escribía al menos 3 o 4 cartas a la semana. Cartas en las que le contaba todo lo que pasaba a su alrededor. Comentarios profusos sobre sus amigos y la sociedad. Al referirse a la nutrida correspondencia que disponía de Jaime, yo no pude evitar pensar en el escalofrío de terror que debió recorrer a algunos de los presentes, máxime porque conmigo también se explayaba en comentarios nada correctos políticamente sobre determinadas potencias del mundo de la cultura y la comunicación... Por último, Bergsson nos hizo un relato estremecedor de sus últimos momentos que, si no oí mal, aseguró haber filmado. Jaime murió en brazos de Bergsson y tanto en el crematorio como en el entierro tocaron su música preferida “la muerte de Isolda” y el "lamento de Dido". Por mucho que Bergsson nos asegurara que la muerte es una obra de arte y que así lo entendió el propio Jaime, yo no pude dejar de sentir una pena inmensa por esa agonía.
Publicado el 16:50 en Actualidad, Literatura | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Han pasado ya siete años y los atentados del 11 de marzo de 2004 siguen siendo un misterio. En la Historia Universal de la Infamia figuran como un crimen espantoso y lo que sucedió inmediatamente después como ejemplo escalofriante de maldad política de la izquierda y de estupidez y torpeza gubernamental de la derecha. Asombra todavía pensar cómo fue posible que el gobierno más fuerte y más próspero de la democracia española se dejara manipular de esa manera y permitiera que tres días después de un acontecimiento de esa envergadura, que fue inmediatamente utilizado por la oposición para crear un clima de golpismo y pre guerra civil, no se interrumpieran las elecciones convocadas para tres días después, por lo menos hasta que se hubiera podido enterrar a los muertos. Porque hubo muchos muertos, y muchos heridos y mucho mangoneo por parte de los medios, y mucha permisividad por parte, repito, de un gobierno tan fuerte, como si en el fondo se sintieran en cierto modo culpables de algo, que es lo que - a tenor de lo que ha dicho la incalificable Pilar Manjón durante un acto de insolidaridad con las víctimas- los izquierdistas querían que creyeran los españoles y lo que, horresco referens! ellos mismos siguen creyendo.
Es muy fácil reírse de los "conspiranoicos", pero así como todo paranoico ha sido perseguido en algún momento de su vida, en todo "conspiranoico" subyace el pálpito de una conspiración que en este caso es casi evidente. Pero ¿para qué seguir?, las cosas han cambiado tan poco en lo que se refiere al esclarecimiento de los hechos que suscribo, palabra por palabra, lo que escribí en su momento. Por tanto, a lo escrito me remito y para aquellos a los que no les gusta andar "clikando" aquí van unos extractos:
Columna publicada el 16-03-2004 en Libertad Digital
Durante estos días mucha gente se encuentra desorientada, confusa. No sólo hay que bregar con el dolor de los atentados, de cuyo alcance emocional en la población ya nos estamos haciendo cargo, sino con la jactancia, la petulancia y la desfachatez de las “buenas gentes de izquierda” que se pavonean estos días como si hubieran ganado una guerra y no unas elecciones. Es muy fácil dar la vuelta a las situaciones y a los argumentos y especular sobre lo que hubieran hecho ellos si ciertas cosas que han preparado su “triunfo” hubieran sucedido al revés.
Si las sedes del PSOE e IU hubieran sido asediadas por militantes de derechas, vociferando e insultando a miembros de un gobierno, democráticamente elegido, la víspera misma de las elecciones, como ha ocurrido con las sedes del PP. Si los medios de comunicación de derechas (¿pero los hay?) hubieran incitado a ello, como han hecho en este caso El País, la cadena SER y la CNN y sus sucursales en el extranjero.
Por mucho que le moleste a Zapatero el voto que le ha llevado inesperadamente al poder ha tenido su origen en el miedo. Este malhadado movimiento del alma es muy mal consejero, nunca se le ha conjurado cediendo a él y, en vez de espantarlo, llama al peligro del que pretende huir. Además el miedo, en contra de lo que se suele decir, no es libre, o ha dejado de serlo desde el 14M.
Después del atentado los partidos deciden unánimemente interrumpir la campaña electoral, en señal de duelo. Todos, Ibarretxe el primero, creen lógicamente que ha sido ETA. Muy pronto el gobierno habla de Al-Qaeda. Cierto periódico, conocido desde el 12S por culpabilizar a las víctimas y ensalzar a los verdugos, repite proeza el 12M y afirma que si el autor de la matanza es Al-Qaeda y no ETA, podría pedirse responsabilidades a Aznar.
Ese mismo día, haya sido ETA o Al-Qaeda, el mundo entero viene a llorar con nosotros. No saben que España, puerta de Europa, se dispone a abrirla a los terroristas, cediendo al chantaje.
La izquierda moviliza a todos sus medios, que no son pocos. Tienen prisa. Lo que ocurrió a partir de ese momento es uno de los ejemplos de desinformación y manipulación más descomunales de los últimos tiempos. No importa el pacto de los partidos, no importan los muertos, de cuerpo presente: el fin justifica los medios. Hay que ganar las elecciones.
El 13M, el tam-tam se pone en movimiento para servir en bandeja a la oposición una campaña electoral improvisada, pero bien orquestada; a través de los móviles circulan rumores absurdos. Los teleñecos movildirigidos no son conscientes de la manipulación y durante varias horas, insultan y acosan las sedes del PP, emulando a ciertos episodios del nacionalsocialismo, o sea de los nazis.
Causaron alarma social, rompieron las reglas del juego, pusieron a prueba la democracia. Si la Junta Electoral, que sigue el caso, no toma medidas al respecto, se habrá inaugurado una nueva forma de campaña electoral que no es que dé miedo, es que causa literalmente espanto.
Publicado el 21:09 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Todos los años por estas fechas se celebra de forma recurrente el día internacional de la mujer trabajadora y también todos los años algún periodista se hace eco de sus orígenes, contando la historia de las obreras norteamericanas ferozmente represaliadas por la policía el 8 de marzo de 1909. Falso. Hace ya unos años, un grupo de historiadoras norteamericanas, alertadas por la multiplicidad de variantes que situaban los hechos unas veces en Boston, otras en Chicago o en Nueva York, pero siempre en Estados Unidos, investigaron minuciosamente en las hemerotecas y como no lo encontraron recogido en ninguna parte, llegaron a la conclusión de que ese luctuoso suceso no es más que una leyenda urbana, pura ficción.
Todo esto tiene su origen en la propaganda comunista de la guerra fría de los años 1945-1950, deseosa de demonizar el capitalismo americano. Esto venía muy bien, además, para enmascarar una desagradable realidad, la de que los partidos comunistas, en auge en la Europa de aquellos años, siempre se habían distinguido por su marcado antifeminismo (y no hablemos ya de su homofobia), como es sabido.
Las socialistas de principios de siglo tampoco se mostraban más abiertas; desconfiaban de las sufragistas y acusaban a las feministas de «burguesas». No sólo Victoria Kent, se opuso en España al voto femenino, también lo hicieron en sus respectivos países sus colegas francesas, alemanas e italianas. Pero algunas socialistas también querían luchar por el voto y se escindieron. La idea de celebrar el día de la mujer partió de las americanas que en Chicago celebraron un mitin el 3 de marzo de 1909 mientras que las socialistas de Nueva York lo hicieron el 8 de marzo.
En Europa empieza así una lucha de fechas. Unas proponen el último domingo de febrero, otras el 19 de marzo o el 1 de mayo. La cuestión quedó zanjada después de la revolución soviética, cuando la III Internacional comunista crea un secretariado internacional femenino dirigido por Alexandra Kollontaï (feroz antagonista de las feministas al principio) y Clara Ztekin: sería el 8 de marzo para conmemorar la manifestación de las mujeres de Petrogrado reclamando pan y la vuelta de los soldados en 1919. El resto es leyenda.
Otrosí, todo el "género" de lo que he ido publicando en la prensa sobre el "género", donde encontrarán una ampliación de lo anterior y, salvando algunas reiteraciones inevitables, anécdotas y referencias asaz sabrosas (la aliteración es deliberada) que sólo me puedo permitir por pertenecer a esa minoría que en realidad es mayoría... Lo cierto es que una vez alcanzada la igualdad por la vía de la incompetencia administrativa, la igualdad "tout court" sólo se alcanzará cuando se deje de celebrar el día de la mujer trabajadora.
Libertad Digital (08/03/2001) El invento del dia de la mujer trabajadora
La Gaceta de los negocios (07/03/2002) Cuestión de género
Libertad Digital (07/03/2005) La más fermosa
La Gaceta de los Negocios (07/03/2008) El nivel de incompetencia
Libertad Digital (21/04/2008 ) Ministras y altas cargas
La Gaceta de los Negocios (27/09/2008) ) ¿Y por qué no Aída?
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Leyendo las obras de don Valentín García Yebra con el fin de preparar un texto para honrar su memoria así como para repasar sus enseñanzas, caigo en la cuenta de que nadie como él ha sabido, de manera constante y sabia, corregir los errores más habituales en el uso de la lengua, en particular en los medios de comunicación, donde los atropellos son constantes y enorme la colección de errores, por otra parte recurrentes. Pero no sólo yerran los periodistas. También los políticos y los administradores están atentando contra el lenguaje constantemente. Algunos incluso se crecen ante la corrección y la justifican reafirmándose en su error.
Hay varias barbaridades que han hecho escuela, como la de utilizar el posesivo detrás de un adverbio de lugar, algo que difícilmente puede pertenecer a alguien: delante, detrás, encima, debajo, no son ni mío, ni tuyo, ni suyo, ni nuestro, ni vuestro, necesitan apoyarse en la preposición “de”, para que la localización en el espacio así expresada resulte coherente. Pero no. Constantemente oímos –y escuchamos también- delante mío, detrás tuyo, encima suyo, debajo nuestro en vez de delante de mí, detrás de ti, encima de él o de ellos, debajo de nosotros o de vosotros, etc. Sin embargo resulta muy sencillo, aunque parece que quienes así hablan, además de desconocer la lengua, tengan una aversión recalcitrante tanto a su lógica como a su armonía.
Y ya que he hablado de oír y escuchar, recuerdo que don Valentín contaba que en un congreso al que asistía una vez, una oradora dijo a los que estaban sentados al fondo: "¿me escuchan?"- Y don Valentín contestó: “La escuchamos perfectamente pero la oímos muy mal”. Creo que ahí está, admirablemente sintetizada, la explicación a la diferencia de ambos verbos, pues se puede escuchar sin oír nada y se puede oír sin que haya nada que escuchar; oír apela al sentido del oído y escuchar a la voluntad de entender algo que se oye: no se escucha una bomba que estalla a tu lado, pero sí la radio. Y desde luego, no se puede escuchar nada si no puedes oír.
Esta confusión de los sentidos, nunca mejor dicho, se produce también con el de la vista. Ver y mirar son dos cosas bien diferentes, pues se puede mirar y no ver, pero no se puede mirar sin ver. El ejemplo que pone don Valentín en el artículo sobre estos verbos “confusos” vale más que mil explicaciones: “Mira qué pájaro tan bonito”, “¿No lo veo? “Fíjate, allí en esa rama”, ¡Ah, ya lo veo”.
