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sábado 27 de mayo de 2006

No hay rosas blancas para Hirsi Ali

20060524090000 La prensa europea se rasga las vestiduras: ¡Ayaan Hirsi Ali es una mentirosa! ¡Además pone en peligro a sus inocentes vecinos! Debe, pues, marcharse con viento fresco a que la maten en otra parte, por ejemplo, a Estados Unidos, que está lleno de infieles y de renegados.  Además,  la muy perversa, ya había "perdido" al pobre Theo Van Gogh con sus guiones falaces.  Vamos, que ni Rigoberta Menchú, sólo que a ella no le van a dar el Premio Nobel, ni las grandes defensoras de la libertad que son Pilar Bardem y compañeras mártires, le entregarán nunca rosas blancas; para merecer tal honor tendría que haber mentido a lo grande y  tener un repertorio de muertos algo más más amplio en su haber, por ejemplo 817;  y haber secuestrado a unas 77 personas, ¡ah! y haber dejado un reguero de mutilados, huérfanos, viudas y amigos desolados a su paso. 

Leo en Le Point, semanario francés nada sospechoso de izquierdismo, que la  mentira de Hirsi Ali  (según ellos no sólo mintió sobre su nombre y fecha de nacimiento, sino sobre ciertos datos de su biografía) "puede poner en entredicho la causa que ella defendía: la emancipación de las mujeres musulmanas". ¿Asombroso, verdad? Pues esto dicen, negro sobre blanco y está a disposición de quien quiera leerlo. Ya saben: "Hirsi Ali ha mentido, Hirsi Ali es musulmana, , luego todas las musulmanas mienten". Es mentira que hay ablación del clítoris, mentira que no tienen derechos civiles, mentira que están sometidas a sus maridos en todos los aspectos de su vida, mentira que tienen que abandonar la escuela cuando tienen la menstruación, mentira que las pueden lapidar por adúlteras con el solo testimonio del marido, mentira, en fin, todas las monstruosidades que conocemos sobradamente gracias entre otros a Hirsi Ali y que acaban de ser negadas por un silogismo de primera clase, porque esa tal Hirsi Ali ha mentido sobre su nombre y su edad. Todo ha quedado invalidado por esa espantosa, imperdonable mentira.

No se merece  orquídeas esta nueva miss Blandish, ni tulipanes negros ni siquiera las hermosas rosas blancas que  las grandes actrices españolas han ido repartiendo por doquier estos días para celebrar lo buenos que son nuestros queridos asesinos, nuestros admirados terroristas, dispuestos a firmar el "alto el fuego" " (¿pero es que les hacíamos la guerra?) si nos ponemos todos de rodillas.

martes 23 de mayo de 2006

La "saison"

El pasado día 16 moderé la primera mesa redonda de la serie BLOGS: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN  que se están celebrando en Casa de América. Como ya les he remitido a la página, les ahorro los detalles, máxime cuando ando tan liada de tiempo. Desgraciadamente mañana 23 no podré repetir la experiencia, que el otro día hubiera resultado más gratificante de haber habido más público en la sala debatiendo. Así que animo desde aquí a los blogueros afincados en Madrid a acudir a esa cita que a todos nos interesa y que se prolongará hasta el miércoles 24.

Anuncio que no estaré porque como dijo más o menos Eugenio d’Ors, y tendrán que fiarse de mí pues no puedo detenerme a comprobar sus palabras exactas, en Madrid y en saison, o la das o te la dan. Y yo estaré en la primera tesitura, participando en la presentación de un libro en el Ateneo de Madrid, calle del Prado 21. Será a las 20 h. y estará también por la labor Santiago López Navia, que es escritor y profesor universitario y, por supuesto, el autor, José García Caneiro. Se titula el libro Una familia de cuentistas y lo publica Ediciones de la Discreta, una de mis  preferidas, porque se basa en un proyecto editorial coherente, es decir, publican lo que les gusta. Esto no les hace ricos precisamente pero si altamente fiables y por eso cuentan con todo mi entusiasmo y  mi apoyo. He presentando ya con anterioridad otros títulos suyos y espero que no sea este el último de forma que antes le diría que no a Vargas Llosa que a cualquier autor de esta discretísima firma.  Y les aseguro que no se trata de ningún farol.

