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lunes 30 de enero de 2006

Apuntes tomados durante los actos sobre el Holocausto (y III).

Tras un breve descanso de apenas diez minutos, empezó en el Instituto Francés la segunda parte del seminario sobre la enseñanza del Holocausto: La cuestión de la introducción de la enseñanza del Holocausto en España. En la mesa, Reyes Mate, (Consejo Superior Investigaciones Científicas), Fernando Bárcena (Ciencias de la Educación, Madrid), Alex Baer (Profesor de Sociología de la Complutense de Madrid) y Carles Torner, profesor de Sociología de Universidad de Barcelona. Moderaba el padre Patrick Desbois, pero su avión se retrasó y le sustituyó Reyes Mate. Su intervención fue breve, tal vez porque asumió más su improvisada función de moderador que la pactada de participante; se limitó por tanto a mencionar el papel de los historiadores en la labor de recuperación de la memoria y, aprovechando que el Pisuerga todavía pasa por Valladolid, recordó que los españoles tienen mucho tiempo que recupera al respecto. Hay que saber qué pasó –insistió Reyes Mate– para no incurrir en la ignorancia y la confusión de Saramago, quien comparó a los judíos con los nazis, por lo de Jenin (esto sería después muy discutido en el coloquio); hizo un breve repaso sobre la intelectualidad durante el franquismo (Laín Entralgo, Ridruejo, Aranguren), todos ellos eminentemente fascistas aunque luego se reconvirtieran al liberalismo,  y recordó que Ortega y Gasset visitó en los 40 Alemania y no dijo ni pío. Curiosamente no mencionó para nada el papel de Julián Marías, tal vez porque no entraba en el esquema. Pasó luego a presentar a los otros miembros de la mesa.

Tomó la palabra Fernando Bárcena, quien aludió a la cultura de la memoria como proyecto educativo, en el que tiene un papel especial el Holocausto, cuya enseñanza ha de ser una enseñanza política, no moralista ni sentimental. Hay que informar con un lenguaje abierto, y elaborar sentido; también hay que distinguir el trabajo de la memoria con el deber de la memoria, que no se puede imponer. Por último, y acerca de esto último, destacó la importancia del testimonio. Su conclusión: le memoria, como proyecto educativo, ha de llevarnos al presente.

Por su parte, Alex Baer, retomó el tema de la memoria para comentar que no hay consenso entre los historiadores sobre su esencia y su función. Insistió en la ignorancia española sobre el tema judío y alertó sobre la influencia negativa de la prensa, que trasmite mensajes hostiles hacia Israel en su mayor parte. Es como si los periodistas estuvieran obsesionados con ese tema, de modo que el 15% de las noticias internacionales lo ocupa Israel y la imagen de este último país, dice Baer, “lógicamente” no puede ser positiva dada la hostilidad reinante.

Carles Torner habló de su encuentro con la película Shoah de Claude Lanzmann, de nueve horas de duración, y del efecto que tal revelación tuvo en su trabajo ulterior. Recordó como se hizo la película y proyectó algunos fotogramas de la misma; también el horario aberrante en que se emitió en TVE (de 2 a 4 de la madrugada) como la labor que está haciendo con ella; una labor didáctica, basándose en la proyección de algunas escenas y en su comentario y debate.

Las conclusiones corrieron a cargo de Richard Prasquier, Presidente del comité francés para Yad Vashem y miembro de la Fondation pour la mémoire de la shoah. Prasquier, de quien ya me he ocupado anteriormente, estuvo inmenso. Recordó los judíos muertos fuera de los campos, conforme los alemanes invadían territorios: Polonia, Ucrania, Lituania, donde hay fosas comunes con más cuerpos enterrados que habitantes vivos. Habló de la Fundación, de cómo se financia con los fondos requisados por Vichy a los judíos y cuyos destinatarios no aparecieron. Recordó los tres grandes procesos que hubo en Francia: Barbie, Touvier, Papon y cómo sólo en 1995 el gobierno francés, en la persona de Jacques Chirac, reconoció la responsabilidad francesa en la matanza; que los supervivientes de los deportados resistentes fueron glorificados mientras que los escasos supervivientes del Holocausto, callaban, ignorados. Y, por último, aprovechó para poner en su sitio a Saramago, de cuya inocencia, proclamada o sugerida por Reyes Maté, él, Richard Prasquier, no creía en absoluto; la comparación que hizo Saramago entre Jenin y Auschwitz era sencillamente imperdonable, como también lo que le habían dicho que pasaba en el Círculo de Bellas Artes con el montaje de Conversación con Primo Levi. Pero lo que más molestó a cierto sector del público, creo haberlo mencionado, fue que declarara que la valla de contención era, desgraciadamente, necesaria, y había evitado un 85% de atentados. 

