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sábado 31 de diciembre de 2005

El año literario

Al hacer balance, menciono algunos acontecimientos extraliterarios que  sirven de "principio de realidad". Hay cosas que no deben olvidarse, como tampoco que la cultura es agricultura: se siembra, se madura, se recoge y se consume, y así hasta el fin de los tiempos; a lo que voy, que una nómina de estas características es, forzosamente, monótona.

Enero: Pistoletazo de salida a los actos conmemorativos del IV Centenario de la publicación del Quijote en el que tendrá un protagonismo estelar Francisco Rico. Pedro Zarraluqui, premio Nadal (18.000 euros).

Febrero: Se celebra, por primera vez en el Congreso de los Diputados (en la Asamblea de Madrid se llevaba ya cinco años haciéndolo) el Día del Holocausto. En la ceremonia el papel estelar es para el republicano Enric Marco, superviviente de Flossenburg.  Pocos días después se descubre que es un impostor. Elvira Lindo, premio Biblioteca Breve (30.000 euros). Muere Guillermo Cabrera Infante. También muere Javier Tusell.

Marzo: El Círculo de Bellas Artes celebra por todo lo alto el 99 cumpleaños de Francisco Ayala.  Primer aniversario del 14M. Pilar Manjón apunta maneras de líder política y se descarta de las otras asociaciones de víctimas del terrorismo. José Ovejero, Premio Primavera de Novela (200.000 euros).

Abril: Actos de conmemoración del centenario de Elias Canetti. Entrega del premio Cervantes (90.000 euros) a Rafael Sánchez Ferlosio.  Graciela Montes y Ema Wolf, ganadoras del premio Alfaguara de novela (196.000 euros). Pero la gran novedad editorial es La destrucción de los judíos europeos, de Raul Hilberg, traducido Cristina Piña Aldao para la editorial Akal; el libro de referencia para cualquier estudio sobre el Holocausto. Muere Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger es elegido Papa con el nombre de Benedicto XVI.

Mayo: se presenta en la FAES el libro de André Gluksmann El discurso del odio (Taurus, traducción de Mónica Rubio). Muere la escritora israelí Batya Gur. El argentino Juan Gelman, recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (42.000 euros). Empieza la Feria del Libro de Madrid.

Junio: Se presenta el libro de Evgenia Ginzburg (El Vértigo) en el Círculo de Lectores. Manifiesto antinacionalista, “Ciudadanos por Cataluña”, firmado por Albert Boadella, Arcadi Espada, Félix de Azúa, Horacio Vázquez Rial y otros. CEDRO celebra su junta anual.

Julio: La Fiesta de la Residencia pone el broche final a la temporada cultural madrileña.  Muere Saúl Yurkiévich, poeta y traductor de poetas. Se producen diversos atentados islamistas en Londres, al día siguiente de conseguir la capitalidad del Mundial 2012; mueren 56 personas.

Agosto: Sequía. La Península Ibérica arde por los cuatro costados. Incuria administrativa. Mueren 11 miembros de un retén en un incendio en Guadalajara. Cursos de verano por doquier.

Septiembre: La “Rentrée”. Eugenia Rico recibe el  premio Espiritualidad de Martinez Roca (ignoro la cuantía). Se presenta el Anuario 2005 del Instituto Cervantes. 

Octubre: Se celebran el LIBER y la Feria de Francfort. XIII Jornadas en torno a la Traducción Literaria de Tarazona. Harold Pinter, premio Nobel de Literatura. El Premio Planeta (600.000 euros) para Maria de la Pau Janer; Juan Marsé discrepa y dimite del Jurado. Premio Nacional de Poesía (15.000 euros) a José Corredor-Matheos. Premio Nacional de Novela (15.000 euros) a título póstumo a Alberto Méndez. César Vidal, Premio Torrevieja de novela (360.000 euros); Caballero Bonald discrepa y dimite del Jurado. Muere Ramón Gaya a los 95 años. También muere Eduardo Haro Tegglen.