Por otra parte, como no se puede mirar sin ver, ni escuchar sin oír, parece increíble que prevalezcan “mirar y escuchar” sobre el verbo que expresa el sentido que hace posible ambas acciones, “ver y oír”. Según don Valentín ello se debe a que en la actualidad las palabras breves son sospechosas.
Hay otras modas como la de decir “plausible” (digno de aplauso, pero también admisible, recomendable) en lugar de “posible” (que puede ser, que se puede ejecutar) pero la más vergonzosa es la de decir “vergonzante” por “vergonzoso”. Vergonzante es “que tiene vergüenza” y se dice normalmente de quienes ocultan algo porque les avergüenza (pobre vergonzante, es decir persona que aparenta no ser pobre, etc.) y vergonzoso es “que causa vergüenza” (un proceder vergonzoso, un acto vergonzoso, etc.). Hay otras cosas como el llamar poetas a las mujeres y no poetisas, como sería lo etimológicamente correcto, pero ya está bien por hoy.
Publicado el 22:39 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Ayer, en la entrada sobre San Policarpo, mencioné que los adeptos que he conseguido implicar para conmemorarlo nos reunimos el 19 por razones de agenda, pero no comenté ni dónde ni cómo, pues me urgía repartir esos premios para cuya próxima edición emplazo a los lectores de la Quimera a que propongan candidatos. Sin embargo, aun sin desvelar los secretos de lo que se dijo en el almuerzo que celebramos, quisiera mencionar algo respecto a ese día. Aprovechando que el Pisuerga sigue pasando por Valladolid y además hay AVE, decidimos convocar ahí nuestra cita anual con la idea de ver la exposición de "collages" de José Jiménez Lozano en la Galería La Maleta, sita en la calle Norte-semi esquina a la calle de los Toreros.
He querido ilustrar esta entrada con algo alusivo a dicha exposición pero me he encontrado con serios inconvenientes para conseguir una muestra que pueda dar mínimamente una idea de lo que ha pretendido hacer el escritor con ese material que ha ido recogiendo durante años en su "cosero". Cuando JJlozano conoció los ensamblajes de Joseph Cornell, sintió que él llevaba haciendo esas "cajitas de Cornell" desde adolescente, y lo cierto es que en ambos casos es como si estuvieran embutiendo y comprimiendo la esencia del mundo en cada una de ellas. Si yo tuviera conocimientos técnicos, podría reproducir algo sacado del catálogo pero como no los tengo he tecleado en Google "Recortes del cosero" y a pesar de que me advertían que me había equivocado y que lo que yo quería buscar era "Recortes del coseno", encontré esa hermosa alegoría que ahí pueden ver. Se titula "¿Y la bella Europa? y aunque en vez del toro que se podía esperar hay una vaca, atributos sexuales aparte, ejerce el mismo efecto sobre el espectador. En la segunda ventana de la composición, se ve un cartel que pone "de Troya a Ítaca" y unos niños rodeados de objetos escolares: pupitre, ábaco, etc.
Hay otras vacas en la exposición: por ejemplo, la que aparece en el collage titulado "Mayo del 68". A un lado puede verse la efigie de la caja de quesitos, "la vaca que ríe". El fondo es una verde pradera, florida y pimpante, coronada por un sol deTarot, encima un brazo (¿o es una rama?) sostiene un nido con sus pájaros revoloteando y en la esquina una ventanita en la que se ve a Dostoievski que parece decir: "os lo había advertido"; al otro lado se reproduce una fotografía de "los disturbios", en la Facultad de Medicina de París, donde unos estudiantes correctísimamente vestidos rodean la estatua de Pasteur a quien han colgado una bandera roja. Papá Stalin asoma, socarrón, por una esquina.
Este torpe esfuerzo descriptivo es para que vean que el cosero de JJLozano no sólo recoge cosas, sino que cuenta cosas. En cuanto a nuestro propósito conmemorativo, esta visita no podía ser más oportuna; la crítica contenida en cada uno de esos collages está muy en la línea de la "santa indignación" que poseía a San Policarpo en tantas ocasiones. La exposición termina el 1 de marzo y vale la pena verla con detenimiento; tanto los que ya conocen su obra escrita, como los que todavía no, pueden aprender mucho de ella. Los primeros reconocerán esta o aquella alusión y trazarán un camino recto de la cosa al concepto, los segundos tras el aparente batiburrillo del cosero, grato a la vista, descubrirán un mundo narrativo a cuya fuerza sucumbirán tarde o temprano.
Como dice JJLozano en el catálogo, "lo que digan o dejen de decir las cosas del cosero es asunto entre éste y los que miran las composiciones, recortes pegados o "collages". Es decir, cosas de los adentros de ellos."
Publicado el 10:40 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Se celebra hoy en toda la Cristiandad la festividad de San Policarpo, obispo de Esmirna, a cuyos méritos me he referido en tantas ocasiones. A él y a San Jerónimo me encomiendo prácticamente todos los días. Sus respectivos dichos y obras presiden mis actos, el primero por su capacidad de asombrarse e indignarse, virtudes ambas que nunca deberían abandonar ni a críticos ni a escritores, del mismo modo que un médico jamás debería "acostumbrarse" a la muerte de un paciente, y el segundo, en mi calidad de traductora. La devoción a San Jerónimo es casi obligada, pero la devoción a San Policarpo es prestada. Me explico: no he llegado a ella por mis conocimientos de cristianismo primitivo, sino a través de Gustave Flaubert quien se identificaba tanto con él que llegó a convertirle en el patrono del "estupidismo" mundial, ciencia que el francés cultivaba con mimo, e incluso con afectación. También me he referido en esta bitácora a esa pasión flaubertiana y a las celebraciones de San Policarpo que llevaban a cabo amigos y discípulos del escritor en su honor, y que se convertían en una especie de maratón de estupideces pacientemente recogidas por unos y por otros; terminaban con la frase preferida del santo, coreada por todos: "¡Dios mío, Dios mío, en qué época me has hecho vivir!". La época en que Dios hizo vivir a Policarpo, conviene recordarlo, fueron los siglos I y II después de su Encarnación en la tierra, y casi veinte siglos después, y con todo lo que ha caído, sus tribulaciones nos resultan la mar de ingenuas, pero no menos importantes ni, por supuesto, menos santas.
Llevo personalmente un tiempo intentando hacer devotos y el año pasado logré reunir a unos cuántos en un restaurante para celebrar nuestra particular San Policarpo. Este año lo hemos avanzado, por razones de agenda, al 19 pero como soy muy fetichista no renuncio a homenajear hoy al santo en su mismísmo día y lo hago, instituyendo por cuenta propia, y de manera totalmente espontánea, la I Edición de Premios San Policarpo a la ignominia permanente y a la estupidez recalcitrante. Observarán que el palmarés me ha salido muy de "género" pero es que este año las mujeres están que se salen en materia de incompetencia y además, si no nos apoyamos unas a otras, a ver quién lo hace.
Policarpo de oro a Icíar Bollaín por sus malintencionadas tergiversaciones históricas ("También la lluvia, sin adoctrinar, conmueve y hace reflexionar", dice la muy cínica)
Policarpo de plata a Leire Pajín por sus conocimientos de cosmografía planetaria ("Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE").
Policarpo de bronce a Trinidad Jiménez por su labilidad política ("Nadie me va a vencer en ganas de presentar un proyecto ilusionante", respecto a su candidatura a la Comunidad de Madrid).
Policarpo de baquelita quemada a Ángeles González Sinde por la simpática ley que lleva su nombre ("Para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuántas gigas, para mandar e-mails?", "el canon son sólo unós céntimos y no compensa la piratería")
Policarpo de hojalata abollada a Bibiana Aído por razones obvias ("un feto de tres semanas es un ser vivo pero no un ser humano", "Cualquier joven puede ponerse tetas sin que sus padres lo sepan", etc.)
Policarpo de papel de cocina a Almudena Grandes por su gran conocimiento de la cultura italiana ("Italia es un país ridículo y siniestro").
¡Dios mío, Dios mío, en qué época me has hecho vivir!
Otrosí,
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El mundo entero aplaude la epidemia de revueltas populares en los países árabes y la consideran un rayo de luz en el difícil proceso de democratización de la región (y yo me pregunto por qué están obligados a ser "democráticos", bastaría con que fueran simplemente tolerantes y un poco más libres, que la libertad ya existía en el mundo antes que la democracia y eso es seguramente lo que muchos de ellos, y sobre todo de ellas, anhelan). Algunos comentaristas cursis hablan de "la revolución de la luz" y en China la apoyan como la "revolución de los jazmines" y es reprimida como tal a pesar de las mil y una flores que deseaba Mao que florecieran por doquier. El imaginario occidental, seriamente dañado por las Mil y una noches, ha decidido que lo que está ocurriendo, de esa manera desproporcionada y extraña con la que ocurren siempre las cosas en esos países de cuento, es lo mejor que podía pasar en este momento.
Es casi imposible pensar que un movimiento verdaderamente democrático pueda surgir en pueblos donde más que las ideas de libertad lo que prima son las ideas contrarias a la misma, aunque tampoco hay por qué negarles esa posibilidad. Pero es "la masa", esa entidad que Canetti estudió con todo detalle, lo que parece haberse puesto en movimiento en este caso, sin que se sepa muy bien quien o qué la mueve, pero el que luzcan enseñas de la internacional progresista como las camisetas de Ché Guevara no augura nada bueno. Por otra parte, el hecho de que los atacados sean unos tiranos no quiere decir tampoco gran cosa, por mucho que nos alegre que caigan. Nadie nos garantiza que los revoltosos quieran algo mejor de lo que ya tienen, ni tan siquiera que quieran nada en concreto.
Cuando todo esto empezó, un amigo arabista me comentó que si la prensa internacional no les hubieran jaleado tanto, los disturbios se habrían apagado por sí solos; al parecer, ese tipo de "movidas" ocurren con mucha frecuencia en el mundo árabe. Pero los periodistas occidentales de hoy, envidiosos del mayo del 68, añoran "cubrir" algo parecido. Da risa que alguien pueda comparar aquella pseudo revolución burguesa y lúdica, de señoritos bien alimentados, con lo que está pasando en Libia o en Egipto, como no sea por lo de la efigie del Ché. Espero que no lo digan por el caso Lara Logan, la corresponsal de la CBS a la que violaron salvajemente el martes pasado en Egipto, durante la "celebración" de la expulsión de Mubarak. Me parece asombroso que nadie lo haya comentado; me parece asombroso que no se hayan eco de eso los columnistas, ni de izquierdas ni de derechas; me parece asombroso que los mismos que quieren defenestrar a Berlusconi porque les gusta las putitas, se encargaron en su día de disculpar a John Kennedy, a Clinton y a Polanski (éste sí que es un pederasta) por lo mismo. Tampoco los periódicos nacionales, que yo sepa, han sacado ni un mero suelto. Esa atrocidad sólo se ha reflejado -y muy poco- en los periódicos digitales y en los blogs, algunos de cuyos comentaristas lo niegan, precisamente por la falta de fuentes. Pero aquí van dos: la noticia que publicó la propia cadena (cbsnews.com) y la que apareció en Le Monde. Según la CBS, Lara Logan cubría la jubilosa fiesta de despedida al presidente egipcio, cuando unos doscientos tipos "exaltados hasta el frenesí" la separaron de su equipo y la violaron una y otra vez hasta que fue rescatada por un grupo de mujeres y unos veinte soldados egipcios. La agresión tuvo lugar en la plaza Tahrir en El Cairo, el viernes 11 y la periodista fue repatriada a Estados Unidos e ingresada en un hospital.