Con esta excelente intervención se pasó al coloquio en el que se pusieron en claro algunos hechos positivos, como la existencia del Seminario permanente sobre el Holocausto, propiciado por la Dirección General de Ordenación Académica de la Comunidad de Madrid, que reúne a un grupo de profesores de Enseñanza Media, con vistas a la futura incorporación del Holocausto a la enseñanza. Una experiencia piloto apoyada también por la Comunidad Judía de Madrid y que, como digo, acaba de iniciar su andadura. Este sería el aspecto más práctico, porque el resto de las intervenciones no hicieron sino abundar en lo dicho por los ponentes y en poner en su sitio, es decir muy bajo en la escala de valores de toda índole, la postura de Saramago y compañeros mártires, ya saben, esos angelitos que se autoproclaman los detentadores de la verdad y el bien, y que durante toda su vida no han hecho sino bendecir y apoyar algunas de las peores causas contra la libertad, con mayúsculas y con minúsculas.

Otrosí: no me gusta hacer publicidad pero voy a hacer una excepción con la película Shoah y los libros de Carles Torner, Shoah. Cavar con la mirada, y de Georges Bensoussan, Historia de la Shoah.

sábado 28 de enero de 2006

Apuntes tomados durante los actos sobre el Holocausto (II)

Fiel a mi intención de no tirar nada a la papelera, sigo poniendo en limpio las notas de esos importantes eventos. La segunda tanda fue en el Instituto Francés de Madrid, con el Seminario “¿Enseñar el Holocausto?”. Todo empezó a las 9h de la mañana con un público no muy numeroso pero tampoco escaso, y desde luego entregado. Una mesa de honor, formada por el Embajador de Francia, Sr. Blanchemaison (o sea, Casablanca), la Sra Ana Salomón, la Sra. Mercedes Rico y el Sr. Tiana Ferrer, dio la bienvenida a los asistentes, con ese peculiar lenguaje que los traductores de organismos internacionales llaman “desesperanto”, y que deja a quien lo oye tan desinformado como antes. Aunque soy algo injusta porque, en su estilo administrativo, fueron bastante directos. Al menos quedó claro que el Holocausto iba a ser incorporado en breve al “currículo” de la enseñanza española, como en otros países europeos (según tengo apuntado, desde 1988) y que va a haber una coordinación interministerial entre las diferentes autonomías, y eso, en definitiva, es lo que nos importaba oír a todos. Mercedes Rico, directora general de asuntos religiosos, aprovechó para lanzar una pulla a los franceses a propósito del velito, al comentar que nosotros, aún siendo un estado laico, no somos tan puntillosos en materia de indumentaria, y le doy la razón: el laicismo exacerbado roza la intolerancia y no creo ser sospechosa de filoislamismo. La 1ª parte del seminario (más de 2h) trataba de las “Experiencias en Europa” y hablaron especialistas de Italia, Alemania y Francia.

Si mis apuntes no me engañan fue Marcello Pezzeti, quien rompió el hielo. Empezó mencionando la falta de estudios y de interés en general por un acontecimiento del que sin embargo la Italia de Mussolini fue cómplice. Había testigos, pero callaban. Primo Levi fue el único que habló y se convirtió en el paradigma de la memoria de los campos. Dijo también que después de la guerra, la sociedad italiana estaba dividida entre comunistas y católicos, y cada uno de estos grupos recordaba lo que le parecía bien. Los segundos directamente ignoraron la Shoah, mientras que para los comunistas lo más importante fue la deportación de prisioneros políticos a los campos de concentración. No hay, tampoco, hasta muy tarde, bibliografía sobre el Holocausto, ni se podían dar conferencias en las escuelas porque estaba prohibido que alguien ajeno a la enseñanza hablara en las aulas. Hay que esperar a finales de los 80 para que la gente cayera en la cuenta de que aquello era importante. Sólo a finales de los 90 se habló por primera vez de la responsabilidad italiana; de las leyes raciales y de cómo los judíos fueron confinados en campos de tránsito para después ser llevados a Auschwitz y exterminados. Pezzeti insistió en la importancia de que los estudiantes visiten dichos campos, cosa que se hace cada vez más a menudo.