Noviembre: Premio Stendhal de traducción a Silvia Acierno y Julio Baquero Ruiz. Premio Ángel Crespo de traducción a Olivia de Miguel. Premio Nacional de Traducción a Luisa Fernanda Garrido. Premio de Traducción a la labor de toda una vida a Francisco Rodríguez Adrados. Premio Nacional de las Letras a José Manuel Caballero Bonald (30.000 euros). Muere el poeta Leopoldo de Luis.

Diciembre: Se presenta el Diccionario Panhispánico de Dudas, editado por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española en la editorial Santillana. Conmemoración en Santander del cincuenta aniversario de la muerte de Concha Espina. Sergio Pitol, nuevo premio Cervantes.  Muere Julián Marías. Termina el Año Quijote a entera satisfacción de todas las partes. Falta un siglo para que se celebre el siguiente.

*       (31/12/2000) Año Nuevo

           El cuarto rey mago

viernes 30 de diciembre de 2005

Los mejores del año

Como todos los años, los suplementos culturales hacen balance de los libros publicados -también yo hice el mío para  LD - y veo, con estupor, que algunos prescinden por completo de las traducciones. A eso lo llamo yo llevar la excepción cultural al límite. También compruebo que mis gustos no coinciden con los de ninguno de los expertos consultados por el no mencionado suplemento, con alguna excepción en el terreno del ensayo, género que yo no tocaba en la valoración antes citada, y también en autores consagrados, como Juan Ramon Jiménez y su Poesía Completa en Espasa. Si se tiene en cuenta que toda selección es arbitraria ("Fué un hombre a la plaza a vender gustos, y los vendió todos", decía mi abuela para zanjar las discusiones familiares), también llama la atención tanta coincidencia y unanimidad a la hora de enjuiciar una oferta tan amplia, coincidencia que se hace patente incluso en las inevitables omisiones. Pienso que esta sería una buena ocasión, y un buen lugar para desquitarme de las mías propias, pero caigo en la cuenta de que no haría sino incurrir en repeticiones forzosas, pues no hay libro que me haya interesado que no mencionara de una manera u otra a lo largo del año. Así que, a lo escrito me remito y a otra cosa, mariposa.

miércoles 28 de diciembre de 2005

De donde son los ogros

Hoy es el día de los Inocentes. No es un día de esos que programa la UNESCO en su santoral laico. Lo que se conmemora –ya nadie lo recuerda- es la matanza de recién nacidos ordenada por Herodes para acabar con Jesús, a los pocos días de su nacimiento. Yo iba a hacerlo aquí con unos versos jocosos atribuidos a José Carulla, el nunca demasiado bien ponderado autor de “La Biblia en verso”, que aluden de manera algo irrevente a ese luctuoso episodio: “Jesucristo nació en un pesebre/Donde menos se piensa salta la liebre/Herodes le dijo a Cristo/Si te cojo, te hago pisto/y Cristo le dijo a Herodes/Pues por esta vez te jodes/ Porque yo me largo a Egipto” y que, habida cuenta de que el mencionado poeta-funcionario (que por cierto tenía frito a don Antonio Maura para que la Biblioteca Nacional le comprara su obra) era un señor muy católico y formal, deben ser indudablemente espurios, pero de pronto me salta a la cara una noticia que me devuelve al verdadero y dramático significado de esta “fiesta”: el de la proclamación del horror y la injusticia en estado puro.

