Acontecimientos de la irrealidad inmediata (II)
Mi entrada anterior, en la que reseño en términos elogiosos la aparición de un libro de José María Calleja sobre/contra Fidel Castro, ha dado pie a comentarios muy enjundiosos de dos de mis más conspicuos lectores. Aprovecho la circunstancia de que estoy en mi blog para responder a estos amigos de manera más ventajosa. Enrique, por ejemplo, considera que no es de recibo que la "gente honrada de izquierdas" siga aferrándose a sus tics progres y le critica que caiga en el tópico de comparar a alguien como Ramonet, con un “cura casposo del régimen nacionalcatólico del franquismo”, como hace en la cita que yo reproduzco. Puede que se trate, en efecto, de uno de los muchos tics progres (y no sería el peor) que Calleja sigue conservando, a pesar de sus esfuerzos por desprenderse de ellos, pero como es evidente que la imagen del "cura casposo" no se corresponde con el resto de la descripción, pues un cura casposo (y haberlos, haylos) nunca acariciaría a "un bob tail con una copa de bourbon en la mano y la chimenea encendida al fondo del salón del chalé” -y Calleja lo sabe- bien pudiera ser que recurriera a ese símil simplemente con el ánimo de insultar a Ramonet comparándolo con algo (cura casposo nacionalcatólico) que Ramonet (y tal vez el propio Calleja) considera muy despreciable y a años luz de la ética y la estética de ambos. De hecho, quien haya combatido dialécticamente con progres recalcitrantes de izquierdas (también hay progres de derechas), sabrán cuánto les molesta que se les llame “fachas” o “franquistas” y, más de una vez, el compararles con beatas escandalizadas ha tenido grandes efectos sobre su sistema nervioso, a pesar de la evidente falacia de tal comparación. La tipología del progre, que algunos podemos enriquecer con testimonios personales, es más compleja de lo que parece a primera vista y sus rasgos no se pierden así como así. Las secuelas pueden ser irreversibles y afectar incluso a tu aspecto personal de modo indeleble sin descalificarte por ello para la lucha de las ideas ni de los valores.
Las acusaciones de Javier, son más comprometidas, más graves. Tampoco le falta razón, porque es cierto que no se ha visto a Calleja en las manifestaciones de las víctimas, como tampoco se ha visto a Savater. Acabarán viniendo. Por otra parte no creo que haya que invalidar las aportaciones positivas de ambos desde “territorio comanche” porque su “revisionismo” no sea total; en todo caso será parcial, o incompleto, pero será algo. “No llega tarde quien a casa vuelve”, decía Galdós (o al redil). A veces, cuánto más tarde se llega, más mérito se tiene, como nos demuestra muy bien la parábola del hijo pródigo, el cual se beneficia además de la "gracia" que le otorga su arrepentimiento, dejando en desventaja a su virtuoso y nada carismático hermano. Situación injusta, porque este último estará siempre ahí, ¡pero quien sabe si el pródigo no se marchará al día siguiente del banquete! Calleja tiene todavía que desprenderse de mucho lastre (¡y no digamos Savater!) pero hace esfuerzos: ha escrito un par de libros nada desdeñables sobre el País Vasco, y ahora éste contra Castro, Ramonet, Belén Gopegui y gente de esa calaña. ¡Y colabora en La Gaceta de los Negocios! No me parece poco.
Otrosí,
El Foro de Ermua anima a demostrar la disconformidad contra el “affaire” de Juana con banderas de España o autonómicas y crespones desde ahora mismo hasta que vuelva a la cárcel. Hagamoslo.