Después habló Lore Kleiber, de la Casa de la Conferencia de Wannsee, donde se adoptó la “solución final”. Ahora es un lugar de conmemoración y peregrinación, visitado por numerosos grupos de estudiantes de toda Europa (menos de España). Hay trabajando un equipo de 30 personas, y tienen una biblioteca y una mediateca, con una importante sección de política y de historia. Porque la época nazi es, en Alemania, una de las más estudiadas de la historia reciente. Hay debates, se proyectan películas y se organizan estancias de estudios para grupos. Aún así, a juicio de la Sra. Keiber, todavía quedan muchos huecos por llenar en materia de información de aquellos tenebrosos años.

Les llegó el turno a los franceses, que tenían dos representantes (no olvidemos que estábamos en su Instituto). Lo que contó Jean-François Forges era de rabiosa actualidad porque se refirió al malestar en las aulas, a la violencia de los alumnos contra los maestros y a los recientes sucesos de violencia callejera protagonizados por “les jeunes” (quieren decir "jóvenes musulmanes franceses", pero no se atreven) que todos conocemos y que dejaron a Francia a la altura del betún. A él le parece terrible –y ciertamente lo es– que haya franceses que griten “¡Abajo Francia”, pero nosotros en España estamos bastante acostumbrados a que españoles vascos, catalanes y gallegos e incluso españoles "tout court", que lo son todos ellos de verdad, de toda la vida, no como esos "jóvenes" procedentes de la inmigración, renieguen a diario de su patria; pero esto es un paréntesis. Volviendo a Francia, supuestamente más unida y unitaria, Forges situó ese malestar en el contexto más amplio de la quiebra de la seguridad en sí misma de la nación francesa y mencionó como síntoma el hecho de que el pasado 3 de diciembre ni Chirac ni Villepin estuvieron presentes en los actos conmemorativos de la batalla de Austerlitz (¡señores, hablamos de Napoleón! ¡Hablamos de La France!). Se refirió después a la trivialización de la Shoah, que consiste, por ejemplo, en calificar de nazi a todo lo relacionado con el principio de autoridad. Se refirió al libro de Bensoussan y a la singularidad del Holocausto, así como al hecho de que la izquierda no distinga entre campos de concentración y campos de exterminio. Y hablando de comparaciones, apuntó que la diferencia entre el universo comunista y el nazi es que en el primero todos podían ser detenidos, mientras que en el segundo sólo los judíos lo tenían garantizado. Para él el mejor medio de comunicación para ejemplificar esos hechos es, sin duda, el cine y, por supuesto, viajar al lugar de los hechos.

Pasó a hablar Pierre-Jerôme Biscarat, pedagogo, que trabaja en el Musée-mémorial des enfants d'Izieu, lugar cercano a Lyon donde hubo en 1943-44 una colonia de niños judíos refugiados que fueron detenidos por las autoridades francesas en abril de 1944 junto a sus educadores y llevados a Auschwitz. De ese grupo de 44 niños (de 7 a 13 años) y 7 adultos, sólo hubo una superviviente que volvió a París en 1945. Desde 1994 se ha constituido en “lugar de conmemoración” y recibe visitas de escolares desde los 8 años. Son visitas sencillas en las que proyectan películas y explican como mejor pueden todo eso a los estudiantes. Biscarat nos proyectó a su vez una serie de fotografías que mostraban a esos desdichados niños y a sus profesores, alegres y confiados, 15 días antes de su detención. Tienen firmados convenios con Alemania e Italia, que llevan ahí a sus estudiantes. Confiemos que España se apunte pronto a esa colaboración. Biscarat concluyó recitando una canción basada en ese célebre poema de John Donne que contiene dos de los frases más conocidas (aunque en otros contextos) de la literatura universal: “Nadie es una isla” y “¿Por quién doblan las campanas?”. Mañana, tercera y última parte.

viernes 27 de enero de 2006

Apuntes tomados durante los actos sobre el Holocausto (I).

