Han pasado muchas cosas, pero muchas, desde que escribí mi última entrada en el blog. Las hubiera querido comentar al instante y lo habría hecho de tratarse de un trabajo, de un compromiso. Pero esa misma libertad del bloguero independiente es también su pérdida, o su merma, condenado como está a supeditar su escritura a la “prosa de la vida”, léase a ganar el pan de otro modo menos quimérico que el blog; en mi caso, cuando tenía obligaciones contractuales con la prensa, utilizaba el sobrante de información para alimentar a esta especie de hambriento kéfir pero ahora, por incompatibilidades varias, a veces me veo obligada a callar muchas cosas sabrosonas, de esas que en otra época hubiera dado un Congo por enterarme y que muchas veces conozco gracias a esa incompatibilidad, precisamente. En el mundo normal se llama discreción, virtud incompatible con la impudicia de la escritura pública.
Pero basta de quejarse y al grano, que es de oro. Entre los eventos que merecieron toda mi atención durante este largo mes de silencio destaca esa estrafalaria rebelión protagonizada por “la juventud mejor formada” de la historia de España que, de un día para otro se ha puesto a protestar contra lo que no había protestado en todo este tiempo. ¿Reacción ante la estulticia gubernativa? ¿Hartazgo por no ser reconocida su excelencia? A mí me extraña un montón porque yo tenía entendido que nuestra mejor juventud, la más preparada, está ahora trabajando en el extranjero, luego lo que pulula por esas plazas de España es el sobrante, cuando no lo peor de cada casa. Y su actitud es de los más tendenciosa; protestan contra todo menos contra la legalización de ETA reconvertida en Bildu... y contra el gobierno.
Sin embargo ¿ingenuamente? ¿neciamente?, algunos medios más que curtidos en este tipo de intrigas conspiratorias, a pesar de la transparencia que los “indignados” demostraron desde el principio, a pesar de su evidente mala voluntad y su deliberado boicot a la democracia, recibieron casi con júbilo los primeros síntomas de ese movimiento, llamado, con ecos de catástrofe, “del 15M”, y me pregunto por qué, siendo como es su modelo el Mayo del 68, no lo llamaron Mayo del 2011. Tal vez les traicionó el subconsciente, tal vez quisieron lanzar un mensaje subliminal: “ojo, somos los continuadores del 14M, ¿recuerdan?, la jornada de acoso y derribo a la democracia que siguió al bombazo del 11M y estamos más que dispuestos a tergiversar la tendencia al voto de derechas en el país, empeño que por cierto se reveló inútil. Y hablando del 11M, el periódico El Mundo promete revelaciones en las que las peores pesadillas parecen convertirse en realidad. ¿Será verdad todo lo que corre por ahí al respecto? ¿Existirán las grabaciones comprometedoras, las pruebas fehacientes, etc.?
¿Acabará el malvado Carabel entre rejas? Todo es posible.
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