¡Larga vida a la revolución de la luz! A ver qué sale.
Publicado el 21:41 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
El pasado 14 de febrero, día de San Valentín, se celebraba en la Complutense, en la antigua Facultad de Filosofía y Letras, hoy Facultad de Filología, Edificio A, un homenaje a Valentín García Yebra, fallecido en Madrid el pasado 13 de diciembre. Yo estaba en los papeles, es decir, iba a participar, tenía preparado el guión de lo que iba a decir, pero una súbita indisposición me impidió asistir. Lo sentí en el alma, sobre todo porque había encontrado las cintas de una larga conversación que mantuve con él en 1995 y que se publicó como entrevista ese mismo año, en versión abreviada, en el nº 5 de la Revista "Cuadernos Cervantes de la lengua Española" (nada que ver con el Instituto del mismo nombre) que algún día acabaré encontrando y que colgaré en este blog cuando consiga digitalizarla. Mientras tanto pensaba mostrar algún fragmento durante mi intervención, tras haberme asegurado Julia Sevilla, directora de la revista Paremia y una de las organizadoras del acto, que tenían reproductor de cassetes (cosa que yo ya no tengo); a ella también le parecía una magnífica idea que se pudiera oír la voz de aquel a quien todos los convocados a esa cita considerábamos, sin ningún género de dudas, nuestro maestro. El incidente que me apartó de ese homenaje pasó, afortunadamente, pero para mí quedará la impotencia de no haber estado presencialmente en su discurrir.
Por eso, considero un deber moral escribir ahora estas líneas y evocar la figura de aquel hombre bondadoso, sabio y modesto que me honró con su amistad y con su confianza, que me abrió las puertas de su casa, junto a su mujer, Lola, y que llevó su generosidad en la enseñanza hasta materias que no eran las que nos ocupaban, aunque también, porque nada es ajeno al mundo del traductor, que no es otro que el mundo de las palabras, mundo que él conocía a la perfección. Gracias a él, a nuestros paseos por el Retiro, cuando florecían primero las forsitias y luego los majuelos, en primavera y cuando los piracantos y los madroños estallaban de frutos, en otoño, yo pude poner nombre a esas y otras plantas. Gracias a él, y ante el escepticismo de los lugareños, me atreví a plantar unos madroños en esas tierras altas y fríolentas en las que me refugio del calor del verano; sólo sobrevivió uno pero se ha desarrollado espléndidamente. Gracias a él, aprendí a emparejar los arbustos de bayas: acebos, durillos, piracantos, madroños, majuelos para que se fecundaran.
Valentín García Yebra era mucho más que un profesor o un académico, era un verdadero maestro; era un hombre lleno de méritos que no se vanagloriaba de ellos, y los compartía con los demás con entera naturalidad, méritos académicos, filológicos y literarios que le fueron merecidamente reconocidos y aunque tenía algún que otro adversario, eran más numerosos quienes le respetaban y querían. Tenía adversarios, bien es cierto, pero era por motivos neciamente políticos, pues no hay que olvidar que durante muchos años un influyente sector del mundo asociativo traductoril y escritoril estaba dominado por izquierda, sobre todo, por la más sectaria de sus tendencias: la comunista, y como era culto, educado y conservador, él era considerado "de derechas" y posiblemente lo fuera (nunca hablamos de política), lo que por otra parte me parece muy bien. Tal vez por eso costó tanto que se le diera el merecidísimo Premio Nacional de Traducción y quienes presentábamos su candidatura, año tras año, tuvimos que bregar con algunos personajes de ese mundo opaco y cerril para conseguirlo. Nunca le oí quejarse por eso, como tampoco se quejó (aunque no dejara de asombrarle pues estaba presente en la sala) cuando en un homenaje a la editorial Gredos en la Biblioteca Nacional ninguno de los participantes en la mesa de los oradores pronunció su nombre, ni los nombres de Julio Calonge, Hipólito Escolar y Severiano Carmonal, los otros cofundadores de esa prestigiosísima editorial que pusieron todos ellos en marcha, en 1944, cuando eran tan jóvenes que por ejemplo a Valentín le faltaban doce días para terminar la carrera.
Ese Premio Nacional de Traducción lo recibió finalmente en 1998, tras más de cincuenta años de años de reflexionar sobre la traducción y estructurar una metodología modélica, de traducir lenguas vivas y muertas y de enseñar a traducir a los demás, pues no sólo fue pionero en el estudio y análisis de la traducción, sino también en su enseñanza: sus esfuerzos se plasmaron en la creación del Instituto de Lenguas Modernas y Traductores de la Universidad Complutense, al que siguieron después las EUTIS y finalmente las licenciaturas en Traducción e Interpretación. Valentín García Yebra era académico de la Lengua y lo era precisamente por ser filólogo, por su labor como traductor y por su gran aportación internacional a la teoría de la traducción. Nadie como él ha expuesto con más claridad, rigor y coherencia las dificultades de esta última. Ni los más enrevesados de los teóricos actuales pueden negar que se lo deben todo.
Otrosí,
El diccionario de galicismos prosódicos y morfológicos de Valentín García Yebra
algunas-razones-para-seguir-traduciendo-o-la-lección-del-maestro
Publicado el 22:57 en Historia, Literatura | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
He visto últimamente unas cuántas películas que me han gustado bastante. Lo cierto es que suelo ir al cine un poco sobre seguro, y no precisamente guiada por las apreciaciones críticas de los comentaristas oficiales, aunque a veces coincidan con mis criterios: El discurso del Rey, me pareció ejemplar, como a tantos otros y también me pareció impensable que se pudiera hacer algo parecido en España, donde cada vez que interpretan a la familia real, ya sea en libro o en serie televisiva, es como para hacerse republicano. El último bailarín de Mao me decepcionó, pero no descarto que se debiera al hecho de que me aburre soberanamente el ballet y en general todo tipo de exhibiciones similares (baile de salón, patinaje sobre hielo, natación artística, mimo, acrobacia, etc, etc.); Las cartas al padre Jacob, finlandesa, es como un cuento flaubertiano (pienso en La leyenda de San Julián el Hospitalario o Un corazón simple), delicadamente narrado, donde da gusto ver crecer la hierba. También me gustó la película rusa Kolchak, la historia del Almirante que encabezó la heroica contrarevolución rusa con los desastrosos y patéticos resultados que conocemos; hoy le están levantando estatuas por toda Rusia. La de Clint Eastwood, Más allá de la vida, me pareció convencional y entretenida, ni un paso más, pero la que realmente me conmovió fue la francesa, De dioses y hombres, sobre los ocho monjes cistercienses asesinados por un grupo de terroristas islámicos en Argelia, en 1996. Los franceses la han presentado al Óscar a la mejor película extranjera y espero que desbanque a la siniestra También la lluvia, de Icíar Bollaín, película de la que sólo he visto un trailer y eso porque te lo meten por los ojos a la primera de cambio. Lo que no he visto es ninguna película española, pues siento tal rechazo hacia las que se hacen ahora que tendrían que venir del más allá los fantasmas de Flaubert, de Nabokov o de Chesterton, por citar tres personas de cuyas opiniones me fío, para asegurarme de que vale la pena pagar primero una entrada (que ya me duele soltar la mosca a esa gente) y luego emplear dos horas de mi tiempo en visionar el producto, lo que me duele todavía más, dado lo mucho que me queda por leer y lo poco que presumiblemente me queda por vivir.
La película de Icíar Bollaín tiene la pretensión de contar la conquista española desde el punto de vista de Icíar Bollaín, que no parece muy coincidente con la realidad de las cosas, amén de inverosímil, como puede verse en la abominación representada en el fotograma que aquí reproduzco. Lo que me chocó desde un principio no fue que se quemaran indios; lamentablemente se había hecho y el que esos indios fueran también unos criminales no lo justificaba, por supuesto; lo que me dejó boquiabierta fue que los crucificaran. No podía creérmelo. ¡Españoles católicos a macha martillo convirtiendo en mártires cristianos a paganos! ¡Regalarles, así como así, la palma del martirio cristiano por excelencia! Impensable. Y se lo pregunté a unos cuántos amigos americanistas, cuyos nombres omito para no perjudicarles, porque detrás de ese montaje hay un propósito autodestructivo deliberado y jaleado por todo el mundo, incluidos los tontos útiles de derechas. Todos confirmaron mi impresión; uno de ellos me mandó el siguiente comentario:
"Paso 800 millas de la peli de Bollaín con guión del británico que hace las de Paul Laverty, el habitual de Ken Loach. Además su marido/pareja. Vamos, que no me apunto a fustigarme. De paso, mira como los british maquillan su historia con la magnífica "El discurso del rey", ellos hacen cine nacional y nosotros masoquismo de segunda."
Creo que esta última frase resume a la perfección la particular "excepción cultural" de nuestro cine español actual.
Publicado el 22:08 en Cine y televisión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
El jueves 27, en la Asamblea de Madrid se ha vuelto a conmemorar por undécimo año consecutivo el día internacional del Holocausto. También el Ministerio de Asuntos Exteriores ha celebrado un acto de estado con el mismo motivo, pero es importante destacar que la Comunidad de Madrid ha sido pionera en este aspecto. La palabra conmemoración no sería la adecuada, más bien se debería de hablar de ceremonia del recuerdo. La Shoá es una pesadilla espantosa de la que todavía no hemos conseguido despertar y por eso hay que volver, una y otra vez -y nunca será suficiente- a nombrar la ignominia, a denunciar a los verdugos y a recordar a las víctimas, para devolverlas la dignidad que les arrancaron con la vida. Por parte de las víctimas, parece imposible superar algo así, y por parte de los verdugos, aunque derrotados y juzgados, parece imposible la redención, y entiendo la amargura del pueblo alemán al respecto. Cuando hace poco pregunté a un joven estudiante alemán, becario del Erasmus en España, que de dónde era, me dijo: de Nuremberg y había vergüenza en su voz. Sin necesidad de decirle nada añadió: y me gustaría que no la conociera todo el mundo sólo por "eso". Se refería, claro está a lo que se refería y nada le asombraba más que encontrar a jóvenes españoles incultos que nada sabían nada de los procesos que hicieron tristemente célebre a su ciudad, a su país y al mundo.
Porque la culpa es universal. Los testimonios de los supervivientes reflejan una y otra vez esa sensación de rechazo que sintieron durante años, que aún ahora pueden sentir ante las versiones actuales del negacionismo y la moderna judeofobia, y eso que han pasado 66 años desde que las tropas soviéticas liberaron el campo de Auschwitz-Bikernau. De todos los campos de concentración, tal vez sea éste, que también lo fue de exterminio, el que personifica la esencia del mal absoluto del nacionalsocialismo, o nazismo, como se prefiere llamarlo. Cuando el horror es infinito también lo es su recuerdo. Esta terrible experiencia ha sido narrada cientos de veces por los supervivientes y ¡ay de nosotros si dejamos de emocionarnos ante esos testimonios! Miles de personas han vivido con ello, mejor que peor, pero muchas otras no pudieron soportarlo. Ignoro cuánta gente del común ha sucumbido a sus recuerdos, pero es muy notable el número de escritores que acabaron suicidándose, a pesar del supuesto efecto catártico de la escritura. Mencionaré unos cuantos, cuyas obras se pueden encontrar en castellano.