Y que no incluí en mi crónica de  Libertad Digital (Dos nombres para una misma infamia). Sobre la presentación del libro de Georges Bensoussan, en el Círculo de Bellas Artes, Historia de la Shoah, editorial Anthropos, en traducción (francamente mejorable) de Juan Carlos Moreno Romo. Los presentadores, ni fu ni fa. Mercedes Rico pronunció un discurso previsible, lleno de buena voluntad, del que no conservo el menor recuerdo y algo parecido me pasa con lo que dijeron Reyes Mate y Diego Carcedo, los dos presentadores del libro propiamente dicho. Por algo será. Sin embargo, el autor estuvo inmenso, realmente inspirado. Empezó haciendo historia de los precedentes de ese proceso de deshumanización que desembocó en el Holocausto: la Primera Guerra Mundial. Ahí hubo un cambio cualitativo en el concepto de guerra; con los bombardeos indiscriminados y la muerte masiva se pulverizaron los principios del combate con honor. Alemania, el país responsable del desastre, no tuvo conciencia de haber sido derrotado; de hecho el armisticio no se firmó en su territorio; la misma fecha en que se hizo, el 9 de noviembre, quedó preñada de simbolismo para los alemanes de forma que muchos de los actos nazis, como la noche de los cristales rotos y la decisión de la solución final, sucedieron un 9 de noviembre. Una vez tomada esa decisión, el proceso de destrucción de los judíos europeos, que ya se había iniciado en 1939, fue rápido; duró 18 meses y no llegó a acabar con la totalidad de los judíos del mundo entero porque perdieron la guerra. Cuando se habla del Holocausto (él prefiere el término Shoah) hay que entender única y exclusivamente el exterminio judío. No hay que confundirlo con las víctimas de los campos de concentración. Por ejemplo (son palabras de Bensoussan) los republicanos españoles no son víctimas del Holocausto, sino de la guerra y no hay que mezclar víctimas, no hay que meterlas en el mismo saco. La Shoah tampoco se puede equiparar a otros genocidios; por ejemplo el de los armenios; los turcos no los persiguieron más allá de su territorio, mientras que los nazis fueron hasta Grecia a buscar a sus víctimas. No querían expulsar a los judíos, querían exterminarlos. ¿Cómo explicar que un hecho tan brutal proviniera de una civilización tan refinada? Porque Alemania estaba en realidad muy atrasada. No hubo Ilustración; ese “arcaísmo”, unido a un progreso técnico y científico inusitado dio por resultado una deshumanización total. La raíz de ese acontecimiento sin precedentes es, pues, ideológica y los asesinos se movían por una mezcla de delirio, iluminismo y milenarismo. Tampoco se puede equiparar el Holocausto a los crímenes del Gulag ni a los crímenes del comunismo en general; además, se puede ver a muchos comunistas arrepentidos por ahí, pero nazis, no; el mundo ex comunista se puede reconstruir, pero el mundo que destruyó la Shoah no se podrá reconstruir jamás. Sin embargo, las comparaciones son buenas, porque así destacan más las diferencias; quien se niega a comparar, comenta Bensoussan, favorece la trivialización. Por ejemplo, cuando se comparan las matanzas de indios por parte de los españoles con el Holocausto se ve que no es lo mismo; para empezar porque los Reyes católicos nunca dieron la orden de matar a los indios, es más, cuando se enteraron de ciertos desmanes, se opusieron vivamente (insisto para que no haya confusión: son palabras del autor del libro, no mías, aunque aprovecho para decir que estoy de acuerdo). Para establecer bien la diferencia entre campo de concentración y exterminio, téngase en cuenta que 1.300.000 judíos fueron asesinados fuera de los campos. Conclusión: la Shoah es un hecho histórico, y hay que estudiarlo como tal;  aunque eso sí, un hecho histórico sin precedentes que ha contribuido de manera especial a que recordemos el siglo XX  como el peor de los siglos de la historia de la humanidad. Al menos por ahora (esto lo digo yo).

