Un año más -¿desde hace ya cuántos?- la Administración española y, arrastrada por ella, las instituciones supuestamente independientes (eso que llaman con tanta fruición "la sociedad civil"), subvencionadas y cobardonas, siguen negando la realidad de la Navidad (excepto para irse de vacaciones) y mandando esas sibilinas incitaciones a que tengamos felices fiestas y, sobre todo, ese deseo casi pueril y prácticamente imposible de que el año que viene sea estupendo. Para recordarles a todos el único sentido de la Navidad, vayan estos villancicos a enriquecer la colección que empecé en Libertad Digital y sigo ahora en La quimera desde su creación en noviembre de 2005. Este año los he sacado de la recopilación del "Cancionero español de Navidad", publicado por Adolfo Maíllo en 1944:
Airecillos de Belén
Airecillos de Belén,
quedito soplad,
pasito corred.
Que llorando suspenso, elevado,
y dormido se ha quedado,
aunque suspira el Niño tal vez:
quedito soplad,
pasito corred,
no, no me lo despertéis.
(De “Villancicos”, Córdoba, 1677)
Niño que con tal ternura
Niño que con tal ternura,
sin que afees tu hermosura,
llorando al Cielo enamoras,
llora más,
que es gloria ver cómo lloras,
aunque es seguro
que por poco que llores
por muchos lloras.
Lloren, pues, tus ojos bellos
y, pues lloras por mi bien,
¡mal haya el ingrato, amén,
que no se muere por ellos!
(De “Villancicos”, Córdoba, 1680)
Niño Dios, si vuestros ojos…
Niño Dios, si vuestros ojos
llueven aljófar, decidnos por qué.
Si lloráis mi desdén,
no lloréis,
que es crédito del amor
arder más a la esquivez;
no lloréis, mi bien;
no lloréis.
(De “Villancicos”, Córdoba, 1681)
Niño mío, llora más…
Niño mío, llora más,
que llorando la vida me das.
Si por mis pecados lloras,
llora muy en hora buena,
que con tu llanto y tu pena
la ventura me mejoras.
pues no dudas, pues no ignoras
que en tu llanto está mi vida,
salga el llanto sin medida
y mi culpa inundarás:
Llora más,
que llorando la vida me das
(De “Villancicos”, Sevilla, 1685)
Silencio, pasito…
Silencio, pasito,
que Amor se durmió;
no le inquieten, no,
que aunque duerme en las pajas su amor,
aves, fuentes, prados y selvas,
ríos, mares, planta y flor:
¡silencio! ¡cuidado!
¡pasito! ¡atención!
Venid, llegad y adorad al Amor
(De “Villancicos”, Descalzas Reales, Madrid, 1688)
Adoren los hombres…
Adoren los hombres
finezas de amor,
que amante y desnudo,
en dura prisión,
llora como un niño
y ama como un Dios.
Y en dulce congoja,
en triste dolor,
en noble suspiro,
en fina pasión,
en ansias constantes
y en tierno fervor
llora como un niño
y a ama como un Dios.
(De “Villancicos”, Descalzas Reales, Madrid, 1689)
¡Felices Pascuas de Navidad a todos los lectores de La Quimera!
Otrosí,
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2009/12/felices-pascuas-de-navidad-y-de-reyes.html
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2008/12/villancicos-nada-laicos-.html
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2006/12/esa_sed_infinit-1.html
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