Resulta que acaba de morir en su cama, a los 90 años de edad, uno de esos monstruos en los que tan pródigo fue el siglo XX. Se llamaba Heinrich Gross, era psiquiatra y se dedicó a experimentar con niños deficientes e incapacitados en el hospital vienés de Spiegelfund durante los años cuarenta. Creemos que lo sabemos todo de esa época; hemos visto tantas atrocidades sobre aquellos años que no concebimos que puedan salir a la luz nuevos datos. Pero así es; el caso Gross no está cerrado porque en realidad nunca se ha abierto. Sus víctimas viven todavía y durante todos esos años intentaron procesarlo en vano. Siempre salió de rositas e incluso gozó durante décadas de la protección del Partido Socialista austriaco, llegando a recibir, en 1975, la Cruz al Mérito Científico, aunque se la retiraron en 2003. Se le atribuyen –censadas- 789 muertes de “vidas sin valor”. En los años 90 uno de sus víctimas le reconoció y descubrió que trabajaba para el Ministerio de Justicia austriaco como perito judicial y psiquiatra. Fue inculpado pero se le declaró incapaz por su mala salud.

Adolfo García Ortega publicó hace un par de años una novela sobre las víctimas infantiles del Holocausto. Se titula El comprador de aniversarios (editorial Ollero y Ramos) y trata de las vidas que el narrador "regala" a Hurbinek, un niño judío que murió a los 3 años en Auschwitz y de cuya existencia sólo hay una breve mención en de Primo Levi en “La tregua”: “Mi atención –escribe Primo Levi- y la de mis vecinos de cama (se refiere al Hospital de infecciosos que improvisaron los rusos en el Gran Campo de Auschwitz para los liberados), pocas veces podía eludir la presencia obsesiva, la mortal fuerza de afirmación del que entre nosotros era el más pequeño e inerme, del más inocente: de un niño, Hurbinek” … “Nada queda de él –añade más adelante-: el testimonio de su existencia son estas palabras mías”. Ahora queda también la estremecedora novela de García Ortega. No creo que podamos ya olvidar a Hurbinek, ni a él, ni a ninguno de los inocentes de quienes es un símbolo lacerante. Tampoco a los Ogros que los devoraron. Muchos de ellos viven todavía riéndose de ellos y de nosotros a mandíbula batiente.

domingo 25 de diciembre de 2005

¿Feliz Navidad?

Alguien pregunta a un amigo: ¿Y tú cómo has pasado la Navidad, bien o en familia? Creo que este chiste es una buena respuesta a la interrogación con la que titulo esta entrada. Ninguna fiesta pone tanto a prueba la siempre complicada estructura familiar como la Navidad y anejos. Afectos atrasados, rencores envueltos en papel de celofán, un quítame allá esas pajas que saltan de pronto como si fueran minas antipersona, empañan con demasiada frecuencia la deseable serenidad de estas "entrañables fiestas". Si aceptamos que la familia es una enfermedad congénita, y si a esa  elevada dosis de genes iguales le añadimos las elevadas dosis de genes iguales pertenecientes a las familias políticas que arrastra cada uno tras de sí, podemos encontrarnos con una peligrosa sopa donde naufraguen nuestras buenas intenciones de la mañana pues, como  oí una vez en una serie televisiva: "las familias son como el alcohol, no deben mezclarse". Pero como ni queremos ni podemos  evitarlo, lo mejor para que esa mezcla no nos estalle en la cara sería recordar que lo que estamos celebrando es el nacimiento, cada año renovado, de una esperanza de redención, paz y concordia, cosas con las que, teóricamente, todos  estamos de acuerdo, seamos ateos, moros, judíos, cristianos o medio pensionistas.

*                       (29/12/2000) Cuento de Jules Verne

*                       (29/12/2000) Villancicos (I)

*                       (29/12/2000) Villancicos (II)