miércoles 25 de enero de 2006

Vamos a contar mentiras

A propósito del montaje de Mercedes Lezcano en torno a Primo Levi y de la comparación entre el Holocausto y Jenin: cuando se supo lo que realmente había pasado en ese "genocidio" -me refiero a Jenin- cuando hubo fotografías que pusieron las cosas en su sitio, y los “millares” de muertos de esa “matanza indiscriminada” quedaron reducidos a 52 palestinos, de los cuales 32 iban armados, y unos 27 israelíes (si las cifras me bailan, que alguien me corrija), cierto ex colaborador de El Mundo (cuyo nombre no revelaré, como tampoco el pseudónimo con el que escribe en otros medios) pidió a Pedro Jota que rectificara esas alarmantes mentiras de su periódico (una voz más en el concierto global) que han quedado grabadas en los débiles cerebros de nuestros comunicadores y público en general y que se plasman, una vez más, en el infecto montaje arriba citado. Mas Pedro Jota no quiso hacerlo, como tampoco ninguno de los otros periódicos. Es mucho pedir a un periodista -si además es director de un periódico- que sacrifique su credibilidad en provecho de la verdad (justificarse es de débiles, ya se sabe). Los hechos serán contumaces, pero prevalece la quimera, por eso el género literario  de mayor éxito en la actualidad es la novela histórica, donde se puede manipular sin límites la realidad, pues la ficción está exenta de ser veraz por definición.  Por eso también hubo gente que se marchó de la sala cuando ayer, en el Instituto Francés, donde se desarrollaba un largo seminario sobre la enseñanza del Holocausto en las escuelas e institutos, el señor Richard Prasquier (miembro de la Fondation pour la mémoire de la Shoah) se refirió al episodio de Jenin, señalando lo aberrante que es compararlo con el exterminio de los judíos europeos.  Pero lo que me imagino que más debió de indignar a los que se marcharon de la sala fue la observación de Prasquier de que incluso el muro (y señaló que por supuesto sería preferible que no hubiera razones para levantarlo) había impedido un 85% de atentados suicidas.  El señor Prasquier es un valiente, porque sin duda sabe que aquí, como en Francia, prevalecen los derechos de los terroristas sobre el de los aterrorizados; que aquí se prefiere morir a matar; se prefiere que un criminal ande suelto a que la gente pueda vivir tranquila; se prefiere que los terroristas suicidas puedan circular libremente por el mundo a evitar no sólo su muerte, sino, sobre todo, los incontables crímenes que podían haber perpetrado. Se dijeron muchas más cosas en ese seminario, pero las contaré con más detalle en mi próxima crónica para Libertad Digital.

domingo 22 de enero de 2006

Vamos a estar vigilantes

"Vamos a estar vigilantes". Esto decía y repetía Manuel Marín durante el acto que se celebró el año pasado en el Congreso de los Diputados para recordar el Día Internacional del Holocausto, conmemoración que la Asamblea de Madrid lleva realizando, por cierto, desde hace ya seis años. Pues bien, creo que sería interesante recordarle a Marín que vigilara por ejemplo lo que se está haciendo en el Círculo de Bellas Artes con el montaje de Conversación con Primo Levi, de Ferdinando Camon, en el que Mercedes Lezcano y sus asesores utilizan el testimonio de una de las víctimas más emblemáticas del judaísmo europeo para machacar a los judíos, mezclando secuencias de tanques nazis y tanques israelíes, entre otros “paralelismos”. Si eso no es “banalización” del Holocausto (pongo comillas porque habría que decir trivialización, pero bueno), que venga Dios y lo vea. Pero dicha trivialización, ya la permitió Marín en el mencionado acto institucional, cuando el impostor Enric Marco, se permitió el lujo de dar lecciones a los judíos. Carlos Cué, en la página de la Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República elogió en su momento sus palabras. Reproduzco la última parte del largo artículo.

"Campos en Palestina"

Enric Marco, superviviente republicano del campo de Flossenbürg, ya anunció que no iba a hacer un discurso "protocolario". Pero algunos de los judíos presentes en el acto, y especialmente el embajador de Israel, Víctor Harel, cambiaron su rostro sobrecogido por el testimonio de Marco cuando habló de los nuevos campos de concentración y citó entre ellos a "los de Palestina". Éstas fueron las palabras del superviviente:

"Hay que proceder a una educación para enseñar la historia. Hay nuevos campos de concentración, en Ruanda, Sierra Leona, Etiopía, donde los chiquillos se mueren por millones".

