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viernes 18 de agosto de 2006

Sacar la lengua

Grass Sacar la lengua  es el título de un libro de Günter Grass sobre la India, creo recordar, pero también es lo que ha estado haciendo toda su vida con sus admiradores y sus lectores. Siempre me reventó ese aire de dómine cabra, dando lecciones de moral y ejerciendo de vigilante de la playa progre, que esgrime en todo momento  ese cazador cazado. En algún lugar he leído que incluso se permitió en su día calificar a Adenauer de pestilente católico y pequeño burgués, lo cual en su caso, y visto lo visto, más que progresista es un postura bastante coherente con su pasado nazi. No sé si a alguien de “perfil público” que oculta un dato tan fundamental en su vida como haber pertenecido a las SS a los 17 años se le puede calificar de mitómano, pero por ahí se anda. Entre Enric Marco que se inventa un trágico episodio de su vida para hacerse el interesante y Günter Grass que omite una realidad desagradable de su propia historia no hay tanta diferencia.

Ninguno de los dos es exactamente un mentiroso aunque lo parezcan. Pero modificar la realidad, u ocultarla, no es en puridad una mentira. Si a Marco le hubieran preguntado si estuvo en Mauthausen y él hubiera dicho que sí, o si a Grass le hubieran dicho: ¿Perteneció usted a las SS en algún momento de su vida?, y él hubiera contestado: no, entonces se les podría llamar mentirosos, pero no hicieron eso, sino que el uno inventó y el otro ocultó con el mismo motivo: hacerse una biografía distinta a la que les correspondía. Marco recibió todo tipo de atenciones y subvenciones por haber sido una víctima de la Shoah, y Grass abanderó las causas más neciamente progresistas del mundo, se fabricó una reputación de incorruptible y recibió el premio Nobel y el Príncipe de Asturias por cosas como no haber sido nazi, por ejemplo. Lo peor no es que se hubiera apuntado a los 17 años a las SS, cosa harto frecuente en su generación y tal vez explicable en el contexto histórico (y aquí conviene recordar que el cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, puesto en esa tesitura, se negó), lo más intolerable es que lo haya ocultado para ser "el sin tacha". Sin duda, el ostracismo del que fue objeto Ernst Jünger en la Academia sueca le asustó y eso acentúa aún más su mezquindad.  

martes 15 de agosto de 2006

Nunca máis

Nunca_mis Durante  quince años seguidos estuve veraneando en Galicia, concretamente en la Puebla del Caramiñal. Era un lugar idílico en aquella época (hace ya más de veinte años), con una colonia de veraneantes de la zona (Coruña y Santiago de Compostela) muy bien vistos y unos cuantos madrileños que lo teníamos más difícil, no por el nacionalismo –inexistente a pesar de la evidente diferencia- sino por el cerrilismo, que bien mirado, es un buen precedente de lo otro. Había también grupos de señoritos de la zona que estudiaban en Santiago, naturalmente, e incluso en Barcelona y que se creían la sal de la tierra. Pero esto da igual, a lo que voy es a que ya desde entonces, sin que hubiera partidos políticos ni fuera todavía el camino, los incendios forestales estaban a la orden del día. Raro era el verano en que no veías la ría invadida de avionetas que iban de un lado a otro a sofocarlos. Se hablaba principalmente de los madereros, pero no se excluía a los pirados, es decir a los pirómanos. También algunas rencillas vecinales (y familiares) se zanjaban así, y todos parecían asumir aquello como inevitable. Es conocida la sumisión fatalista del gallego… hasta que se hundió el Prestige. Entonces, un grito unánime subió de aquella brumosa tierra, un grito que traspasó fronteras y que es ya un icono de la posmodernidad europea: “¡Nunca máis!”. De todas partes del mundo venían los reporteros a cubrir es terrible catástrofe sin precedentes, cuyo único responsable –el gobierno de Aznar- no había sabido ni prever ni evitar ni solucionar. ¡Cuántos intelectuales, cuántos escritores, cuántos actores de fama imperecedera subieron a la palestra de los oradores a denunciar el siniestro complot del “de las Azores”! Así empezó la operación de desinformación, mentira y mala fe política, moral e intelectual que culminó con el 11 y el 14M (perdón, pero van juntos).

Ahora, como consecuencia de una increíble sucesión de incendios que sí que no tienen precedentes y cuyas consecuencias ecológicas convierten a las del Prestige en un juego de niños, la Puebla del Caramiñal y Louro (otro locus en el que posteriormente he veraneado) y Xallas y la Costa de la muerte y muchos otros lugares igualmente hermosos arden por los cuatro costados. La plataforma “¡Nunca máis!” se esconde debajo de las piedras. Es natural, lo único que les animaba ya lo consiguieron y aquellos a quienes favorecieron tan descaradamente son ahora los responsables políticos y morales de la desastrosa gestión de una catástrofe que ni siquiera es accidental. Por tanto, no es acertado ni conveniente intervenir, como no sea para incriminar de alguna manera al PP, como de hecho están haciendo. Esto, junto a la muerte, hace ahora un año, de 12 soldados españoles en Afganistán en un más que posible acto de guerra  y la muerte de los 11 retenes del incendio de Guadalajara, forman el medallero de este gobierno de incompetentes. Medallero en el que cuelgan otros méritos que no me vienen ahora a la memoria pero que seguro muchos me ayudarán a recordar. Pero todo tiene remedio, porque SI VOTAMOS, LOS BOTAMOS, filogallega que es una.

jueves 10 de agosto de 2006

Quisicosillas

Elalaoestedelacasablancasegundatemporada Estoy aprovechando mi asueto para ver episodios atrasados  de El Ala Oeste de la Casa Blanca ,  serie norteamericana de televisión que, estoy segura, tiene que indignar a la mayor parte de los progres españoles, tanto más cuanto que el Presi es demócrata y su gabinete luce alguno de los ejemplares más letales de la especie. Por eso les tiene que machacar el trigémino ver que un representante de su ideología favorita (suponiendo que sea ésta y no el marxismo leninismo o el nacionalestupidismo) termina los discursos con un “Dios proteja a América”, asiste sin reparos a misas solemnes ( su perplejo ayudante le pregunta por qué lo hace, ya que hay separación Iglesia/Estado, y el Presidente le contesta sin ambages: “qué más da”), defiende los valores más tradicionales que defenderse puedan  y hace mucho caso al Papa, por referirme a uno de las personalidades agraviadas últimamente por nuestro “demócrata” particular, el señor Rodríguez. 