Les decía que faltando a ese prurito de exactitud del que siempre me he jactado, no sólo no puedo detenerme  a comprobar la cita sino prácticamente nada, y si mantengo este blog encendido es por algo más que porque pague puntualmente mi cuota. No es que esté obligada a escribir todos los días pero me desagrada mantenerlo  desatendido. Pienso que, en definitiva, hay gente que tiene la gentileza y la curiosidad de consultarlo incluso a diario, como yo  hago con otros blogs, y sé lo decepcionante, incluso lo alarmante que resulta ver que la cosa no progresa. Casi siempre es una buena señal; significa que el bloguero tiene trabajo, pero como sabes que escribir es una enfermedad moral no acabas de creerte del todo que esa sea la razón y empiezas a inquietarte por su salud corporal, la única que puede realmente silenciarnos.

miércoles 17 de mayo de 2006

Escribir la vida

Me preguntaron hace poco en la radio por qué escribo y eché de menos no poder contestar por escrito. Esa sería, por otra parte, una buena razón: escribo para tener tiempo de reflexionar sobre lo que digo cuando tengo que responder a una pregunta como ésta. Como no es la primera vez que me la hacen, echo mano a mis archivos y me encuentro con algo que me apresuro a reproducir, entre otras cosas para replantear mis argumentos:

Es un correo fechado el 27 de noviembre de 2002 para contestar a un cuestionario que un estudioso de la literatura envió a muchos otros escritores por Internet:

Querido X: Ya era año. Por fin me siento tranquilamente a contestar tus preguntas, que no son, a Dios gracias, sencillas. Contestarlas supone hacer un examen de conciencia y elaborar una suerte de poética. Allá van.

¿Por qué escribo? - Cuando me hacen esta pregunta pienso en las brillantes respuestas que han dado ya, con anterioridad, tantos otros. Yo suscribo muy especialmente aquello que decía Orwell sobre el deseo de destacar, de hacer algo sobresaliente, y también sobre  el deseo de comunicar a los demás algo que creemos valioso. Insistiría también en que no se trata sólo de un deseo sino de la necesidad de volcar la experiencia y de transmutar la realidad al hacerlo. Necesidad, metamorfosis, exhibición. De todo hay, y en mi caso, mucha energía por liberar y mucha angustia y mucho reconcomio de por medio.

¿Qué quiero contar? - Lo que sé, lo que veo, lo que recuerdo, lo que me duele, lo que me solivianta, lo que me perturba, lo que me divierte, lo que me hace feliz o desgraciada, lo que puede hacer reír y llorar a los demás conmigo, lo que puede molestar y lo que puede ayudar a conjugar la vida en todos los modos posibles.

¿Cómo lo cuento? – Intentando ceñirme a la realidad, buscando el acierto en las metáforas, cuidando la forma, elaborando el lenguaje, matizando, corrigiendo, puliendo, abreviando. Como puedo y con muchos menos gerundios.

Confío en que sea esto, más o menos, lo que esperabas de mí y supongo que seguiremos en contacto.

Otrosí:  estos artículos, publicados en Rinconete (Centro Virtual Cervantes), en los que verán que me repito. Pero como dice mi maesro Zen actual, comunicar es repetir y viceversa. Por tanto, comuniquemos, repitamos.

(04/03/1999) Recetas de escritor

(29/09/1999) Por qué se escribe

miércoles 10 de mayo de 2006

Michelle Bachelet

Bachelet Visita de Michelle Bachelet, presidenta de Chile, a Madrid. Mientras escribo esto tiene lugar una cena de mujeres solas que le ha preparado Madame de la Vega. De entre las muchas maneras de ejercer la violencia de género esta es una de las más absurdas que conozco. Toda la vida reclamando la igualdad para acabar como musulmanas de estricta observancia. Me cae bien Bachelet, sobre todo porque le cae mal a los castristas y afines. Y por ella misma.

He tenido ocasión de verla un poco de cerca y se la nota buena persona, cosa rara en un político, incluso en una política. Esta tarde inauguraba con el alcalde de Madrid una placa en honor a Gabriela Mistral y por los alrededores pululaba un grupo de manifestantes con pancartas que decían: “Bachelet/qué vas a hacer/con Pinochet” y pedían justicia para los Mapuches. Entre los que la esgrimían ni uno solo era mapuche, por supuesto, sino jóvenes más blancos que yo, con zapatillas de marca. Van por ella, pero parece una mujer entera, capaz de llevar a su país adonde quiera y de defender sus 4000  kilómetros de costa.