"Los hubo en Kosovo. Hay que decirlo con la voz muy alta; desgraciadamente, por una serie de razones, los hay en Guantánamo, y en Palestina, qué duda cabe, y en el Irak, y en todas partes. ¿Cuántas veces tendremos que seguir recordando? Al final tendremos campos de concentración aquí cerca, porque alguien se inventará una guerra preventiva".

El embajador y algunos de los judíos presentes, visiblemente molestos, no aplaudieron a Marco y luego le pidieron explicaciones.”

¿Y quién no? ¿Qué tiene que ver el exterminio sistemático de seres humanos por ser como son, con las guerras? El Holocausto coincidió con una guerra, se amparó en ella, tal vez gracias a ella cobró dimensiones tan monstruosas, pero quizás se hubiera producido de todos modos, pues antes de que estallara el conflicto, la labor de destrucción de los judíos europeos había empezado. Una vez desvelada la superchería de Enric Marco, me pregunto qué se inventarán mañana "las fuerzas del Bien" para restar protagonismo a los judíos en el  espantoso drama del Holocausto.

Otrosí:

Morir o que te maten, esa es la cuestión; Los adioses; Disidencias

José Cohen, Una auténtica fantochada antisemita´

Antonio Chinchetru, Primo Levi como excusa judeofoba

viernes 20 de enero de 2006

«El secreto de la situación política»

Henri_michaux

                                                                                                                              «Seamos por fin claros»

                                                                                                               Arouet

«Los umeneos de Bonnada tienen unos vecinos muy desagradables: los nipos de Pomedea.  Los nibonios de Bonaris se entienden con los nipos de Pomedea o con los rijabones de Carabulo para amenazar a los umeneos de Bonnada, naturalmente después de haberse aliado con los bitulos de Rotrarca, o después de haber neutralizado, momentáneamente, mediante pactos secretos, a los rijobetos de Biligueto, situados en el flanco de los Kolvitas de Beulet, que cubren el país de los umeneos de Bonnada y la parte nororiental del turitario de los nipos de Pomedea, más allá de los Prochus de Ostebulo.

Como es natural, la situación no siempre es tan sencilla: dentro de los umeneos de Bonnada hay cuatro corrientes, los dohomedeos de Bonnada, los odombomedeos de Bonnada, los orodomedeos de Bonnada y, por último, los dovobodemonedeos de Bonnada.

En realidad, estas corrientes de opinión no son de base, sino que se enfrentan y se subdividen, como es de suponer, según las circunstancias, de manera que la opinión de los dovobodemonedeos de Bonnada no es más que una opinión media y seguramente no se encontrarían diez dovobodemonedeos que la compartan, tal vez ni siquiera tres, aunque acepten mantenerla por unos momentos, no para ayudar al gobierno, por supuesto, sino para facilitar los sondeos de opinión que se hacen tres veces al día, aunque algunos creen que es demasiado poco para ser indicativos, mientras que otros, tal vez utópicos, piensan que con un sondeo de opinión por la mañana y otro por la noche sería prácticamente suficiente.

También hay opiniones francamente de oposición, aparte de la de los obodomedeos.  Son las de los rodobodebomedeos, con los que nunca se ha podido llegar a ningún acuerdo, excepto naturalmente en lo que atañe al derecho a la discusión, que utilizan con más frecuencia que cualquier otra fracción de los umeneos de Bonnada, que utilizan de forma inagotable.»

                                                                        Henri Michaux, Frente a los cerrojos

miércoles 18 de enero de 2006

Tontario nacionalista

Po_baroja Los nacionalistas vascos rechazan un homenaje a Pío Baroja (hace 50 años que murió), máxima estrella de las letras vascas, para festejar el centenario del nacimiento de  escritores “euskaltzales” tan universales como Elvira Zipitira, Inazio Barriola, Jokin Zaitegi, Plázido Mújica, Txomin Jakakortajerena y Balendin Enbeita  (los nombres, y la noticia, los saco del periódico “La Razón”). Incluso  desde su punto de vista se equivocan; don Pío hizo mucho por la creación del mito de una raza vasca, diferenciándola del resto de las razas que pueblan el “solar patrio”, esto es España. Pero, máximo pecado, escribía en castellano. ¿Y en qué lengua iba a escribir el pobre si quería que alguien le leyera ? ¡y con la de cosas que tenía que contar! En el prólogo a la trilogía La Raza que acaba de publicarse en Tusquets, en colaboración con la editorial Caro Raggio, dice lo siguiente:

