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martes 20 de junio de 2006

Tontario nacionalista/2

Lpidas_1 El asunto de las lápidas es más que una mera entrada para mi “Tontario nacionalista”. Es el síntoma de un proceso imparable de estalinización. Téngase en cuenta que los “blogueiros”, como les llaman en Galicia, son marxistas-leninistas. Con eso está dicho todo. Una amiga gallega me escribe que su hermana, catedrática de Lengua y literatura española, ha recibido un aviso de los inspectores (comisarios políticos) para que mande las actas de su seminario en gallego, cosa que no piensa hacer porque faltaría más que tuviera que dar lengua y literatura española en gallego. El cerco se estrecha. Y lo peor es que la culpa la tienen los votantes.  Ahora tendrán que esperar más tiempo que otras autonomías para echarles. Aprovecho para recordar que las elecciones son cada cuatro años y que ¡si votamos les echamos!  De donde haya que echarles, claro.

Dicho esto, es muy gallego lo de pensar en las lápidas. Y muy estúpido argumentar que es para que los arqueólogos del futuro no descubran que en Galicia se ha hablado mayoritariamente en español. Esas mentes enfermas, preocupadas porque sólo una de cada mil lápidas está en gallego, consideran que hay ahí un "conflicto lingüístico" y están dispuestas a imponer a golpe de buril el gallego y vaya usted si a "corregir" las lapidas existentes. Como eso va a ser costoso, les propongo algunos modelos relativamente baratos:

Lápida junior : ¡Coitadiña! o ¡Coitadiño!

Lápida senior: “Morreu (o Faleceu, que es más fino)… ¿e logo?

En otro orden de cosas, pinchen aquí para leer esta entrevista en www.comunicacion-cultural.com. Gracias, Javier Celaya.

martes 13 de junio de 2006

Cuba libre

Castro Las terrazas nocturnas están empezando a prepararse para amenizar el verano. Propongo como  música preferente para las más lanzadas, este aire caribeño que les animo a pinchar para deleitarse. Como dijo cierto elemento (que no es Suso de Toro, pero casi), existe un anticastrismo digno, y otro reaccionario.

Los que pertenecen al primero preparan el futuro de Cuba asesorados por españoles progresistas que miran golosos a la isla como una inversión de lo más rentable, y los que están catalagodos en el segundo o están en la cárcel o en el exilio y, cosa curiosa, a la par que terriblemente reaccionaria, quieren que se haga justicia. 

Adivinen a cual pertenece ¿Hasta cuándo, Coma Andante?

Dicho elemento (que no es Suso de Toro, pero casi) dijo unas cuantas cosas más a cual más totalitaria y espeluzante, pero no hace falta que se las repita porque las oímos a diario y, claro, luego pasa lo que pasa, que los elementitos dignos se ponen farrucos y pegan a los  elementazos reaccionarios que quieren dar una conferencia.

domingo 11 de junio de 2006

El columpio de los elefantes

Zapeta Mi mala salud me ha impedido asistir a la concentración del sábado en Madrid; miento, el excesivo calor –que agrava mi mala salud- es el verdadero culpable. Me hace mucho más daño el llamado “buen tiempo” que la lluvia torrencial y heladora que me cayó encima en la manifestación del pasado febrero. Pero pasemos sobre mis miserias personales, y al grano, que es de oro. Me he tenido que remitir, una vez más, al relato de una dilecta y sabia amiga en la que confío tanto como en mis propios sentidos. Lo que ella vio fue una gente entregada a una buena causa, lo que oyó fueron testimonios terribles, protestas y expresiones de ira más que justificadas, peticiones legítimas y lo que sintió fue impotencia, desaliento y una tristeza de muerte. Y no sólo porque hayan sido un millón y la delegada del gobierno diga que fueron 200.000.  Aunque también porque ¿de qué sirven esas concentraciones, que por otra parte son inevitables a fuer de necesarias, si se desvirtúan los datos? Además, ¿son acaso escuchadas por aquellos a quienes van dirigidas? Pues no como debiera; les divierte mucho ver a la derecha en la calle, emplazamiento del que, hasta hace poco, se creían propietarios y del que, por otra parte, hacen uso con bastante mejor fortuna.

Sin embargo, no es para reunirse con los amigos ni para dar saltitos disfrazados de guerrilleros por lo que esa gente acude al llamado de la sensatez y la cordura. La mayoría son personas sencillas, gente del montón, sin cargo ni coche oficial –insiste mi amiga– sin otra manera de expresarse que ésta; gente que depende de quienes les representan en la difícil oposición a un gobierno con vocación totalitaria que reprime a quienes le demuestran su disgusto (HazteOir.org - Carta del ciudadano que colocó las rosas blancas y ... ). Piensen tan sólo por unos instantes lo que hubiera ocurrido si durante el gobierno Aznar alguien hubiera tocado un pelo a los que hacían cosas parecidas y las hubo de a quilo. Eso sí, nadie mueve un dedo para evitar agresiones y acosos como el que sufrió Arcadi Espada recientemente. A este respecto, le oí comentar a uno de ellos que quienes eso hacían estaban utilizando su legítimo derecho a discrepar de lo que decía Espada, sin darse cuenta de que ni le dejaron abrir la boca. Se conoce que las “actitudes vociferantes” sólo son censurables y delictivas cuando se producen contra los que ellos consideran los suyos.

