La historia interminable
Apenas ha pasado una semana y de nuevo bajaremos a la calle, empujados por la necesidad más negra y la realidad más amarga; otra vez tenemos que seguir clamando contra ETA y contra los que pactan con ETA y contra los que gobiernan y quieren gobernar en el País Vasco en nombre de ETA, porque “el gobierno de España” –marca registrada- no tiene la valentía de ilegalizarlos, como tampoco tuvo la valentía de seguir la eficaz línea trazada por el gobierno de Aznar en la lucha antiterrorista, rompiendo “la unidad de los demócratas” e iniciando una negociación que ha demostrado ser un error garrafal, como no podía ser menos. Ahora hay que lamentar el acceso de otras dos familias a la triste condición de víctimas, engrosando esa cada vez más larga lista de personas a las que el gobierno no sólo no apoya , sino que no ha dejado de atacar, bien sea en la figura de Alcaraz, intentando procesarle por expresar su opinión, bien sea recurriendo a la descalificación de los que se manifiestan a favor de las víctimas, como ocurrió con Savater, el cual se suponía debería estar a su lado y que, de hecho, lo había estado, cuando era tan activo en Basta Ya, y cuando escribía esos artículos que le salían tan redondos el día en que no incluía el pellizquito de monja del final con el que, en artículos alternos, tenia que demostrar a sus editores que él, a diferencia de Herman Tertsch, sabe conciliar su fama de independiente, salvaje y fiero (y a una doncella comerme quiero, como se decía en uno de los capítulos de Guillermo Brown, no sé si el propio Guillermo o alguno de su panda, seguro que Savater lo recordará perfectamente ya que se los sabe de memoria), sin molestar a la línea ideológica y editorial del periódico.
La última aventura incierta a la que ha embarcado a otros este singular cruce entre Peter Pan y el Capitán Araña (como Zapatero lo es de Bugs Bunny el Pájaro Loco), es la creación de un Partido para rehabilitar a la izquierda demediada. Savater pone el argumentario intelectual y la apoyatura mediática, sin mojarse personalmente. Para eso está Rosa Díez, una persona infinitamente más arrojada que él y bastante más “mentalizada” con una causa en la que ella cree por entero, sin más lastre que el de aferrarse al prurito, totalmente irracional y para mí incomprensible, de “ser de izquierdas” síndrome que normalmente se pasa en cuanto has leído un poco (recomiendo, para abrir boca desde Platónov, pasando por Nina Berberova, y desembocando en Vasili Grossman y Alexander Solzhenitsyn ) o simplemente si miras a tu alrededor y das un repaso a las causas que sigue sosteniendo a machamartillo esa poco acertada opción política, y, desde luego se disipa del todo en cuanto has votado al PP dos veces seguidas.
Más que un partido bisagra este nuevo partido es el perro del hortelano: ni come ni deja comer. No ganarán, pero quitarán votos a uno y a otros, y para el País Vasco puede ser desastroso. Puestos a hacerlo –¿por qué no soñar?- mejor hubieran esperado a que terminara la pesadilla Zapatero, que ya tendrán tiempo en la oposición de hundirle y de rearmar moralmente a la izquierda, como algunos dicen ingenuamente. Conozco ya a varias personas –muy de derechas- que van a votar a Rosa Díez para no votar a Rajoy, al que consideran centrista, luego blando, como conozco a mucha gente que, siendo visceralmente de izquierdas, tomarán ese día un protector gástrico y votarán al PP para conseguir que Zapatero y sus mariachis se vayan a las tinieblas exteriores, que puede ser La República bolivariana de Venezuela del consolidado Chávez (¿le han oído apoyando a Zapatero y amenazando al PP si gana las elecciones?) o la República bolivariana de Cuba que, en su afán imperialista, está preparando Chávez con Raúl Castro. Y hablando de Castro, ¿por qué no entierran a Fidel de una vez, y si no ¿por qué no le cambian el chándel al ectoplasma de las apariciones? ¡Cómo si no hubiera ya adelantos en los efectos especiales! Habría un montón de productoras de cine españolas dispuestas a hacerlo.

Recientemente ha aparecido en DVD una película de los años 50: “Ultimatun a la Tierra”. Es una película excelente de ciencia ficción. Trata de la llegada de un extraterrestre a nuestro planeta. El “marciano” viene en son de paz, pero tiene como acompañante un autómata dotado de poderes de destrucción ilimitados. Oir lo de “un autómata con capacidad de destrucción” y pensar en ZP, para mí, fue todo uno. Quien sino nuestro temible presidente responde a esa inquietante imagen. Por suerte el robot de la película puede ser desactivado con las palabras: “Klatu Barada Nikto”. Por eso, me permito recomendar a mi admirada Julia Escobar (y seguidores) que en el momento de depositar su papeleta de voto el próximo marzo digan las palabras mágicas “Klatu Barada Nikto”. Estoy casi seguro de que contribuiremos a neutralizar al monstruo autómata que nos ha tocado en suerte. Y, naturalmente, echarnos a la calle cuantas veces sean precisas.
Publicado por: Enrique | lunes 3 de diciembre de 2007 a las 2:12
Alguien dijo, no recuerdo quién, que "en la guerra, la voz de la disensión es la voz de la traición". Con este aforismo se califican, a mi juicio, aquellos puros y exquisitos que dividen fuerzas precisamente en el momento es que es más necesario aglutinarlas. Respeto mucho a Rosa Díez, pero me convence mucho más Gotzone Mora. Savater hace bien en defender sus garbanzos (lo hacemos todos). Pero me temo que lo que en realidad defiende son esos formidables puros que se fuma. La Eta está derrotada, aunque seguirá dándonos disgustos terribles, como el del sábado. Vamos a ganar. La Sonrisa del Régimen tiene los días contados.
Publicado por: javier | lunes 3 de diciembre de 2007 a las 9:17