Primo Levi. Judío italiano. Tenía 24 años cuanto fue deportado a Auschwitz. Él mismo admitió que escribió Si esto es un hombre empujado por la necesidad de contar a los demás lo que había visto y vivido. Le sirvió de poco. Se suicidó en 1987.
Jean Améry. También superviviente de Auschwitz donde ingresó a los 33 años. De origen austríaco, se nacionalizó belga. Más allá de la culpa y la expiación está publicado en español en la editorial Pre-Textos. Se suicidó en 1978.
Paul Celan. Judío rumano. Fue liberado en 1944 de un campo de trabajo. Se trasladó a Francia en el 48 y obtuvo la nacionalidad francesa. Su poema “Fuga de la muerte”, describe el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Se arrojó al Sena en 1970. Su obra completa está traducida al español por José Luis Reyna, en la editorial Trotta.
No pudieron soportar “el silencio de la humanidad”, como dijo Robert Antelme, el autor de La especie humana, que tenía 27 años cuando ingresó en Buchenwald. Hubo otros que no se suicidaron pero quedaron tocados de por vida al darse cuenta –como expresó muy bien Bruno Bettelheim- que los que testimonian siempre han sido molestos para los demás. Y siempre lo serán, desgraciadamente.
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No he cumplido todavía mi promesa de hablar sobre Valentín García Yebra, de quien tengo qué decir tantas cosas, cuando me entero de la muerte de Jaime Salinas. Nada tienen que ver el uno con el otro, si no es que ambos fueron personas muy importantes para mí. También para todos los traductores; don Valentín porque era un filólogo y el padre de la enseñanza regulada de la traduccion, de la que era al tiempo un eminente teórico y un excelente práctico, y Jaime porque fue el primero en toda la edición española en reconocer los derechos del traductor y darles el protagonismo que se merecen. Los desvelos del primero se plasmaron en la creación de una licenciatura de Traducción e Interpretación y los del segundo en una Ley de Propiedad Intelectual que se fraguó cuando fue Director General del Libro. Nunca será demasiado lo que hagamos los traductores por celebrar la memoria de ambos.
Pero es en Jaime en quien me voy a centrar ahora. Jaime, de quien precisamente me estaba ocupando estos últimos días a propósito de las cintas que grabamos cuando trabajé con él en sus Memorias. Como me he quedado sin lector de cassetes, una amiga, también traductora, me comentó que había comprado un artilugio para convertirlo en audio y esa era mi intención, así como la de colgar el resultado en mi blog, previa autorización de Jaime, y me preguntaba cómo podría localizarle pues le sabía lejos, en Islandia. Ese episodio de mi colaboración con él en esas memorias, que al final acabó escribiendo él mismo y por las que le dieron el premio Comillas, sólo la he mencionado de pasada en la ponencia que presenté en Verines en 1996. El libro no tiene nada que ver con lo que habíamos hablado durante aquellos dos años, pues nos centramos más en su época editorial que en su infancia y adolescencia. Yo iba a su casa un par de veces por semana, a esa casa de la calle de Don Pedro en la que vivió desde niño con sus padres, Don Pedro Salinas y doña Margarita Bonmatí, y después de hablar a micrófono abierto, repasábamos viejas fotografías y otros documentos: cartas de escritores ilustres, recortes de periódicos, etc. Incluso llegué a viajar a Barcelona para entrevistar a antiguos amigos y colaboradores suyos. Hay un libro ahí por publicar, un libro prácticamente hecho, pues hasta que él rompió a escribir por su cuenta, yo llevaba ya mucho material redactado.
Estoy segura de que si vuelvo a oír su voz no podré contener la emoción al evocar su figura, pues ese tono de inseguridad, esa timidez le hacían parecer especialmente vulnerable y eso se traslucía en toda su persona. Contrariamente a lo que se podría suponer mi relación con él no fue como traductora, sino que surgió durante su breve pausa administrativa, cuando le nombraron Director General del Libro. Le conocí en el I Encontro de Poesía Hispanolusa, en Figueira da Foz y de inmediato sentí por él una gran simpatía. Jaime, para desesperación de la guardia pretoriana de turno, tendía más a estar con sus amigos (estaban Carlos Barral y Jaime Gil de Biedma, además de Valente y otros que no son ya de este mundo) que a lucir la púrpura del "cargo", que parecía pesarle muchísimo. En aquellos primeros años ochenta, ser director general todavía significaba algo, y era enternecedor oír sus generosos y descabellados proyectos en un contexto tan cutre y tan comino. Jaime me contaba cuánto le había sorprendido la llamada de Javier Solana y cómó había aceptado a regañadientes. Pero me estoy anticipando. Hay que entender al personaje retrocediendo un poco y explicando de dónde venía y lo que había hecho hasta entonces.
Jaime nació en Maison Carré, en Argelia, el 27 de junio de 1925. Su familia paterna era madrileña y la materna argelina, de habla francesa, idioma que él dominaba a la perfección. Jaime recordaba de su infancia la felicidad de los veranos alicantinos en la finca de los Bonmatí donde confluían ambas familias. Los amigos que pasaban por su casa madrileña eran los de su padre, el poeta Pedro Salinas: Jorge Guillén, Valle Inclán, García Lorca, Unamuno, Dámaso Alonso, Américo Castro, etc., etc. Pero llega la guerra civil y con ella el exilio. No me quiero extender; para resumir diré que los escenarios de su vida fueron Argel-Sevilla-Madrid-Santander hasta 1936, y luego Estados Unidos hasta 1954 y a partir de entonces, Europa: París y nuevamente España donde se vió forzado a quedarse definitivamente, primero en Barcelona y luego en Madrid. La tentativa de reconciliar presente y pasado se convirtió en la clave de su vida y en la raíz de sus aciertos y fracasos, tanto en su vida profesional como personal. Afectivamente, su encuentro con el escritor y traductor islandés Bergsson en 1956, a cuyo lado ha terminado su vida en Islandia, el lugar más alejado que uno pudiera imaginarse de su pasado, subraya el tenaz propósito de Salinas de no resolver nunca el conflicto y de convertirlo en su razón de ser.
Me dejo muchas cosas en el tintero, pero no son las relacionadas con su papel de gran editor, que es en lo que se centrarán todos en los funerales laicos que le dediquen, sino otras menos conocidas, como cuando se apuntó en el cuerpo de ambulancias del American Field Service, durante la Segunda Guerra Mundial y participó en las campañas de Alsacia y la invasión y ocupación de Alemania (es curioso, me decía, lo que más me llenaba de tristeza eran los animales muertos, los perros, los caballos, porque ellos eran totalmente inocentes); ya en Barcelona, su no siempre idílica relación con la "gauche divine" y en Madrid, sus conflictivas relaciones con los praderas de este mundo que le querían mangonear, así como su repugnancia por las componendas políticas que veía en el Ministerio... Sí, creo que le debo ese libro que un día intentamos escribir juntos.
Otrosí, algunos artículos que escribí sobre Jaime Salinas y otros documentos de interés
http://findesemana.libertaddigital.com/paseo-por-el-amor-y-la-muerte-1276230847.html
http://revista.libertaddigital.com/en-espana-somos-doscientos-1275770680.html
http://revista.libertaddigital.com/habla-memoria-1276209049.html
Publicado el 19:38 en Actualidad, Literatura | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (0)
Esta mañana, en la sala de espera de un hospital dos enfermeras ya mayores hablaban de una compañera que acababa de morir y a cuyo entierro pensaban ir juntas en cuanto acabara la consulta. La recordaban con cariño porque las tres habían sido quienes "montaron" la planta de cardiología hacía ya 50 años. ¿Qué edad tenía? preguntó una de ellas; 77, contestó la otra. ¡Cada vez se muere la gente más joven!, replicó la primera... No creo necesario explicar cuánto me sorprendió oír aquello. Inmediatamente lo relacioné con un libro de William Hazzlit titulado "Sobre el sentimiento de inmortalidad de la juventud" y decidí buscarlo en cuanto llegara a casa para corroborar si mi impresión primera al oír esa frase de que la prolongación de dicho sentimiento es un fenómeno postmoderno, era acertada.
Fue inútil, porque una de las características de cualquier biblioteca que se precie es la de no encontrar nunca lo que uno necesita leer en ese momento. Pienso incluso que hemos llegado a un punto en mi casa en que nos resultaría más apasionante escudriñar nuestra propia biblioteca que la librería de viejo mejor surtida, porque en eso la hemos convertido, guiados por nuestro criterio literario y nuestro propio sentimiento de inmortalidad... No quiero deprimirme haciendo la estadística de cuantos miles de libros no voy a poder leer en lo que me queda de vida que, sentimiento de inmortalidad aparte, no es tanto como yo quisiera, pero me puedo envanecer de no voy a aburrirme contándolos.
Volviendo a Hazlitt y a su ensayo, creo recordar que era tan corto como acertado, pero esa sensación que analiza en los jóvenes de que la muerte no va con ellos (lo que no les impide suicidarse, por cierto) y de que sólo se mueren los viejos y los otros, me temo que se ha hecho extensiva a todas las edades de la época actual. Sin duda, es justo y necesario que los jóvenes se dediquen a vivir intensamente y se crean inmunes a la enfermedad y al desgaste físico. El joven, incluso enfermo, se rebela contra las restricciones que le impone su propia enfermedad como si ésta, pregonera de la muerte, fuera incompatible con la juventud y eso es ciertamente muy peligroso. No sé si a todo el mundo le pasa lo mismo pero algunos no nos hemos dado cuenta de que hemos sido jóvenes hasta que hemos dejado de serlo y es como si la muerte se aprovechara de ese sentimento de inmortalidad para pasarnos factura. Tal vez esa sea la causa del malestar que me producen las fotografías antiguas: son un testimonio de lo poco que se aprecia lo que se tiene cuando se tiene. El tiempo no se congela en ellas, se subvierte, por eso escribí una vez un poema que al filo de lo que ahora hablo puede tener algún sentido:
No espero nada ni nada me sorprende
pensaba yo de vieja amargamente.
Ahora soy joven y todos me reprenden
mi alegría infantil y mi loca esperanza.
Publicado el 21:45 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Ha terminado el estado de alarma en el que nos mantenía el gobierno desde el conato de rebelión de los controladores aéreos. Es muy fácil aterrorizar a un colectivo tan reducido y envidiado por la mayoría. ¿A qué no se atreven con los sindicatos, ni con los empleados del metro ni con todos esos matones -de izquierdas- que han atacado al Consejero de Cultura de Murcia y que llevan atosigando y amenazando a ese gobierno regional? Ellos (los de izquierda) tienen patente de corso; pueden amenazar, impedir que sus oponentes hablen en público, cercar en períodos preelectorales a los partidos rivales, crear hostilidades sin fin, e incitar al asesinato político, con entera libertad, sin que se pueda poner en duda su "talante" democrático. ¡Y ay de quien les recrimine al respecto!
Sin embargo no vacilan en sostener, desde sus medios de comunicación, que la reciente matanza de Arizona en el atentado contra la senadora demócrata, Gabrielle Gifford, es consecuencia de la "crispación política generada por el tea party". ¡Por supuesto! ¡Faltaría más! ¡Es evidente! Pero la crispación política creada por los sindicatos en Murcia no influye en los ánimos de quienes agredieron al Consejero de Cultura... Algún día, cuando llegue el momento, colgaré en este blog todo el material "suprimido" por la cadena SER, del 13 de marzo de 2004, en período de reflexión pre-electoral, cuando los que ahora se ocupan de la seguridad pública prepararon y secundaron el ataque a las sedes del PP.