Quienes no le caen nada simpáticos a ese presidente de ficción son, ¡oh casualidad! los islamistas y se puede decir que, además de asistir al trajín diario de un gabinete tan importante, no hay episodio en el que no nos metamos en la recóndita sala de operaciones donde se toman decisiones arriesgadas y se rigen los destinos del mundo. Ahí, en un episodio grabado en 2003 los altos jefes militares ponen como ejemplo de lógica implacable lo que haría Israel si Hizbolá disparara cohetes contra su territorio: que inmediatamente atacaría al Líbano. No hace falta ser muy avispado, por otra parte. En otra ocasión vemos como se prepara (y se ejecuta) un atentado en terreno neutral para acabar con un ministro del Qumar (país ficticio de Oriente Medio) autor de los peores atentados terroristas pasados, presentes y futuros al que es imposible detener ni procesar oficialmente.

El Presidente (insisto en que es demócrata) lo tiene muy claro: nunca dialogará con los terroristas y los perseguirá a muerte donde quiera que estén. Yo diría incluso que este es el principal mensaje. Es más, en un episodio especial dedicado al 11S, los miembros del gabinete van explicando a un grupo de estudiantes que visita la Casa Blanca que nunca hay que hacer tal cosa y ponen como ejemplo que la ETA lleva en España cometiendo atentados sin alcanzar ningún resultado. Claro que está filmado antes del 14M del 2004. Si lo hubieran filmado después de esta fecha habrían tenido que cambiar el guión, como los aliados de ZP nos lo han cambiado a nosotros.

miércoles 2 de agosto de 2006

Retorno a la quimera

Llevo un montón de días sin pronunciarme en este foro, es un hecho. Y no es sólo por las vacaciones -si es que se puede llamar así al asueto de los adultos- tampoco por un mal acceso a Internet, como sugiere con benevolencia Luis. Gracias a él, y a los velados reproches de otros asiduos, he decidido regresar a mi quimera, drásticamente abandonada durante este mes insoportable. Lo ha sido –lo está siendo todavía- por demasiadas cosas, tantas que me resulta muy difíciles abarcarlas de una sola ojeada retrospectiva. Sin embargo, no quiero dejar de consignar algunas cosas que he vivido directamente y que se han visto teñidas por la abominable situación que vivimos. Las tres tienen que ver con mis actividades y aficiones y son ese tipo de eventos que antes, cuando era libre, reflejaba en mis extintos (por apagados) “Dragones y mazmorras” de Libertad Digital y que ni siquiera, en la sacrosanta independencia del blog (ese territorio del vacío, sin Dios ni amo ni CNT, que llenamos con nuestras lucubraciones) puedo tratar con la soltura con que lo haría en un diario íntimo (otra de sus diferencias, insisto). La primera es relativamente blanda y apolítica. Se trata del homenaje a Valentín García Yebra, cuya vida y cuya obra pertenecen al dominio público. Me siento orgullosa , de haberle leído (iba a decir “estudiado”) de haberle conocido de haberle entrevistado (v. "Cuadernos Cervantes", Pasión por la palabra. Entrevista con Valentín García Yebra)  y de haber llegado a ser su amiga. Por tanto colaboré muy gustosamente en un reading (modelo de publicación con el que la parte más civilizada de la humanidad suele agasajar a quienes, como don Valentín, han hecho tanto para merecérselo). También asistí a la presentación del voluminoso libro (1080 páginas) que resultó de tantos autores como quisieron y pudieron colaborar en él (exactamente sesenta) porque algunos se quedaron con las ganas , titulado Corcillum. Estudios de Traducción, lingüística y filología dedicados a Valentín García Yebra. El acto fue en Guadalajara, en el Club Siglo Futuro, del que don Valentín es Presidente de Honor. Fue un acto atípico, pues después de las consabidas y eruditas palabras de los oradores (José Antonio Pascual, Consuelo Gonzalo, Manuel Seco, entre otros), un trío de reputados actores (María José Goyanes, María Jesús Valdés y Emilio Gutiérrez Caba) interpretraron-leyeron algunas escenas de la insuperable traducción de don Valentín de la Medea de Séneca. Sin ánimo de cuestionar a tan insignes profesionales, me gustó mucho más la representación que hizo de esa misma obra un grupo de teatro aficionado hace unos años en Tarazona, durante una de las ya numerosas ediciones de las Jornadas en torno a la traducción literaria que nunca me pierdo. No recuerdo el año pero debió de ser antes del 2000 pues no me hice eco en mis crónicas draconianas. Pero no terminó ahí la cosa sino que la velada se prolongó con la actuación de Pedro Iturralde, el cual interpretó, con la maestría que le caracteriza, piezas muy populares adaptadas al jazz, sin que haya podido yo todavía entender la relación entre el jazz y Valentín García Yebra, pero fue una grata sorpresa y una velada inolvidable. To be continued.

Otrosí: Dragones y mazmorras (14/01/2002) Medea o el crimen supremo».