Son tantas las injusticias, los sinsentidos a los que asistimos todos los días que se podría escribir un anecdotario peligrosamente similar a las cosas que cuentan los cubanos de la vida cotidiana de su isla o los testimonios de los ciudadanos de la época soviética, o de la franquista. Y muchos de quienes te los cuentan, diciendo que lo negarán si les nombras, todavía son de izquierdas sólo “por razones sentimentales”, patología digna de ser estudiada por los especialistas en psiquiatría.

¿Qué les pasa? (a nuestros gobernantes), me preguntaba mi amiga de forma bastante retórica. Les pasa que no les pasa nada, que todo les vale, que pueden hacer lo que les dé la gana. Que tienen bula sencillamente porque son de izquierdas. No importa que no defiendan una sola causa razonable, no importa que mientan ni que vivan de forma totalmente contraria a lo que predican –o creen los incautos que predican-, ni que pisoteen leyes y se rían del mundo entero (lean el libro de Martin Amis, “Koba el temible. La risa y los veinte millones” para entender de lo que hablo). Son como esos elefantes de la canción infantil que se columpiaban sobre la tela de una araña sin que nunca, por muchos elefantes que se subieran en ella, se les rompiera. ¿Y hay que callar por más que con el dedo? 

domingo 4 de junio de 2006

De nuevo, el páramo

Si un blog fuera realmente un diario yo no habría estado tanto tiempo sin apuntar nada. Aunque fueran nimiedades, al diario irían muchas cosas que no me parecen oportunas en este formato tan expuesto. Pero me siento deudora ante los lectores habituales de este blog. Hay quien incluso se ha alarmado por mi salud, ya que no tengo reparo en aludir a ella si se tercia. Pero supongo que la mayoría habrá comprendido que me urgen otros afanes, incluido el trabajo. Y así es, al trabajo de dentro del  trabajo se une el que también llevo a cabo por las afueras. Pero veo el número de visitas que se han ido estos días de vacío y me avergüenzo. Al fin y al cabo fui yo quien empezó esto.

¿Qué hacer?, que dijo Lenin. Para empezar nada de lo que a él se le ocurrió llevar a cabo, o al menos –ya que esto sería sumamente difícil- ni siquiera apoyarlo.  Lo cierto es que ha pasado una semana desde mi última anotación y, por supuesto, ha habido muchas cosas que me han merecido un comentario. Empezaré por aquello que, si no fuera por respeto, se podría calificar de más frívolo: la muerte de Rocío Jurado de la que ya tenían noticia los medios 24 horas antes de que se hiciera público. El tiempo para que los figurantes prepararán el decorado. En Madrid le van a dedicar un colegio y una calle. Es natural: no es madrileña. Rocío Dúrcal, que sí lo era, merecerá por ello el látigo de la indiferencia. ¡Ay Madrid, que te quedas sin gente!

Carranza El trabajo propiamente dicho me ha deparado también algún reencuentro con mis aficiones y mis amigos de muchos años. Por ejemplo con Tomás Segovia, a quien se le dedicó un homenaje en Casa de América por el premio Juan Rulfo que recibió el año pasado. Ahí me encontré a Manuel Borrás, de Pre-Textos, la editorial del Poeta (así es como se le conoce entre los amigos) y de una servidora; al poeta colombiano Darío Jaramillo que, además, es una autoridad en la gestión oficial de la cultura colombiana, y a quien yo conocí precisamente en Casa de América, en el año 2003, durante una lectura de poemas que mantuvo, mano a mano con María Mercedes Carranza, también colombiana, que había sido compañera mía de colegio, durante los años que su padre, Eduardo Carranza (otro poeta) pasó de Embajador de Colombia en España y a la que no había visto desde hacía treinta y  tantos años. Fue un reencuentro emocionante que hizo aún más dolorosa la noticia –pocos meses después- de su suicidio. Para terminar con las conmemoraciones, estaba también Cuca, la viuda de Ramón Gaya, Antonio Martínez Sarrión y en la mesa, junto al poeta, glosando su vida y su obra,  Caballero Bonald, Carlos Piera y José Luis Pardo. Por lo demás, poca gente en el Anfiteatro. La poesía no es tan sexy ni provoca llenos como los que protagonizaron recientemente Leonardo Boff, Ignacio Ramonet o Santiago Carrillo por ejemplo (y ahora entiendo por qué saqué a colación a Lenin), aún tratándose de una poesía (la de Tomás) tan erótica. Son tiempos malos, sí, para la lírica; tiempos de páramo.