Pero no es de esto de lo que les quería hablar: me he dejado arrastrar por el título de la entrada y por su arranque: del estado de alarma he pasado al estado de miedo continuo en el que nos tiene este gobierno inepto, formado por una recua de hombres indecisos y de mujeres al borde del ataque de nervios. Como la señora Sinde que no para de reclutar partidarios de su desmedrada ley por el tradicional procedimiento de invitarles a cenar en "petit comité". Ya conocemos el truco: reúnes a unos cuántos "escogidos" y les pides, croqueta en mano, que por tu cara bonita, porque tú eres buena y ellos también, y además se lo pides, que participen en lo que sea que estés maquinando, en este caso, en la lucha contra lo que ellos llaman piratería en la Red.
Al día siguiente, empiezan a aparecer columnas apasionadas en contra de los que no aprobaron la ley, firmadas por autores a los que nadie pirateará en su vida. Autores, muchos de ellos, que siempre se han jactado de rechazar cualquier restricción a la difusión de su obra por tierra, mar y aire. Aún recuerdo una comida -esta vez cuando gobernaba el PP- en la que se pretendía tantear el terreno entre los creadores para una ley antipiratería que ya empezaba a gestarse. Los más izquierdistas, los que ahora apoyan la ley Sinde con pasión, escupían literalmente en la mano de quienes les invitaban a comer y tronaban en contra de las sociedades de gestión y las restricciones a la libre difusión de "su" pensamiento y de "su" obra en esa red de la que prácticamente nadie sabía todavía casi nada.
Pues bien, estas cenitas de la señora Sinde, de las que nadie hablaba, y que daban un pobre resultado mediático tan sólo deducible por los incoherentes artículos del día siguiente en El País, transcurrían en cómplice anonimato hasta el día en que, equivocados, invitaron a quien no debían, a Amador Fernández Savater, el cual no dudó en decir quiénes participaban en ella y en contar, con pelos y señales y con todo el derecho del mundo, lo que en ella acontecía: la mera enumeración de los comensales corrobora todo lo que les he dicho más arriba.
No se pierdan el artículo que este último escribió, titulado precisamente la cena del miedo. Amador vive prácticamente en la red, sabe perfectamente para qué sirve y la concibe como un territorio de libertad infinita donde cabemos todos... El que le hayan invitado a esas cenas es un síntoma claro de lo poco que conocen dicho territorio los que pretenden regularlo y gestionarlo, poniendo puertas al campo y convirtiendo las famosas "autopistas de información" en autopistas de peaje.
Publicado el 22:38 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Quien haya visto el video que colgué en la entrada de ayer, se habrá percatado de que no es un montaje: son calles de París, no del París elegante, ni del intelectual, ni del París turístico, sino del París de los barrios superpoblados pero no por eso deja de ser París. No para todos, sin duda, pues hay quien pretende, -André Glucksmann por ejemplo- que esos "incidentes" sólo son significativos de... ¡la falta de espacios adecuados para que los musulmanes recen! Y, claro, los pobres se tienen que echar a la calle y la gente que vive en esos barrios, tiene que respetarlos porque viven en un país líder en "tolerancia laica" (Glucksmann dixit). Y la tolerancia, "gloriosa invención de Europa", dice el pensador francés, es "una excepcion planetaria". En Europa, según él, "todas las religiones son minoritarias en la práctica y van a seguir siéndolo". Y como Glucksmann es un hombre honrado, tenemos que pensar que permitir que los musulmanes sean mayoritarios y públicos los viernes, siempre que lo manifiesten en los barrios de por ahí lejos, es sólo una forma más de esa excepción planetaria y cultural de la que los franceses tienen la clave. En cambio, creer que eso es una provocación es, según Glucksmann, propio de la ultraderecha que se aprovecha de esa tesitura para que gane el Frente Nacional, ese gigante político que amenaza, cual un siniestro "tea party" la estabilidad de la República. Y como Glucksmann es un hombre honrado, habrá que creerlo, sin duda.
Los musulmanes de "nuestros países" (léase Europa), son tolerantes como el que más, dice el filósofo. Y añade: "Pensemos en el ejemplo de Francia. Si el 17% de sus habitantes de origen musulmán se declaran devotos de la oración del viernes, quiere decir que queda un 83% de tibios y despegados". Han leído bien. Lógica cartesiana en estado puro. Si el 17% de la población declara ir al cine es que el 83% se queda en casa leyendo. Claro, monsieur Glucksmann, su agudo y riguroso análisis nos tranquiliza y nos hace olvidar que Mohammed Atta estudió en Alemania y preparó el atentado de las Torres Gemelas en España, así como que los posibles responsables del atentado del 7J en Londres procedían todos de grupos yihadistas asentados en el Reino Unido, y no hablemos de los atentados del 11M en Madrid... ¡Vaya si son tolerantes "nuestros países!
Otro ejemplo de perspicacia intelectual es cuando se detiene en la descabellada pretensión que tienen algunos exaltados de que mientras no se puedan construir iglesias cristianas en Arabia Saudí no se debería permitir construir mezquitas en "nuestros países" (no entiendo por qué no dice Europa, pero él sabrá). Quienes esto sostienen aducen "reciprocidad", dice, y con idéntica lucidez que antes, añade: "¿Entonces habría que cortar la manos a los ladrones, lapidar a las adúlteras, ahorcar a los homosexuales, porque es la norma de algunos países?" Parece no haberse dado cuenta de que una de las razones por las que se deberían construir iglesias cristianas en "esos países" es precisamente para que no ocurra eso y no para que nosotros hagamos lo mismo "en nuestros países", como parece ser su temor de progre demediado.
No cabe duda de que Glucksmann es un hombre honrado, pero no es un intelectual muy honesto, que digamos.
Publicado el 23:48 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
¡Quién nos iba a decir que la tercera invasión musulmana a Europa empezaría por Francia! Todos apostábamos que la primera en caer volvería a ser España, por su situación estratégica, sobre todo, y por su exageradamente ensalzado "pasado" arábigo. No digo que nos hayamos librado, lejos de ahí, pero las cosas no parecen llegar a los extremos a que se está llegando en el el país que presume de ser "el más laico del mundo"; el país que patentó la libertad, la igualdad y la fraternidad y que ahora se está llevando la palma de esa "tolerancia a la intolerancia" que caracteriza a toda Europa, para su desgracia.
De hecho, si en Francia un cura católico sale a la calle vestido con sotana puede ser denunciado y multado, pero si los musulmanes nos pasan sus esclavas con burka y sus ramadanes por las narices y además colapsan las calles de París, como verán en el video que adjunto, ¡chitón! no vayan a ponernos una bombita en cualquier momento, cosa que harán cuando les venga en gana. Pero claro, es la "religión de los pobres"... también de los pobres de Arabia Saudí, supongo.
http://www.youtube.com/watch?v=KxcT572iGLo
Otrosí, http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/546/la-carga-de-los-tres-reyes/
Publicado el 13:43 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
A finales de este mes de enero se va a celebrar la IX Cumbre Mundial de Gastronomía Madrid Fusión y a cuento de haberlo visto anunciado en algún suelto me entero de que Ferrán Adriá va a cerrar el Bulli durante los años 2012 al 14 y que además eso lo había proclamado ya el año 2009. Creo que esto da idea de lo que me interesa la cosa y no lo mencionaría si no fuera porque, como lo que sí me interesa es la comida, me alegra saber que aquel de quién un día cierto crítico gastronómico dijo que "la sensatez de la cocina española del XXI es la sensatez de Ferrán Adriá", y a quien yo considero el responsable de la decadencia de la cocina tradicional española, se retira, aunque sea temporalmente.
Cuando hace más o menos cinco años surgió esta absurda moda yo ni reparé en ella, convencida de lo sólido de nuestras costumbres culinarias. Sólo cuando empecé a ver que hasta en los lugares más remotos de nuestra profunda y ancha geografía los cocineros se disfrazaban de tortuga ninja y empezaban a desestructurar la morcilla, empecé a preocuparme. En Lerma, en uno de aquellos mesones donde el chorizo era el rey, me dieron una mini sopa castellana que consistía en un trozo de pan seco y ajo deshidratado sobre el que se echaba un caldo caliente con "nubes" de espuma de chorizo. Después, cuando ya nos íbamos, pudimos ver de reojo que el personal del restaurante devoraba unas patatas a la riojana "de toda la vida".
La exigua mousse de callos que me sirvieron en otro lugar parecido, allá en la Mancha, me dejó patidifusa. En otra ocasión me costó asimilar, aún después de haberla comido, que cierta bolita de color butano con bastoncitos de naranja a modo de pinchos de erizo era pato a la naranja. Hasta me han llegado a servir en un cuenco inmenso un fondo de lentejas con mejillones, maridaje que debía de estar perseguido por el comité de bioética. En fin, el catálogo de sevicias gastronómicas es tan largo como cómico y no veo el momento en que los fogones se tranquilicen y se hagan fuertes ante cualquier atentado que prepare Ferrán Adriá Fumanchu cuando vuelva.
Yo no dudo de que, para los que practican en sus casas, la cocina sea “investigación y pasárselo bien”, como dice Adriá, y me alegro de veras de que disfruten tanto experimentando. Pero yo, como todas las personas que no cocinan bien, voy mucho a los restaurantes y lo hago para alimentarme, por clara insuficiencia personal para llevarlo a cabo satisfactoriamente, y no para entretenerme ni instruirme, y muchísimo menos para servir de cobaya a la creatividad ajena, encima pagando. Si hay algo contundente y material es la manduca y, como es sabido, con las cosas de comer no se juega. Por eso me resulta tan irritante esa moda de la abstracción gastronómica.
El aroma, el humo y otras zarandajas alquímicas son sólo un estímulo, prolegómeno o promesa de una posible comida, como sabía muy bien Carpanta. Este personaje de posguerra, siempre hambriento, creado por José Escobar, ha resultado ser un precursor de la cocina de fusión, pues perseguía manjares inalcanzables con el olfato.
Decía Chamfort, moralista francés del XVIII, que la sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida. Es evidente que la sociedad española actual pertenece a la primera. Tal vez los que frecuentan esos restaurantes abstractos añoren lo que representaba Carpanta, lo que tenía de aspiración, de ideal en una palabra; tal vez lo que quieren experimentar sea el hambre. Ni más ni menos.
Publicado el 01:00 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Durante estos días he recibido un importante número de mensajes de texto en mi móvil y me ha entristecido comprobar la distorsión de la ortografía y la simplificación, cuando no la ausencia, de los signos diacríticos y de puntuación. Escribir en un móvil es un latazo, pero yo siempre pienso en aquello que decía Eugenio d'Ors de que "contra el exabrupto, la gramática" y me paso horas buscando en mi móvil la exigua oferta de ese tipo de signos, con escaso éxito.
Recuerdo que Walter Benjamin, en un ensayo sobre la puntuación, analizaba con mucha lucidez la decadencia de sus signos más significativos, valga la redundancia. No encuentro ahora la fuente directa dónde lo leí pero más o menos venía a decir que si los signos de puntuación, exceptuando el punto y algunas veces la coma, van desapareciendo es porque también están desapareciendo lo que expresan. Y esto lo escribió hace ya muchos años cuando todavía se respetaba la gramática y había escritores con algo que decir.