*                       (01/01/2004) Villancicos olvidados

jueves 22 de diciembre de 2005

Lutero y los textos sagrados

Vengo de ver la película "Lutero", de Eric Till, y me ha parecido bastante interesante. La primera parte está hecha para que sintamos ganas de hacernos luteranos, pero se te pasan en la segunda, cuando ya las ideas de Lutero han ganado y los príncipes electores plantan cara al Emperador Carlos V y empiezan las revueltas y las matanzas por asuntos de religión. La película también flojea por la torpe introducción de un erotismo que, ni siendo de baja intensidad, consigue verosimilitud, referido a una persona tan torturada como Lutero. Todos sabemos que se casó con una monja exclaustrada, Catalina de Bora (seguro que no era ni la mitad de sexy que la actriz que la caracteriza) pero también que al matrimonio no se llega tan sólo por la fuerza de la lujuria. La época está, supongo, bien documentada. Algunos han criticado la caracterización negativa -incluso repulsiva- de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana de la época. Pero es que los tiempos eran así, y esa misma Institución lo reconoce y ha pedido disculpas por esos y otros excesos del pasado. En la película hay una escena muy interesante que transcurre en la imprenta donde Lutero publica su traducción al alemán de la Biblia, ese texto con el que arranca la lengua alemana su intensa carrera literaria, y me acordé del artículo que he leído en “Le Figaro” esta misma mañana. Trata de una exposición en la Biblioteca Nacional en París donde se muestran las vicisitudes de la impresión de los textos fundadores de las tres religiones monoteístas. Hay manuscritos, planchas de imprenta, gráficos y todo tipo de papeles y documentos. Como reza la propaganda: tres mil años de historia sagrada a nuestro alcance. Pues bien, ahí verán un hecho muy significativo. Así como la Biblia de Gutenberg sale en 1455, y el Talmud se imprime en 1530-1523, el Corán sólo conoce dos impresiones, y las dos europeas, antes de que a finales del XIX se levante la prohibición de imprimirlo en tierras islámicas. La primera es obra de Abraham Hinckelmann, un pastor orientalista de Hamburgo e iba dirigida a los eruditos europeos. La segunda se hizo bajo la advocación de Catalina II en Rusia, a finales del XVIII. Creo que estas fechas comparadas son muy ilustrativas. Que cada cual saque ahora las conclusiones que le parezca.

lunes 19 de diciembre de 2005

Scripta manent

Mientras estaba en Santander, rememorando a Concha Espina, como ya les anunciaba, se nos murió Julián Marías y alguien comparó el silencio en torno a la figura de la novelista (es casi imposible encontrar ahora nada sobre ella en las historias de la literatura) con el ninguneo sistemático a los méritos del filósofo, y lo atribuimos, casi unánimemente, a consideraciones de índole político. A esos prejuicios que ensalzan a una medianía como Francisco Ayala, porque estuvo en el exilio, y castigan el talento de un intelectual de cuerpo entero como Julián Marías porque se quedó en la España de Franco. Prejuicios harto caprichosos, pues en el caso de doña Concha, es cierto que estuvo en la Falange, si bien por razones mucho más satisfactorias que las que argüía Haro Tegglen para justificar su pasado de adhesión al régimen, y a ella ese "desliz" (ya saben lo que opino al respecto) no se lo perdonan mientras que Haro se convirtió en un icono de la izquierda militante; pero la trayectoria liberal de Marías fue intachable, y mantuvo siempre su independencia frente a cualquier condicionamiento externo. Aún recuerdo aquella polémica entre los familiares de Aranguren y el hijo de Marías, el novelista Javier, al respecto, y si no la conocen y pinchan aquí se van a enterar de lo que vale un peine; scripta manent, en particular en la red, aunque la gente crea lo contrario. 