“Aunque hoy se tiende, por la mayoría de los antropólogos, a no dar importancia apenas a la raza y a darle mucha a la cultura, yo, por sentimiento más que por otra cosa, me inclino a pensar que el elemento étnico, aun el más lejano, es trascendental en el carácter individual. Yo soy, por mis antecedentes, una mezcla de vasco y de lombardo: siete octavos de vasco, por uno de lombardo. No sé si este elemento lombardo (el lombardo es de origen sajón, al decir de los historiadores) habrá influido en mí; pero, indudablemente, la base vasca ha influido, dándome un fondo espiritual, inquieto y turbulento.”

Y sigue así unos cuantos párrafos más. Incluso, al aludir su antipatía por el pasado, menciona la lengua vasca, que no utiliza para escribir, entre otras cosas porque no existe apenas como lengua escrita:

“De esta antipatía por el pasado, complicada con mi falta de sentido idiomático –por ser vasco y no haber hablado mis ascendientes ni yo en castellano- procede la repugnancia que me inspiran las galas retóricas, que me parecen adornos de cementerio, cosas rancias, que huelen a muerto.

Se pueden decir todavía muchas más cosas al respecto; por ejemplo, Joaquín Arnaiz en ese mismo periódico les tacha de ignorantes. No lo creo, los nacionalistas saben perfectamente quién es Pío Baroja y lo que significa en las letras españolas; ahí les duele; los pobres tienen un importante problema  de identidad: sus mejores novelistas escribieron en castellano; tienen también un problema socio-lingüístico: a golpe de traducción se hace lenguay es muy meritorio- pero el talento no sale de los laboratorios.

lunes 16 de enero de 2006

Neonazis, antisemitas y animales fluorescentes

Como ya no participo en ninguna tertulia política, me considero felizmente exenta de las triquiñuelas políticas, así que mi manera de leer la prensa vuelve a ser caprichosa y puedo decir, con propiedad, que las noticias “me saltan a los ojos”, con una sola excepción: los suplementos literarios por eso del “qué dirán”. Estos son los temas que destaco de mi repaso a la prensa española que desde que tomo mi café matutino en el hotel de la equina (mi cafetería habitual se ha pasado al lado oscuro del fumeque, cada vez más desatado en los locales donde lo permiten) es más pormenorizado y plural. Les ahorro cualquier sevicia relacionada con el Estatuto catalán, el congreso de Herri Batasuna, y comentarios anejos y voy al grano:

En “El País”, la noticia de que Moratinos celebra en Jerusalén 20 años de relaciones con Israel. El otro día pasaron un documental en la dos de TVE sobre dichas relaciones y era terrible comprobar los puntos de coincidencia entre el pro arabismo franquista y el pro arabismo de la izquierda española actual; en cuanto a los argumentos de la diplomacia franquista para condenar a Israel parecen sacados de una columna de Rosa Regás o, mejor aún, de Gema Martín Muñoz.

En el ABC he encontrado más tela que cortar:

- Una investigadora española, de Barcelona, para ser más exactos, con el precioso nombre de Rosa Sala Rose ha publicado un “Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo” y hablará mañana y el jueves en la Fundación Juan March De la entrevista que le hacen en “El Mundo”, llena de preguntas y respuestas previsibles, esto es lo que destaco:

P.- ¿Qué pervive en nuestros días del nazismo?

R.- Lo que llama más la atención son los “skin heads”, pero lo más grave es la negación del Holocausto por los neonazis (acotación mía: ¡Si sólo fueran los neonazis!, pero sigo). Tenemos muchas herencias: La publicidad de perfumes en blanco y negro y la mirada perdida en el horizonte: pura estética Riefestahl; el turismo de masas y la eliminación de las clases en algunos medios de transporte; el ecologismo, que es muy alemán, anterior al nazismo y se vincula al nacionalismo étnico: los primeros parques nacionales se fundaron en la época nazi… Y la medicina alternativa: recordemos el Hospital Rudolph Hess, que se sustentaba en la medicina natural y homeopática.