En efecto, ¿para qué el signo de interrogación si ya no se dan aquellas largas frases retóricas sin el cual éstas carecerían casi de significado? Nosotros, en español, tenemos además la ultraprecisión de abrir y cerrar la interrogación con lo cual el efecto se duplica. Por otra parte, una prosa incisiva necesita guiones y paréntesis como los peces el agua en la que viven, pero ya no hay prosa incisiva. Una prosa irónica no podría sostenerse sin el precioso apoyo de los puntos suspensivos, eso que los portugueses con gran acierto llaman reticencias, o sin las comillas, pero ni por esas la entiende ya nadie.
El punto y la coma dejan en suspenso una frase que con el punto sería demasiado imperativa y con la coma demasiado vaga. Y la coma, es un delicado instrumento de precisión, una varita mágica que todo lo transforma. Una frase de admiración -aunque sea una admiración puramente retórica- necesita el apoyo de esas columnas, casi unos muros maestros, que la circundan, y dos mejor que una, como sabemos muy bien en nuestro idioma.
Los signos de puntuación son los puntales arquitectónicos de la frase. Sin ellos se derrumbaría y una vez reducida y simplificada, sólo bastará con un punto que la delimite y, para los más complicados, alguna coma que la determine. Lo demás es desastre o lenguaje para SMS, que es lo mismo.
Otrosí, la ortografía
Publicado el 01:40 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Pasada la Navidad y sus secuelas, y ya en plena temporada de rebajas, hay que enfrentarse a la rutina del día a día y abandonar esa alucinación colectiva de paz y amor de la que parecen excluidos los terroristas, los psicópatas, los banqueros sin escrúpulos y los políticos corruptos (a veces coinciden o al menos se conocen), los Castro y los demás regímenes comunistas y filocomunistas. ¡Ojalá bastara el desprecio para combatirlos como dicen que basta para combatir el miedo a la oscuridad y a los fantasmas!
Así pues, dejo de lado la ficción redentora (la loca de la casa) y, decidida a encarar a esa a quien Galdós llamaba doña Realidad, vuelvo al tema de este año recién nacido: el tabaco, que parece acaparar todas las columnas y tertulias. Habida cuenta el consenso que parece haber entre personas cuya opinión aprecio en torno a la libertad que ha de concederse al fumador, o al menos al dueño de los establecimientos públicos, creo necesario reforzar mi postura con nuevos argumentos, surgidos al socaire de dichas opiniones.
Por ejemplo, rojobilbao manda el siguiente comentario a mi entrada ("Contra el tabaco") que reproduzco en su integridad para que no haya equívocos: "No debiera ser cuestión legal lo que por educación se presupone, no fumar en un ambiente cerrado (coche, despacho, ascensor) aunque si hace falta se legisla y se termina el asunto. Cosa distinta es un bar. Los bares deben ser para fumadores o no, con libertad para el dueño para decidirlo. La gente, el mercado, determinará qué se desea y en consecuencia veremos la proliferación de unos o de otros o un porcentaje equilibrado de ambos. Es la libertad."
Discrepo. Para empezar, "lo que por educación se presupone" es con mucha frecuencia cuestión legal y la legislación vigente es una buena prueba de ellas: secuestro, injurias, maltrato, abandono, fraude y un largo etcétera, que demuestran que la educación no es suficiente para garantizar la "libertad" de cualquier ser humano de ir por el mundo sin ser secuestrado, injuriado, maltratado, abandonado ni engañado. La libertad, en sociedad, no es algo que se de por sí solo sino que hay que cumplir una serie de requisitos para merecerla; tampoco es algo ilimitado ni infinito... y sé que rojobilbao lo sabe.
Quién dijo aquello de que "tu libertad termina donde empieza la mía" lo formuló perfectamente y tal parece que pensara el acto de fumar, cuya libertad está realmente muy reducida pues el humo se expande y se mete en los bronquios ajenos muy pronto. Por tanto los establecimientos públicos tendrán que fastidiarse y pensar en estos últimos. Además, si no he entendido mal, quien se quiera lucrar con el tabaco no tiene más que abrir un club de fumadores y allá se las apañen entre ellos. Parecería que la tan cacareada la libertad de fumar es de la misma índole que la libertad de tirarse por la ventana: hazlo si quieres pero cuidando que no haya nadie debajo. No por otra cosa han puesto en Madrid una mampara en el viaducto y nadie ha protestado, que yo sepa.
Aunque no me convenza ni esté de acuerdo, soy consciente de que el razonamiento de rojobilbao está bien formulado. No ocurre lo mismo con lo que le oí decir en tertulia radiofónica a cierto periodista, orgulloso de ser de derechas, el cual sostenía que si se prohibe fumar en público porque produce cáncer no entiende por qué no se prohíbe también comer carne roja, ya que produce colesterol e infartos. Pues mire usted, señor, no es lo mismo. Cuando alguien come carne roja no le obliga a comerla a su vecino de mesa, y volvemos aquí al símil del suicidio. Coma norabuena el que quiera carne roja, en público y en privado, fume en su casa si le pete, o en un fumadero si puede, córtese las venas en su cuarto de baño o atibórrese de pastillas en su dormitorio... porque es usted muy libre de hacer todo eso y si alguna vez hay una ley que lo impida que me digan dónde hay que firmar para protestar, que me opongo.
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No te vayas mamá. Quédate aquí. No me dejes sola en este cuarto oscuro, rodeada de monstruos. ¿Por qué estás enfadada? ¿Porque no me encontrabas? Verás, es muy sencillo. El elefante gordo me tapaba y la estúpida Barbie te impedía verme.
Perdóname tú a mí. Yo te perdono. No te reprocho nada, no te culpo. Es defecto de fábrica. A ti también te engañaron los mayores. Los malvados. Los que se ceban en los pequeños, en los débiles.
No siento el dolor físico. Siento tu pérdida. Siento tu desamor, tu extrañamiento. La soledad cruel de tu abandono. Por favor, no entres en el cuarto sin mirarme. Háblame. Cógeme entre tus brazos. Zarandéame, pégame si eso te divierte. Pero hazme caso, no me castigues con tu indiferencia. Tócame. Así, abre tu mano sobre mi cabecita repelada. Ajústame la pierna en la cadera. ¡Estoy tan mal desde hace tanto tiempo!
Pero ¡qué haces! ¿Me quitas la cabeza? ¡Sea! Destrúyeme del todo. Trocéame, arráncame la vida, los ojos, los dedos uno a uno, mi tripa puntiaguda, mi nariz desgastada. Mátame. Entiérrame en el sótano o en tu armario. Ten, madre, ese gesto de piedad postrera.
La niña la tiró a la basura y decidió no volver a pedir a los Reyes una muñeca tan quebradiza.
Publicado el 22:09 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
No le gustaba escribir de espaldas de la puerta, pero le compensaba que desde la ventana pudiera ver el jardín y el portalón de la finca. Estaba sola; los otros huéspedes de esa remota casa rural que prometía silencio, soledad y banda ancha, se habían marchado a festejar la Nochevieja a la ciudad más cercana. Ella detestaba las fiestas, en particular aquélla. Además tenía mucho trabajo. Quería acabar la entrada de su blog antes de medianoche y faltaba muy poco. Su intención era haber llegado a primera hora de la tarde, pero cuando traspasó la verja de la finca ya era de noche: se le había olvidado recoger su juego de llaves en la sucursal de la agencia donde contrató el hospedaje y tuvo que desandar los 50 km de carretera comarcal que había recorrido casi una hora antes.
Tras colocar la habitación a su gusto se sentó ante aquella mesa, incómoda, diseñada para cualquier cosa menos para escribir en un portátil. Desde luego, había cambiado el tiempo. Cuando llegó, y durante todo el viaje, la atmósfera era serena. Ahora, el viento sacudía de manera espectral las ramas ya despojadas de los árboles.
Se había perdido en una frase realmente abstrusa y por unos momentos olvidó dónde estaba, pero un ruido persistente en la ventana la devolvió de nuevo a la realidad. El viento y la lluvia habían desprendido una rama que golpeaba el cristal con insistencia. De pronto, se estremeció. Creyó oír un crujido en las escaleras y luego una puerta cerrarse. Dedujo que tal vez alguien se había quedado y quería asustarla.
Pero desechó esa idea. Ella misma les había visto irse y nadie había vuelto; habría oído el coche o el portón. Al llegar, coincidieron todos en la sala común y, como eran diez alguien aludió a la novela de Agatha Christie, titulada “Diez negritos”. Ella no la había leído pero tratándose de esa autora, seguro que la trama sería siniestra y muy adecuada al lugar y al momento. No comprendía el éxito de las novelas policíacas, a las que asociaba, en su desprecio por los best-sellers, a las novelas eróticas, de ciencia ficción y otros subgéneros.
Lo suyo era la literatura con mayúsculas, y lo de menos era el triunfo. A lo más que aspiraba era a tener un grupito selecto de lectores y pertenecer a esa secta de escritores que los críticos llamaban de “culto” o “secretos”. Como Salinger, o Kennedy o Ring Lander, o Bruno Schultz, o Walser, o incluso algunos que después de muertos, fueron famosos, como Kafka…. La lista era infinita.
En las mesas redondas se sentía muy halagada cuando en vez de periodista la presentaban como escritora. Su producción era escasa –también la de los autores que había evocado– pero ponía en ella todo su empeño literario, toda su fuerza. Como ahora. Por eso podía abstraerse de esa manera y no darse cuenta de si había empezado a llover o a nevar. Y por eso –pensó con amargura- se le pasaba el tiempo tan deprisa, devorando sus años y las posibilidades de llevar a cabo su propósito: escribir dos o tres obras maestras que dejaran boquiabiertos a sus lectores.
Una vez más la sobresaltó un ruido, leve, pero que le pareció pavoroso. Era el de su propia puerta. La alfombra de sisal raspaba al abrirla y eso era lo que había oído precisamente. Estaba tan aterrorizada, sus músculos no la obedecían y rezó porque todo fuera sugestión producida por el extraño ambiente en el que estaba. Su única luz era la del flexo que ella misma había traído y lo único que podía ver, además de su texto, era el reflejo en la ventana de lo que pudiera venirle por detrás y una sombra avanzaba lentamente hacia ella. Quiso darse la vuelta pero sintió un fuerte dolor en el pecho. Intentó hablar, gritar, pero le faltaba el aire, se le agarrotaba la garganta como a un niño víctima de la tosferina. Se esforzó en levantarse para enfrentarse al desconocido pero un dolor terrible en las piernas y en los brazos la paralizó.
Cuando la sombra llegó hasta ella, y le puso la mano en el hombro, la escritora había sufrido ya el paro cardiaco que acabó con su vida y su carrera literaria. La vecina, sordomuda de nacimiento, encargada de velar por la casa durante la estancia de los viajeros, había entrado porque creía que alguien se había dejado una luz encendida. Para apagarla.
Publicado el 21:30 en Literatura | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Ya era tarde. Habíamos realizado todos los ritos de la Nochevieja española. Los niños estaban en la cama y los jóvenes en el bullicio exterior mientras que nosotros, más recatados, pero excitados por la copiosa cena, las uvas, el champagne y los vivas al Año Nuevo, seguimos bebiendo en torno al fuego. Hablamos de la Navidad, de sus tradiciones y sus contradicciones, sus defectos y sus virtudes, su vigencia y su significado. Mi hermano Raúl se quejó de su duración excesiva entre nosotros: esa semana más hasta Reyes, y con la que estaba cayendo, era la ruina de su empresa y dijo preferir, con mucho, la tradición nórdica y anglosajona del Papá Noel. Aquello generó una discusión bizantina sobre las diferencias entre la Cristiandad, dividida por tradiciones tan dispares hasta que Vasili, el amigo ruso de Michel, nuestro cuñado francés, dijo en un perfecto castellano:
– ¿Y no se os ha ocurrido pensar que no hay tal disparidad?
