Suma y sigue
Los españoles hemos acabado nuevamente el año metidos en el zapatero, uno de los lugares más sucios y desordenados del ropero. La patria está bajo mínimos, sin embargo, muchos de los que trinan contra la inoperancia de su gobierno se disponen a votarles de nuevo. ¿Masoquismo? No, odio irracional a la derecha a pesar de que estos “descontentos” admiten que las cosas han empeorado gravemente, y en todos los ámbitos. El zapaterismo es un fracaso absoluto, además de un tremendo disparate. La ley del divorcio causa un sinfín de problemas económicos a los españoles; cuando había más dificultades para divorciarse la gente se lo pensaba dos veces antes de triturar a la familia y convertir a los niños en el mejor de los casos en unos hiperactivos y en el peor, en futuros psicópatas. No lo hacían para impedir esos desastres, pero seguían adelante. La ley del aborto habrá terminado con las chapuzas a domicilio pero facilita el asesinato de fetos viables. Hecha la ley, hecha la trampa. El matrimonio de homosexuales no impide que en los barrios donde reside este “colectivo” se vote al PP mayoritariamente. Como es natural ellos también quieren lo mejor para sus hijos.
Y si hablamos del gobierno… Ahí está Zapatero riñendo a los padres por no ser lo suficientemente cultos para sus hijos y queriendo imponer el ceceo a toda la Península; sobre todo, ahí está la ministra de Obras Públicas que se ha cargado las vías férreas, cebándose particularmente en Cataluña, autonomía española simpática y popular do las haya... Los ciutadans (no los de Arcadi Espada y compañeros mártires sino la burguesía de toda la vida) se echan a la calle cabreados e insultan… ¡no a sus gobernantes autonómicos que lo hacen lo peor que pueden, ni siquiera a la sin par ministra Álvarez sino a España. ¡Cómo si ellos no fueran españoles y cómo si sus abuelitos no hubieran sido ¡y de qué modo!, unos puntales del franquismo! Toda una generación, a la que pertenezco, debe a esos patriotas una infancia incómoda y fea, vestidos con la espantosa lana rasposa de la dictadura. Manifestaciones como esas han conseguido que el cava extremeño haya pasado en pocos años de 25.000 botellas a 400.000. El boicot a los productos catalanes no es sólo una consecuencia del libre mercado y del ejercicio de la libertad democrática, sino una suerte de justicia poética.
En otro orden de cosas, la antipática represión a la Iglesia Católica está haciendo más por el incremento de fieles que cualquier campaña diocesana de proselitismo. A pesar de los cánticos nada espirituales que se oyen en los templos, éstos se llenan cada vez más. Por cierto el ministro Solbes se equivoca al reñir a los españoles por dar un euro de propina en los bares; donde verdaderamente se despilfarra es en las iglesias cuyas colectas arrojan ya cifras impensables antes del euro. Pero como son laicos ni se enteran y eso que estas Navidades han mandado felicitaciones urbi et orbi desde los Ministerios (recordarán que el año pasado era tabú). ¡Hay otros datos muy esperanzadores para pensar en la derrota del zapaterismo: Pepiño Blanco ha dicho que si vuelven a ganar será ministro. ¡Este sí que es un país de oportunidades! Lo peor es que ETA se ha fijado claramente un cupo de dos muertos al año y lo ha cumplido con precisión implacable. Suma y sigue.
La nota ridícula, y también la guinda sobre la tarta de nata, la ha puesto la Unión Europea al nombrar a Felipe González presidente de un Comité de Sabios encargado de “pensar” el futuro de Europa. Genial idea si se tratara del futuro del planeta de los simios. Dicho comité tiene ya presidente pero no sabemos si tiene sabios. Ya los irán recogiendo de aquí y de allá. Al parecer esto del Comité es una ocurrencia de Sarkozy, la gran esperanza americana de la derecha europea pero, francés al fin y al cabo y por tanto proclive a las Asambleas. La izquierda es muy contagiosa y va a costar mucho trabajo vacunar a los políticos europeístas, por muy de centro o de derechas que sean, de determinadas querencias socialistoides. Ya lo decía Robert Conquest en un libro hiperlúcido, que a ver si se traduce de una vez al español, titulado en la edición francesa –traduzco a mi vez- El atroz siglo XX: que la idea de Europa, con esa manía del proteccionismo y de la regulación de la vida de los ciudadanos, es la sustitución de la idea del socialismo. Conquest aconseja a los británicos que se alíen con EE.UU y se olviden de Europa. ¡Quién pudiera! La parte positiva es que si Zapatero gana y quiere cambiar una maceta del palacio de la Moncloa tendrá que pedir permiso a la Comunidad de Madrid. Pero no vale la pena comprobar qué le respondería Esperanza Aguirre. La prefiero dentro. Podría seguir así mucho tiempo pero en algún punto hay que acabar. Dejo para mañana mi revisión del año 2007 y lo haré a través de sus muertos más principales. Ellos lo dicen todo de los vivos. Feliz Año.

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