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20/12/2006

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Comentarios

Enrique Pérez

Me imagino al "mundo de la cultura", saliéndole humo de la cabeza, después de que CC les haya encargado unos villancicos-rock en honor del solsticio de invierno.

¡Feliz Navidad!

Martinito

Huitzilopochtli es un personaje grato para comer el turrón. Así lo cuenta Miguel León-Portilla en "Los antiguos mexicanos", pp. 41-43:

De este modo vivieron los aztecas hasta el año de 1323, año en el que su dios tutelar Huitzilopochtli les dio a conocer su designio, visto con ojos no-aztecas, siniestro. Huitzilopochtli ordenó que fueran a pedir al nuevo rey de Culhuacán, Achitómetl, les cediera a su hija doncella, para convertirla en su diosa Yaocíhuatl, "la mujer guerrera".
Quizás por temor, o tal vez pensando que su hija iba a convertirse realmente en la diosa viviente de los aztecas, el señor de Culhuacán accedió a la petición de éstos. Peo el designio de Huitzilopochtli no era precisamente conservar la vida de la doncella. El dios de la guerra ordenó que la joven culhuacana fuera sacrificada de inmediato. Con su piel se atavió luego un sacerdote que debía simbolizar a Yaocíhuatl, la mujer guerrera. La última parte de la orden de Huitzilopochtli consistió en imponer a los aztecas que invitaran al anciano señor de Culhuacán, Achitómetl, para que viniera a dar culto a su hija convertida en diosa.
Los culhuacanos vinieron a adorar a la nueva diosa. Llegados ya frente al templo donde se hallaba el sacerdote vestido con la piel de la joven sacrificada, el humo del copal impidió al rey Achitómetl darse cuenta desde el primer momento de lo que allí sucedía. Comenzó a hacer sus sacrificios, degollando codornices, ante quien pensaba que era su hija, viviente diosa de los aztecas. Pero de pronto, al disiparse el humo del incienso, cayó en la cuenta el culhuacano del crimen cometido por quienes habían dado muerte a su hija. Su dolor de padre lo describe así el texto indígena:
"Se horrorizó grandemente el señor de Culhuacán,
dio gritos de espanto,
gritó a los señores,
a sus vasallos de Culhuacán,
les dijo:
--¿Quiénes sois vosotros, oh culhuacanos?
¿No veis que han desollado a mi hija?
¡Démosle muerte,
acabemos con ellos,
que mueran aquí los perversos!
Comenzó entonces la lucha,
pero luego se oyó que Huitzilopochtli decía:
--Sé lo que ha pasado,
salíos con tiento,
con cautela escapad de aquí."

(Poco talante el de Achitómetl.)

¡Feliz Navidad!

Debate21

Estimada Julia,

Somos los editores de Debate21.com. Dado que no encontramos una cuenta de correo a través de la cual entrar en contacto, nos permitimos usar este medio para pedirle, si es tan amable, que se ponga en contacto con nosotros a través del formulario de nuestra web, o bien escribiendo directamente a nuestra cuenta. El asunto es el planteamiento de una propuesta por parte de este medio, por si fuera de su interés.

Un saludo.

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