– ¡No vas a decir que son lo mismo!
– Prácticamente, añadió, y os lo voy a demostrar. A ver, ¿de dónde han salido los Reyes Magos?
Nos quedamos desconcertados. Yo me atreví a balbucir:
– Pues de Oriente.
– Me refiero a las fuentes documentales, contestó mirándome con desprecio.
Tras un breve silencio, Raúl recobró su aplomo:
– ¡De los Evangelios!
– Bien, dijo Vasili, ¿Pero todos?
– ¡Eso es de nota!, protestamos.
– Pues os diré, añadió Vasili con resabio de erudito, que a pesar de su fortuna posterior, sólo Mateo los menciona y si habéis leído con atención ese Evangelio veréis que no dice en ninguna parte si los reyes eran dos, tres o nueve. Sólo dice que hubo tres regalos –oro, incienso y mirra– pero no que cada regalo perteneciera a un solo rey.
– ¿Y qué tiene que ver eso con Papá Noël, si se puede saber?, preguntó Michel, haciéndose eco de nuestra perplejidad.
– Muy sencillo. Hay una leyenda de la Iglesia ortodoxa según la cual un príncipe ruso, urgido por la misma necesidad que los otros monarcas, decidió viajar a Belén. El joven se cubrió con un manto y un sombrero de lana, porque hacía mucho frío, llenó un trineo de juguetes para el niño Dios y, conducido por los renos, inició su largo viaje a través de la estepa, pero como era tan compasivo iba entregando los regalos a los niños necesitados que encontraba en el camino. Cuenta la leyenda que la ruta era tan larga y los niños tantos que llegó a su destino treinta y tres años después, con las manos vacías y Cristo en la cruz, donde no le pudo entregar más que su alma cansada. ¿No pensáis que este príncipe ruso es Papá Noël y que en consecuencia este último podría ser muy bien el cuarto rey mago?
Estábamos sobrecogidos. Hubo un silencio emocionado que Michel rompió con alegría:
– ¿No os parece más bonito pensar que en realidad sigue vivo, que ha renunciado a encontrar al Niño Jesús y que prefiere entregar los regalos en su nombre a todos los niños con los que se encuentra?
– ¿Y la barba blanca?, pregunté yo por decir algo.
– ¡Es que han pasado dos mil años!
Publicado el 20:16 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
El año 2010 se cierra en falso y pasa la antorcha de la apocalipsis al que le va a suceder, viejo ya antes de nacer y al que todos auguran nefasto. Desde luego, si exceptúamos el día irrepetible en el que España ganó el mundial y aquel otro en que Mario Vargas Llosa ganó el premio Nobel, no son muchos más los momentos que se han podido señalar este año en el calendario con una piedra blanca, como hacían los antiguos con los días fastos. Empezó realmente mal el mismo día de Reyes con el terremoto de Haití, donde no parecen haber mejorado las cosas, y luego madre natura siguió durante varios meses amargando la existencia en otros lugares: Chile en febrero, Ecuador en agosto, por mencionar los de mayor magnitud porque la tierra no se dio reposo en todo el año. Luego en abril pasó lo de la supuesta pandemia de la gripe A y las autoridades sanitarias españolas dispararon la alarma social de manera que demostró ser infundada, todo ello con mucho gasto y suntuosas ganancias. Hay muchas cosas turbias detrás de todo eso, pero la verdad es que en México lo pasaron muy mal con lo que llamaron al principio gripe porcina.
A esas alturas del año los presagios no podían ser peores y todos teníamos el ánimo encojido. En España, las circunstancias políticas no ayudaban a esponjarlo. En plena legislatura socialista, segunda por añadidura, el país ha ido cayendo en picado por los derroteros que todos preveíamos desde el no menos funesto año de 2004, hasta llegar al fracaso absoluto, no sólo de la economía sino de las estructuras del estado-estado y del estado de las autonomías. Los cambios de gobierno zapateriles se han sucedido con una rapidez que sólo ha servido para demostrar que las mujeres hemos llegado por fin a la igualdad absoluta con el hombre por la vía de la incompetencia.
A escala planetaria, hay que destacar el despertar de la protesta social, protagonizada de forma harto peregrina por niñatos mimados que han cambiado el turismo de calidad por el de cualidad y van de un lado a otro dando saltitos y quemando coches por el mundo mundial para combatir con su fascismo de izquierdas (¡como si el fascismo no fuera de izquierdas!) a un fascismo de derechas inexistente. Al parecer a sus veinte años les preocupa mucho que les jubilen a los 67 de un trabajo que todavía no tienen. Esto sería divertido si no fuera porque está teñido de un rojo y negro tan ancestral como siniestro. Los jóvenes de ahora no nacieron con un pan debajo del brazo, sino con una revolución pendiente, eso sí, lúdica y molona y ni ellos ni sus padres perdonan a sus abuelos lo que se supone que se "divirtieron" en el 68.
En otro orden de cosas, no puedo dejar de rememorar a los que murieron en 2010, porque la historia de un año es un poco una necrológica y un repaso del siglo, pues casi todos han muerto pasados los ochenta años. Como soy más literaria que política (para entendernos más de "ficción" que de "ensayo") mi mortuorio particular está lleno de escritores, filólogos, cineastas y actores:
En enero murieron Fina Calderón (toda una institución en el mundo cultural oficial durante el franquismo), el poeta argentino Tomás Eloy Martínez y J.D.Salinger, el de "El guardián entre el centeno", el autor de culto más vendido. Su libro es excelente pero hay en él algo inquietante que se traduce en el hecho de ser el libro de cabecera de gran número de psicópatas tristemente famosos. En marzo murió Miguel Delibes, y a todo el mundo, en sus declaraciones oficiales se le olvidó decir que era de derechas. Yo soy una entusiasta de la serie "Urgencias" y por eso me consternó enterarme de que David Mils, uno de sus mejores guionistas, murió en abril con sólo 48 años. Si añadimos a esta muerte la del creador de la serie, Michael Crichton, en 2008 no creo que "Urgencias" levante la cabeza. Guillermo Luca de Tena, otra venerable institución, murió a una edad provecta y también José Saramago; en el mundo del espectáculo, desaparecieron el inquietante Denis Hopper y en París, el actor Laurent Terzief, gran amigo de nuestro también llorado Carlos Semprún, y hablando de éste, en agosto murió, también en París, su sobrino Jaime Semprún -hijo de Jorge-. Ya que estamos en Francia, Michel Montignac, con 66, ha dejado huérfanos a todos los que han adelgazado con su método. Otra ausencia ha sido la de Eric Rohmer, el hombre que ha llevado al límite la recreación de la eternidad; con él era un gustazo ver crecer la hierba... Ya que estamos en el mundo del cine, recordemos que también se nos fueron Antonio Ozores, Manuel Aleixandre. Y Blake Edwards, cuyas películas me gustaron mucho de joven y menos en un segundo visionado. Y y Luis García Berlanga, el director de cine que supo sortear la censura franquista como nadie y que tanto perdió en ingenio y elegancia cuando fue totalmente libre y pudo dar rienda suelta a su carca y patética obsesión por el sexo.
Juan Antonio Labordeta y Enrique Morante, a quienes unía su oficio de cantantes, pusieron de luto a toda España. Menos destacada en la prensa fue la muerte de Alfonso Pérez Sánchez, ex director del Museo del Prado al que cesó Jorge Semprún, en su labor de ministro de Cultura, por haber escrito aquella carta contra la guerra del Golfo (la primera, la considerada buena), dura decisión que nos privó del buen hacer de uno de los mejores directores de nuestro principal museo. Carlos Franqui, escritor y disidente cubano y Carlos Edmundo de Ory, poeta, concluirían mi recuento si no fuera porque el lugar principal en mi corazón y en mi vida, y por eso lo menciono al final, lo ocupa el recuerdo de Valentín García Yebra, muerto hace un par de semanas, a los 93 años. Todo lo que debo a ese sabio, a ese hombre bueno, merece una entrada que todavía no he podido escribir. ¡Descansen en paz, ellos y el año 2010 y que el 2011 les coja a ustedes confesados, con el coche nuevo y la hipoteca pagada!
Otrosí, mis crónicas de los años anteriores:
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María de Nazaret, era una joven devota; sus padres, Ana y Joaquín, descendían de Aarón. De niña había sido ofrecida al Templo para ser educada en el culto por las mujeres que lo cuidaban. A los catorce años fue dada por esposa a José, carpintero, de la estirpe de David, y se quedó a vivir con sus padres mientras transcurría el plazo prescrito de un año entre el casamiento y la entrada en la casa del esposo. Y ahí estaba la cosa, ella todavía no habia vivido con él ¡y estaba embarazada! Nadie sabía de quién ni entendía lo que había pasado; María era una doncella de buena familia, recatada, discreta. Cumplía las normas y no levantaba la mirada hacia ningún hombre. Pero resulta que ese embarazo la había llenado de gozo, hasta el punto de que, cuando le fue anunciado, no se le ocurrió otra cosa que recorrer los 150 km. que separaban Nazaret, en Galilea, de Ain Karim, en Judea para visitar a su prima Isabel, también embarazada.
Lejos de escandalizarse por el embarazo de su joven prima, Isabel y su marido, el sacerdote Zacarías, la saludan con respeto y la llaman "Madre de mi Señor"; ella exultante, entona el Magnificat "Proclama mi alma la grandeza del Señor..." y se queda tres meses con ellos hasta que nace el hijo de Isabel, que resultó ser Juan el Bautista. Después, regresa a Nazaret donde la esperaba José, nada conforme ni contento con lo la situación. Todo Nazaret estaba convencido de que iba a repudiarla y, en efecto, eso era lo que estaba decidido a hacer. Como ella callaba y aunque hubiera hablado él no la habría creído, tuvo que ser el ángel del Señor quien le avisara, en sueños: "Mira, no está bien que pienses en repudiarla. Ese hijo que lleva en su seno, y que tú mirarás como tuyo, no es de cualquiera, es del Espíritu Santo que os ha elegido a vosotros, a y a María, para que lo criéis. María sabe lo que la espera y ha aceptado. Ahora tú debes aceptarlo también."
Y José no defraudó al ángel del Señor, ni tampoco al Señor y cumplió con su destino de forma ejemplar. Desde ese momento estuvieron juntos y cuando ella estaba a punto de dar a luz tuvieron que desplazarse a Belén de Judá, ciudad de origen de la dinastía de David, para censarse, por orden de César Augusto. Belén estaba de bote en bote y no encontraban alojamiento, por eso Dios tuvo que hacerse hombre en un pesebre y aunque parecía que nadie se percataba de la importancia de ese nacimiento, los pastores acudieron a adorar al Niño porque presentían algo grande. No está claro si la visita de los Reyes Magos de Oriente fue antes o después de que María y José ofrecieran a su primogénito en el Templo, donde encuentran a Simeón, el que anuncia a María que "una espada le traspasará el alma". Pero la visita de los Magos, tres, cuatro o los que sean, parece haberse producido y ser la causa de la reacción de Herodes, asustado por esa adoración al "Rey de los Judíos". Otra vez el ángel tiene que intervenir y anuncia en sueños a José que huya a Egipto con su familia; 500 km, desierto incluido. Muerto ya Herodes, se establecen en Nazaret donde José trabaja en su oficio de carpintero. Mientras tanto Jesús va destacando y a los doce años se pierde y es encontrado en el Templo donde estaba dejando boquiabiertos a los sabios que ahí había. A Jesús no le gustó nada que le dijeran tenía que volver a casa pues considera el Templo "la casa de mi Padre". Es de suponer que sabía perfectamente quién era y lo que le esperaba veinte años después.