- Juan Pedro Quiñonero en su “Revista de Prensa” repasa la imagen de España en el exterior en un artículo titulado «Zapaterror» e insignificancia; me quedo con lo primero, sacado de Le Figaro Magazine donde se “subraya que la más popular de las socialistas francesas, Ségolène Royale (acotación personal: ¡toma ya!), es calificada de “Zapaterror” por sus subordinados en la región de Poitou, inquietos por sus imprevisibles manías autoritarias.”

- Un artículo de Trinidad de León-Sotelo, sobre una biografía de Sonia Orwell, La apasionada viuda de George Orwell,  publicada en la editorial Circe.

- Una carta al director sobre los cerdos fluorescentes, en la que Fernando Serrano-Gómez, investigador médico hematólogo, afirma haber obtenido en 2001, junto a otro investigador ratones fluorescentes. Pero no es eso lo que reivindica, sino que sus trabajos y escritos han sido ignorados, aunque sí utilizados, en algunas tesis relacionadas con esos temas. Sin embargo lo que a mí me deja estupefacta es lo primero. Hablaba el otro día de arañas drogadas, y ahora me encuentro con cerdos y ratones fluorescentes; ya sé que con ellos se salvarán vidas humanas, pero a qué precio. No voy a llegar al extremo de comparar el consumo de animales para el sustento y la conservación de la especie humana con el Holocausto, como hace Coetzee a través de su personaje Elizabeth Costello, pero esta historia me pone los pelos de punta.

sábado 14 de enero de 2006

Dos poetisas rusas

Anna_ajmtova_1 Son Anna Ajmátova y Marina Tsvetáeiva y a ellas dedico mis dragones yMarina_tsveteiva  mazmorras de esta semana (findesemana.libertaddigital). Mi admiración por la primera la he manifestado ya en ese mismo periódico; como fue al principio de los tiempos, no se conserva en los archivos de LD pero lo he “picado” en Libros.

Otrosí, Aquilino Duque - Ajmátova y Mandelstam

miércoles 11 de enero de 2006

Papá cumple cien años

_spiderwork No sólo nuestro Francisco Ayala cumple cien años, también el químico suizo Albert Hofmann, descubridor del ácido lisérgico (más conocido como LSD, un hongo obtenido del cornezuelo de centeno), llegará a centenario este 2006. No sé dónde, he leído algunas cosas sobre experimentos con estas y otras drogas en animales (la personificación de la inocencia) y me viene a la memoria aquello que contaba Henri Michaux en “Miserable milagro” de un experimento realizado por el Dr. Peter Wish, de la Universidad de Berna, con arañas drogadas con benzedrina, atropina, nembutal y marihuana. Las telas que tejían dichas arañas quedaban incompletas y eran idénticas según la droga empleada y la familia a la que pertenecía la araña. Michaux da un dato por demás singular: “las telas de araña a las que daban orina de esquizofrénico también quedaban incompletas” para concluir con una frase que suscribo al cien por ciento: “¿No deberían ser más bien los psiquiatras quienes tendrían que experimentarlo en vez de las arañas?”. Más tarde, Michaux utilizó este asunto de las arañas drogadas en uno de sus textos de Puntos de referencia:

“Hay una araña que todas las mañanas teje en la naturaleza y en donde sea, una tela admirablemente regular.  Tras ingerir un extracto de hongo alucinógeno -administrado con malas artes- esta araña empieza una tela cuyas espiras, poco a poco, dejan de ser regulares y se tuercen, y cuanto mayor es la cantidad absorbida, peor: es la telaraña de una loca.  Algunas partes se desmoronan, se enredan. Zygiella notata, ese es su nombre, no se detiene hasta conseguir el tamaño habitual pero, como ya es incapaz de seguir su plan, un plan que no se inventó ayer sino hace decenas o centenares de siglos y que pasó intacto de madres a hijas, ella, tan cuidadosa, comete errores, repeticiones, agujeros aquí y allá y sigue adelante. Las últimas espiras son un puro balbuceo, un puro vértigo, como si se hubiera quedado deslumbrada. Obra ruinosa, fracasada, humana.  Araña ahora tan cercana a ti. Nadie ha expresado de forma tan certera, tan directa la enmarañada turbación de la droga.  Como un hermano, contempla ahora tú sus ruinas de hilo. ¿Pero qué habrá visto Zygiella?”.