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viernes 27 de enero de 2006

Apuntes tomados durante los actos sobre el Holocausto (I).

Y que no incluí en mi crónica de  Libertad Digital (Dos nombres para una misma infamia). Sobre la presentación del libro de Georges Bensoussan, en el Círculo de Bellas Artes, Historia de la Shoah, editorial Anthropos, en traducción (francamente mejorable) de Juan Carlos Moreno Romo. Los presentadores, ni fu ni fa. Mercedes Rico pronunció un discurso previsible, lleno de buena voluntad, del que no conservo el menor recuerdo y algo parecido me pasa con lo que dijeron Reyes Mate y Diego Carcedo, los dos presentadores del libro propiamente dicho. Por algo será. Sin embargo, el autor estuvo inmenso, realmente inspirado. Empezó haciendo historia de los precedentes de ese proceso de deshumanización que desembocó en el Holocausto: la Primera Guerra Mundial. Ahí hubo un cambio cualitativo en el concepto de guerra; con los bombardeos indiscriminados y la muerte masiva se pulverizaron los principios del combate con honor. Alemania, el país responsable del desastre, no tuvo conciencia de haber sido derrotado; de hecho el armisticio no se firmó en su territorio; la misma fecha en que se hizo, el 9 de noviembre, quedó preñada de simbolismo para los alemanes de forma que muchos de los actos nazis, como la noche de los cristales rotos y la decisión de la solución final, sucedieron un 9 de noviembre. Una vez tomada esa decisión, el proceso de destrucción de los judíos europeos, que ya se había iniciado en 1939, fue rápido; duró 18 meses y no llegó a acabar con la totalidad de los judíos del mundo entero porque perdieron la guerra. Cuando se habla del Holocausto (él prefiere el término Shoah) hay que entender única y exclusivamente el exterminio judío. No hay que confundirlo con las víctimas de los campos de concentración. Por ejemplo (son palabras de Bensoussan) los republicanos españoles no son víctimas del Holocausto, sino de la guerra y no hay que mezclar víctimas, no hay que meterlas en el mismo saco. La Shoah tampoco se puede equiparar a otros genocidios; por ejemplo el de los armenios; los turcos no los persiguieron más allá de su territorio, mientras que los nazis fueron hasta Grecia a buscar a sus víctimas. No querían expulsar a los judíos, querían exterminarlos. ¿Cómo explicar que un hecho tan brutal proviniera de una civilización tan refinada? Porque Alemania estaba en realidad muy atrasada. No hubo Ilustración; ese “arcaísmo”, unido a un progreso técnico y científico inusitado dio por resultado una deshumanización total. La raíz de ese acontecimiento sin precedentes es, pues, ideológica y los asesinos se movían por una mezcla de delirio, iluminismo y milenarismo. Tampoco se puede equiparar el Holocausto a los crímenes del Gulag ni a los crímenes del comunismo en general; además, se puede ver a muchos comunistas arrepentidos por ahí, pero nazis, no; el mundo ex comunista se puede reconstruir, pero el mundo que destruyó la Shoah no se podrá reconstruir jamás. Sin embargo, las comparaciones son buenas, porque así destacan más las diferencias; quien se niega a comparar, comenta Bensoussan, favorece la trivialización. Por ejemplo, cuando se comparan las matanzas de indios por parte de los españoles con el Holocausto se ve que no es lo mismo; para empezar porque los Reyes católicos nunca dieron la orden de matar a los indios, es más, cuando se enteraron de ciertos desmanes, se opusieron vivamente (insisto para que no haya confusión: son palabras del autor del libro, no mías, aunque aprovecho para decir que estoy de acuerdo). Para establecer bien la diferencia entre campo de concentración y exterminio, téngase en cuenta que 1.300.000 judíos fueron asesinados fuera de los campos. Conclusión: la Shoah es un hecho histórico, y hay que estudiarlo como tal;  aunque eso sí, un hecho histórico sin precedentes que ha contribuido de manera especial a que recordemos el siglo XX  como el peor de los siglos de la historia de la humanidad. Al menos por ahora (esto lo digo yo).

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Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Apuntes tomados durante los actos sobre el Holocausto (I).:

Comentarios

La franqueza siempre se agradece, pero un simple "francamente mejorable" es muy poca franqueza. ¿Podría abundar un poco más en su crítica?
Cordialmente
Juan Carlos Moreno Romo

Estimado Juan Carlos, lamento de veras haber resultado brusca en mi apreciación; no le falta razón al reprochármelo, porque estas cosas deben explicarse con más detenimiento so pena de parecer arbitraria. Ahí van pues mis "reproches", si es que de algo sirve mi opinión al respecto.
1) Su vocabulario está fuertemente influido por la lengua de partida; por ejemplo: pág. 14: "Los crímenes de los médicos nazis han hecho perder de vista la fuerte 'pregnancia' de la ideología eugenista". Y repite este término a lo largo de todo el libro, ignorando impregnación, implantación, huella, impronta o cualquier otro sinónimo más adecuado. Otro ejemplo de estos galicismos morfológicos, que diría Valentín García Yebra: pág.13, "La selección natural se vuelve un artículo de dogma legitimado por la "ciencia", ésta 'cauciona' el capitalismo salvaje... Caucionar, en español, significa "dar una fianza" y sólo se utiliza en el lenguaje jurídico. Aquí significa "poner en tela de juicio" o si me apura "cuestionar".
2) Galicismos sintácticos del tipo de "es por esto que", notoriamente incorrectos, por innecesarios, en la sintaxis española.
Creo que no es preciso que me extienda más, y quiero que sepa que lo que en modo alguno pongo en tela de juicio es su capacidad de comprensión de la lengua francesa que, no me cabe duda, es absoluta. Pero en traducción no es menos importante controlar los recursos gramaticales de la lengua de llegada. Y le puedo asegurar que ningún traductor está libre de cometer incorrecciones. Pero hay que evitarlas y, sobre todo, no reincidir tan a menudo.
Muy cordialmente,
Julia

Estimada Julia: le agradezco muchísimo sus observaciones, y de entrada reconozco que mi traducción es imperfecta. Tomo nota a propósito de "pregnancia". En cuanto a "cauciona", empero, me parece que precisamente lo que justifica el término es el hecho de que en francés significa eso justamente: "dar fianza", y de ninguna manera "cuestionar". Y sí, de acuerdo, la estructura sintáctica de algunas frases podría, o debería ser más fluida.
Le mando un saludo muy cordial,
Juan Carlos.

Espero que tu frances sea tan excelente como tu traduccion. Strasbourg France 1997-1999

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