Y esto y nada más que esto es lo que conmemoramos por estas fechas, año tras año, les guste o no a quienes sin embargo no se abstienen de celebrarlo. Por algo será.
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Durante estas fechas no paramos. Tras las copas de empresa y las comidas corporativas vienen las visitas y las llamadas a los amigos, los buenos propósitos para el año que viene y para coronarlo, las reuniones familiares, porque la Nochebuena y la Navidad no son fiestas para compartir con extraños. Se supone que la familia es lo primero, ahora y siempre, y de cualquier manera que lo mires es verdad. Sobre el papel es maravilloso tener a tu alrededor a toda tu familia: padres, hijos, nietos, hermanos, sobrinos, cuñados, etc. Pero la realidad es muy otra y las fiestas navideñas suelen reavivar conflictos internos con más facilidad que el fuego de un hogar puramente simbólico (me refiero al de las inexistentes chimeneas de las viviendas urbanitas). Los contenciosos, los rencores entre unos y otros -no me hacías caso de pequeña, siempre te metes conmigo, yo fumo cuando me da la gana, no hables de eso delante de los demás, por qué se lo has dicho, cómo te has podido casar con ese idiota, etc.etc.- saltan como chispas de ese fuego imaginario a la primera de cambio. Son muchas cosas las que desunen a un grupo de personas, a despecho de que compartan el ADN o el vínculo matrimonial, y a esas reuniones, además de alguien que ayude (hay muchas inmigrantes que no tienen donde ir y que prefieren ganarse unos euros en vez de quedarse en su casa añorando sus propias peleas familiares), habría que contratar a un psicólogo o mediador en conflictos domésticos, y aún así no podría evitar en una sola velada lo que se ha ido estropeando durante décadas. En un mundo perfecto nada de eso sería necesario, lo malo es que tampoco sería necesario el mundo. Debemos, pues, cargar con esa cruz y del mismo modo que si nos duele la pierna es porque está ahí, debemos asumir que si echamos pestes de nuestra familia es porque la tenemos.
Otrosí, ¿Feliz Navidad?
Publicado el 10:52 | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Me cuesta admitirlo pero si los socialistas son capaces de acabar con la peligrosa manía de fumar en público, les estaré eternamente agradecida. Lo malo es que lo dudo; entre su incompetencia general básica, su falta de escrúpulos a la hora de aplicar las legislaciones vigentes y el insólito apoyo al fumeque por parte de la derecha, lo tenemos claro los antitabaquistas. Y aquí un inciso sobre esa postura de la derecha de apoyar la libertad de fumar o de no poner límites a la velocidad de los coches; parece alucinante que una tendencia política que tiende al conservadurismo, en el que se incluye el de la especie, sea capaz de apoyar cosas que atentan peligrosamente a la conservación de esta última. Si somos libres de matar y matarnos fumando o conduciendo a toda pastilla, también seremos libres de matar de cualquier otra manera, ¿y no somos provida?
Mirando hacia atrás con ira, es evidente que la ley del 2006 se ha aplicado de aquella manera y no es raro encontrar en un hospital un olor a tabacazo que te tira para atrás, procedente de los cuartos de baño o de los que creen que fumando en los balcones el humo sale para afuera; en los lugares de trabajo pasa otro tanto de lo mismo y aquí se ha producido un curioso fenómeno de hermanamiento de clases ya que muchos jefazos se han encontrado, codo con codo, fumando con el limpiacristales del edificio e intercambiando chistes y chascarrillos. Seguro que en algunas empresas se han cerrado convenios laborales de esa manera, con ventaja indudable para los trabajadores, que encuentran a sus patronos en el mismo nivel de marginación que ellos por una vía inimaginable pero que propicia el diálogo social mejor que cualquier reunión en la cumbre...
En conclusión, los fumadores al sentirse acosados se han crecido y han pasado de mostrarse vaga o tajantemente culpables antes de la ley del 2006 a echarte el humo a la cara cuando atraviesas el umbral de tu oficina, para que recuerdes porqué se están muriendo de frío en la calle.
Otrosí,
Publicado el 17:18 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Ansí de admirada por algunos grandes hombres, a los que, por cierto, hoy en día, en España, no se podría invitar a hablar en muchos foros por "antidemócratas", pero al embajador de Cuba sí, claro.
Ver vinamarina.blogspot.com/2010/12/la-punition-du-monde-moderne.
Publicado el 20:44 | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Un año más -¿desde hace ya cuántos?- la Administración española y, arrastrada por ella, las instituciones supuestamente independientes (eso que llaman con tanta fruición "la sociedad civil"), subvencionadas y cobardonas, siguen negando la realidad de la Navidad (excepto para irse de vacaciones) y mandando esas sibilinas incitaciones a que tengamos felices fiestas y, sobre todo, ese deseo casi pueril y prácticamente imposible de que el año que viene sea estupendo. Para recordarles a todos el único sentido de la Navidad, vayan estos villancicos a enriquecer la colección que empecé en Libertad Digital y sigo ahora en La quimera desde su creación en noviembre de 2005. Este año los he sacado de la recopilación del "Cancionero español de Navidad", publicado por Adolfo Maíllo en 1944:
Airecillos de Belén
Airecillos de Belén,
quedito soplad,
pasito corred.
Que llorando suspenso, elevado,
y dormido se ha quedado,
aunque suspira el Niño tal vez:
quedito soplad,
pasito corred,
no, no me lo despertéis.
(De “Villancicos”, Córdoba, 1677)
Niño que con tal ternura
Niño que con tal ternura,
sin que afees tu hermosura,
llorando al Cielo enamoras,
llora más,
que es gloria ver cómo lloras,
aunque es seguro
que por poco que llores
por muchos lloras.
Lloren, pues, tus ojos bellos
y, pues lloras por mi bien,
¡mal haya el ingrato, amén,
que no se muere por ellos!
(De “Villancicos”, Córdoba, 1680)
Niño Dios, si vuestros ojos…
Niño Dios, si vuestros ojos
llueven aljófar, decidnos por qué.
Si lloráis mi desdén,
no lloréis,
que es crédito del amor
arder más a la esquivez;
no lloréis, mi bien;
no lloréis.
(De “Villancicos”, Córdoba, 1681)
Niño mío, llora más…
Niño mío, llora más,
que llorando la vida me das.
Si por mis pecados lloras,
llora muy en hora buena,
que con tu llanto y tu pena
la ventura me mejoras.
pues no dudas, pues no ignoras
que en tu llanto está mi vida,
salga el llanto sin medida
y mi culpa inundarás:
Llora más,
que llorando la vida me das
(De “Villancicos”, Sevilla, 1685)
Silencio, pasito…
Silencio, pasito,
que Amor se durmió;
no le inquieten, no,
que aunque duerme en las pajas su amor,
aves, fuentes, prados y selvas,
ríos, mares, planta y flor:
¡silencio! ¡cuidado!
¡pasito! ¡atención!
Venid, llegad y adorad al Amor
(De “Villancicos”, Descalzas Reales, Madrid, 1688)
Adoren los hombres…
Adoren los hombres
finezas de amor,
que amante y desnudo,
en dura prisión,
llora como un niño
y ama como un Dios.
Y en dulce congoja,
en triste dolor,
en noble suspiro,
en fina pasión,
en ansias constantes
y en tierno fervor
llora como un niño
y a ama como un Dios.
(De “Villancicos”, Descalzas Reales, Madrid, 1689)
¡Felices Pascuas de Navidad a todos los lectores de La Quimera!
Otrosí,
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2009/12/felices-pascuas-de-navidad-y-de-reyes.html
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2008/12/villancicos-nada-laicos-.html
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2006/12/esa_sed_infinit-1.html
Publicado el 20:00 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Flaubert (claro que era muy pesimista) decía que lo peor del presente es el futuro. Es un poco acongojante, pero como corolario de ese dicho, ahí va esto. Ahora bien, recuerden: ¡Contra las estadísticas, el factor humano! Lo que no nos libera del escepticismo, por cierto.
Publicado el 20:41 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Léase este interesante post de Zoe Valdés:
Publicado el 20:09 en Actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Siguiendo con Newman y el libro que mencioné en la entrada anterior, ninguno de los cuatro sermones deja indiferente. Todos dan en el clavo, en todos reconocemos, casi con nombres y apellidos a los voceros del Anticristo, venidos de Gog y Magog y hasta barruntamos cuán cerca se localizan estos amenazadores parajes. Pero hay más. Termina el volumen con una carta del obispo Hosley, escrita en Oxford, en 1838:
"En los tiempos del Anticristo, la Iglesia de Dios sobre la Tierra, como bien podemos imaginar, verá grandemente reducido el número aparente de fieles, debido a la abierta deserción de los poderes de este mundo. Esta deserción comenzará por una indiferencia hacia toda forma de cristianismo, bajo apariencia de tolerancia universal. Mas dicha tolerancia no procederá de un verdadero espíritu de caridad e indulgencia, sino de un designio de minar el cristianismo por la multiplicación y fomento de las sectas. Dicha pretendida tolerancia irá mucho más allá de una justa tolerancia, incluso en lo que concierne a las diferentes sectas de cristianos. Pues los gobiernos pretenderán ser indiferentes a todas y no darán protección preferencial a ninguna. Todas las Iglesias establecidas serán echadas a un lado. De la tolerancia de las más pestíferas herejías pasarán luego a la tolerancia del islamismo, del ateísmo y por fin, a la persecución explícita de la verdad del cristianismo. En esos tiempos el Templo de Dios se verá prácticamente reducido al Sancta Sanctorum, esto es, al pequeño número de verdaderos cristianos que adoren al Padre en espíritu y en verdad, y que rijan estrictamente su doctrina y su culto, y toda su conducta, por la Palabra de Dios. Los cristianos meramente nominales abandonarán la profesión de la verdad cuando los poderes del mundo lo hagan (...) Los bienes del clero serán entregados al pillaje, el culto público será insultado y rebajado por estos desertores de esa fe que una vez profesaron, quienes no pueden ser llamados apóstatas pues nunca fueron sinceros en su profesión. Ésta no fue más que condescendencia con la moda y la autoridad pública. En el fondo siempre fueron lo que ahora demuestran ser: paganos. Cuando esta deserción general de la fe tenga lugar, entonces (...) no habrá nada de esplendor en la apariencia externa de sus iglesias; no tendrán apoyo de los gobiernos, no tendrán honores, ni emolumentos, ni inmunidades, ni autoridad; sólo tendrán aquella que ningún poder humano puede arrebatar, y que ellos reciben de Aquel que les ha encargado ser Sus testigos."
Quien tenga ojos para ver que vea, quien tenga oídos para oír que oiga.
Publicado el 13:15 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
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