No es mi intención ejercer de censor, inquisidor o, simplemente, acusica de las ideas o comportamiento de nadie. Pero, por otro lado, me siento moralmente obligado a señalar las contradicciones o sombras de algunas actitudes públicas, a sabiendas de que yo también, faltaría más, tengo las mías. Que Calleja se ha "jugado el tipo" en el País Vasco nadie lo duda. Que anteriormente lo hizo "luchando contra el franquismo" desde las filas del Partido Comunista, es un hecho que no se puede negar. Pero que, actualmente, ejerce de cemento o amalgama para que no se termine de disgregar ideológicamente la izquierda, lo que ésta merece a voz en cuello, también es verdad. Y que lo hace desde las filas de Prisa, también. Calleja, como cualquiera, tiene derecho a situarse en política, como en cualquier otro terreno, donde le dé la real gana. Éste es un derecho que nadie otorga, y yo menos que nadie, hasta ahí podíamos llegar. ¿Que Calleja terminará acudiendo a las manifestaciones de apoyo a las víctimas? Pues claro. Pero ello ocurrirá cuando ya la situación esté vencida del lado en que la estamos inclinando, cuando ya no exista riesgo de disgustar al "señorito", que es quien le paga el sueldo. ¿Le veremos este viernes en las concentraciones, convocadas en toda España por el Partido Popular, ante los respectivos ayuntamientos de cada localidad? Claro que no. ¿Acudirá el sábado a Madrid a la concentración a que nos llama a todos los españoles el mismo partido, en defensa de la Libertad y para que no se hagan nuevas concesiones a la Eta? Me temo que le buscaremos allí también con un candil. En cuanto a lo de "hijo pródigo", Julia, la figura está muy bien traída. Pero no lo es el que banquetea siempre, apoyado por la tribu y obteniendo el reconocimiento de la flor y nata del país, intelectual y políticamente hablando. El suyo es un caso claro: cuando ya la "revolución" ha triunfado en las calles y en todo el país, los "oficiales" dan un golpe de estado palaciego para seguir situados a la cabeza de una situación a la que no han contribuido en modo alguno, sino todo lo contrario. Se dan casos así. En la política, el periodismo y, cómo no, en la Literatura. Yo he sido comunista: tuve el carnet brevemente y compartí el "ideal" largamente. Ahora, abomino de esa causa, que sitúo al mismo nivel que la del nazismo. ¿Cómo pude ser tan tonto? ¿Qué piensa Calleja, históricamente, del comunismo? ¿Y de los crímenes de Paracuellos y de las declaraciones actuales del que fue su responsable? ¿Abomina, o sencillamente "pasa página" o mira para otro lado, en la esperanza de que nadie le pida explicaciones? Pero se las pedimos. Amistosamente, sin ánimo de nada. Pero quien pretende ser creador de opinión pública debe antes exponer la suya. Siento, Julia, abusar de esta manera de tu amabilidad y del espacio de tu foro, pero hay cuestiones que a uno le tocan en lo vivo.
Publicado por: javier | jueves 8 de marzo de 2007 a las 10:46
Querida Julia, está muy bien y es oportuna tu cita de Galdós. En cuanto a la parábola del hijo pródigo, creo recordar que en ella también se dice que el padre, todas las tardes, sale fuera de la casa a aguardar el regreso del hijo(para mí ésta es la parte más conmovedora). Con todo y con eso, en el caso de Calleja y Savater yo no saldría a esperarles al porche.
En el momento en que me disponia a enviar esta nota, leo el comentario de Javier y me parece impecable.
Publicado por: Enrique | jueves 8 de marzo de 2007 a las 11:37
Me gusta ver a los dos ternes en sus convicciones que también son las mías, dicho sea de paso. Me explico: como tú, Javier, abomino del comunismo tanto como del nazismo y considero una injusticia morrocotuda que todos estos "guerreros de la paz" consideren que levantar el puño es muy divertido y la efigie del Che Guevara muy romántica. No desconozco el pasteleo político de Savater y de Calleja, y no me produce ninguna simpatía (sobre todo si se les compara con Herman Tertsch, otro superviviente prisista que se moja bastante más), pero cuando leo alguno de sus artículos "buenos" en sus periódicos "malos", me parece que entre sus lectores (porque a mí no me van a leer, ni a Albiac, ni a Jiménez Losantos, ni a Jon Juaristi)puede haber alguno a quien se le caigan los palos del sombrajo y se me antoja que en alguna parte debería sonar una campanilla como la que anunciaba en la película de Capra, "¡Qué bello es vivir!, que el ángel había conseguido por fin sus alas.
En cuanto al hijo pródigo ... tampoco saldría yo a esperar a Savater ni a Calleja, pero dejaría la puerta abierta, por si acaso.
Un abrazo para los dos.
Publicado por: Julia | jueves 8 de marzo de 2007 a las 15:22
Una buena película esa de Capra. Hace una barbaridad de tiempo que no la visiono. ¡La friolera de un año, por lo menos! Me he redimido, sin embargo, viendo con mi hijo mayor "Caballero sin espada". Formidable. Un abrazo, Julia. Y otro para ti, Enrique.
Publicado por: javier | jueves 8 de marzo de 2007 a las 17:35
Que Ford, Lubistch y Capra nos protejan de toda veleidad izquierdista. ¡Cuánto bien siguen haciendo! ¡Benditos sean!
Un abrazo también para vosotros.
Publicado por: Enrique | jueves 8 de marzo de 2007 a las 20:55