En cuanto al acto sobre doña Concha ya me extenderé con más detenimiento en mi crónica de esta semana para Libertad Digital, que para eso me pagan, servidumbre voluntaria a la que no me puedo permitir el lujo de traicionar con estas “virutas de carpintería”, que diría Antonio Machado. Sobrará alguna más, seguro, que aprovecharé aquí si nadie lo remedia.

jueves 15 de diciembre de 2005

Concha Espina

A punto de marcharme a Santander para participar en una mesa redonda sobre Concha Espina (1869-1955). Hace 50 años que la buena señora murió y justo parece que acabaran de recordarlo. Lo organiza la Fundación Marcelino Botín, en la sede de la misma y participan también Carmen Iglesias, Álvaro Pombo y Mercedes García-Mendoza. Es una mujer interesante doña Concha, con la reputación un poco mermada por eso de que fue falangista en los últimos años de su vida. Como nosotros sabemos lo que sabemos nos parece feo eso de apuntarse a la Falange, en su caso a la sección femenina, pero habría que situar las cosas en su contexto, entender que ella era una mujer inquieta y feminista, y que la Falange, que dicho sea de paso me resulta bien poco simpática, era un movimiento revolucionario y anticapitalista, como también lo fue el nacionalsocialismo; no hay que olvidarlo. Luego se portaron como se portaron, pero las cosas no son iguales cuando se empiezan que cuando se terminan, y menos aún cuando se están haciendo. No justifico, explico, porque en estos asuntos hay que andarse con mucho tiento; y lo dicho puede aplicarse punto por punto  al comunismo, tan nefasto como el fascismo, por mucho que, desde el punto de vista romántico, haya alimentado nuestro imaginario antifranquista. Hasta que se nos cayeron los palos del sombrajo. Al menos a algunos. Pero no es de eso de lo que voy a hablar respecto a doña Concha, sino de la novelista y de la mujer protofeminista, de sus novelas de denuncia de la esclavitud femenina, de la intelectual comprometida y de su pertenencia, de pleno derecho, a la generación del 98.

domingo 11 de diciembre de 2005

Tragedia griega

Oigo esta mañana por la radio que en una localidad del País Vasco un asesino de ETA, ahora en libertad, amenaza e insulta, a diario, a la viuda de una de sus víctimas. Ha llegado al punto, si no entendí mal pues conecté con la entrevista ya empezada, de abrir una tienda en el mismo inmueble para aterrorizarla mejor. Al parecer, la gente que la rodea muestra más simpatías por el asesino que por su víctima, pero a eso ya estamos tan acostumbrados como a los muertos en carretera. Lo que me ha estremecido de esta entrevista no es, pues, esa radical injusticia, sino el hecho de que el marido de esta señora, hace años, salvó la vida al que de mayor sería su asesino. De no ser por él, la todavía inocente criatura  hubiera muerto atropellada en el mismo accidente que les costó la vida a otros miembros de su familia. Si sacas esto en una novela te dirían que estás forzando el argumento, pero en la realidad pasan muchas cosas por el estilo. Pienso en el hijo de Emilia Pardo Bazán, Jaime Quiroga y Pardo Bazán, que sobrevivió a la matanza del Barranco del Lobo y que sin embargo murió de un tiro en la nuca en una checa madrileña, en el 36, junto a su hijo de dieciséis años. En principio no hay nada de extraordinario en ello (honrados trabajadores acabando con una panda de señoritos y me anticipo al argumento de que también sucedía a la inversa: lo sé), pero luego te enteras de que el que promovió la matanza fue un hijo ilegítimo de Jaime Quiroga, que quería vengarse así de la afrenta hecha a su madre –una mujer del pueblo- y de todo aquello de lo que el pastelero destino (que diría Galdós) le había privado. Esto no bastaría para convertir este horrible hecho en una jugarreta del destino, falta un detalle: Una de las primeras novelas de Doña Emilia, que por cierto murió en 1929 y nada supo de esto, es La tribuna, y en ella sucede exactamente lo mismo, aunque en otro contexto revolucionario. Como se decía antes de la reforma educativa de Maravall, “es de tragedia griega”.