La banda de música que recibía a las autoridades en la calle Menéndez Pelayo nº 11, donde vivió la poetisa durante dos años en la década de los 30 (fué cónsul de Chile en Madrid y la sustituyó Pablo Neruda, también premio Nobel), tocó el himno nacional chileno y luego el español. Los chilenos, presidenta a la cabeza, cantaron su himno con unción. Los españoles escuchamos el nuestro como quien oye la Tarara. La Tarara, sí, la Tarara, no, la Tarara madre que la quiero yo.  Esto último en el mejor de los casos.

domingo 7 de mayo de 2006

Persisto y firmo

En mi entrada anterior sobre la movida madrileña, QuienX,  un lector que pareció conocerme en el pasado,  me reprochaba el haberme olvidado de la mujer que fui en aquella época y me pedía que la mirara (a la época)  con los ojos de entonces. Afortunadamente puedo hacerlo porque ya llevaba diario. He consultado, un poco al azar algunos de los  13 cuadernos  (de 200 páginas cada uno) de la época (1968-1989) para ver qué clase de movida era la mía. Reproduzco algunos fragmentos:

1968: "Esperemos que la vejez sea realmente vieja"

noviembre de 1973: "He tenido mucho orgullo y el orgullo endurece el cerebro. También creo poder decir que no me arrepiento de todo el tiempo que he perdido y de todo los rodeos que he dado hasta encontrar el modo y el camino".

Enero de 1975. "Ayer mi hija C. me hizo una pregunta muy sabia: ¿qué vas a ser de mayor? Sencillamente, no sé qué voy a ser de mayor. ¡Falta tanto! Querida C, ¿cómo has podido darte cuenta?"

Marzo de 1977: "la gran mentira de la izquierda. Se habla mucho de la gran mentira del comunismo. ¿Pero y la gran mentira de toda la izquierda? Aquella que pretende saber en qué consiste la salvación del hombre, encarnado aquí por el obrero; pobrecito, al que no dejan ni respirar, mientras que ellos parecen estar exentos de la prueba de sangre, dolorosa prueba de sangre, de las privaciones".

1981: Semana Santa, al fin, pero ni Córdoba, ni Galicia:  Sepúlveda. No es precisamente el paisaje al que antes aludía el que he recuperado, sino otro muy diferente, pero quizás más fuerte. Sepúlveda y sus concomitancias, piedras (viejas), paisajes (abruptos), amistades y amores (de la infancia), cortadas, barrancos, peñas pavorosas, el monasterio de San Frutos, implacable, el castillo de Castilnovo, de la estirpe del dragón, vegas, riberas, márgenes venturosas de ríos desdichados. Una Castilla, esa, precisamente esa Castilla de la que yo quise escapar, ahora lo sé, inútilmente. ¡Y todas esas casas y personas, que se presentan machaconamente a nuestros sentidos, llevadas, arrastradas desde el pasado, si no vivido, al menos previsto, que estaban agazapadas, detrás de nuestras vidas, a la espera, y que ¡zás! cuando estás más desprevenida, te agarran y te precipitan de lleno en los llamados acontecimientos transcendentales. Así es como ocurren las cosa. Unas dentro de otras, explosionando y casi siempre equivocándose, y haciendo que tú también te equivoques."

1983: "¡Dios mío!La cantidad de idiotas, de cretinos, de ángeles siseñor que hay en este país por metro cuadrado parece exceder, con mucho, a la de cualquier otro país. Bueno, aunque bien mirado, no tanto, porque aquí todavíano nos han empapelado ningún monumento, como sí se ha hecho en Italia, EE.UU,  Francia y Alemania. La amenaza puede cumplirse en Barcelona, donde la estupidez alcanza vislumbres más refinados y sofisticaciones más altas. Y aún así, el valiente pueblo catalán supo resistirse y no dejaron al oligrofénico pintor que envolviera en una sábana el monumento a Colón. "

Bueno, y no sigo porque son miles de páginas y no me las voy a leer todas. Si alguna vez tengo dinero para pagarme una secretaria que digitalice los casi 40 cuadernos que llevo por ahora,  y a falta de editor que se arriesgue,  podré colgarlos en este blog. Pero a lo que yo iba,  tal y como yo recordaba, no parece que "la" movida, me hubiera impactado demasiado, al menos no positivamente, pues creo haber explicado por qué -persisto y firmo- la considero nefasta.