sábado 10 de diciembre de 2005

consolar al verdugo

Ayer fui testigo presencial de un robo, una ratería, mejor dicho, que se produjo en la cafetería de la esquina de mi casa. El dueño intentó evitarlo pero las gitanas rumanas –unas niñas– se colaron con gran habilidad en el local y afanaron cuanto pudieron en un momento. La mayor parte de los clientes son turistas del hotel de enfrente, que se ahorran unos euros en el desayuno. Otros son hombres de negocios catalanes que dejan sus Vanguardias en la barra y así puedo yo leerlas prácticamente todos los días, junto a El País, al que está abonada la cafetería. Este establecimiento es una verdadera hucha para el vecindario. Las gitanas rumanas (insisto en lo de gitanas porque una amiga rumana se sube por las paredes cuando los periódicos españoles evitan ese dato étnico) actuaron como una exhalación; visto y no visto. Si no llega a ser por los lamentos de una señora que cuando el dueño gritó: “¡rápido, escondan sus bolsos, sus móviles!”, echó en falta ambas cosas, yo no hubiera podido afirmar que allí se había producido un robo. Me pregunto si no serán las mismas que ayer, en la Puerta del Sol, causaron la muerte a una señora, enferma del corazón, que no pudo superar el trauma del atraco. En cualquier caso estas niñas rumanas han hecho su fortuna, porque a partir de ahora, si no tienen papeles se los darán, las meterán en un centro de acogida de la Comunidad de Madrid (la hija de un amigo trabaja en uno de ellos y me cuenta que cada una nos cuesta  6000 euros) donde las acicalarán, las comprarán ropa nueva, las darán permisos para salir regularmente, ayudarán a sus familias, y si tienen un novio o una novia, les darán un lecho donde desfogarse, sin ahondar en si, al ser menores, han sido o no iniciadas al erotismo  en contra de su voluntad por ese mismo novio o novia, generalmente adultos con berberechos en los cojones.  En cuanto a la señora que murió, que la zurzan. Como decía un adolescente de la serie Mujeres deseseperadas, después de atropellar a una anciana mientras conducía borracho el coche que le acababa de regalar su padre, y a quien la madre recriminaba su ausencia total de remordimientos: “¿Y qué? Ella no era más que una vieja, había vivido. Ahora tengo que pensar en mí mismo.” Olvidar a la víctima, consolar al verdugo.  ¿Pero es que nadie ha leído a Dostoievski?

jueves 8 de diciembre de 2005

Dudas razonables

Yo creía que este blog iba a terminar con mi diario pero no es así; lo duplica. De hecho ayer me pillé a mí misma abriendo el fichero “diario”para anotar: “He empezado un blog con el propósito de terminar con este diario, pero veo que lo único que hago es duplicarlo. Descubro también que el blog tiene un componente aún más narcisista que el diario, puesto que tu reflejo en la página es contemplado al instante por los otros, incluso comentado. Espero que el desconcierto, no exento de atractivo que me produce este hecho no sea más que esa etapa inicial que se tiene en todo desarrollo, como cuando el niño se contempla la mano, preguntándose si será suya, y luego la dibuja pasando el lapicero por el contorno. Pura identidad prolongada.”  Caigo en la cuenta de que caigo en la trampa y en vez de cortar por lo sano, paso al fichero “blog” para transmitir ese descubrimiento. Si sólo somos dos, la del diario y la blog, y no paro de viajar de mí a mí, pienso en los tejemanejes de Fernando Pessoa, para atender, y al mismo tiempo satisfacer, a todos sus huéspedes internos. Pero ya quisiera.

Una vez descargada mi conciencia, paso a las noticias culturales, que son en este caso muy políticas. He recibido una invitación de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) que presenta en el Ateneo de Madrid el lunes 12, a las 20h, un libro de Andrés Sorel titulado Mañana Cuba. Junto al autor, intervienen Rogelio Delgado, director de la editorial RD y Julio Rodríguez Puértolas, el zahorí del fascismo en la literatura española. La propaganda reza: Un libro sincero, apasionado, provocador. Retrato vehemente y crítico sobre Fidel Castro y el futuro de la Revolución Cubana. Diatriba feroz contra sus enemigos. Acabáramos.