Del reciente 20N me quedo con su aparatosa calma. La lluvia contribuía a mitigar cualquier otra perturbación no atmosférica. La gente acudía a cuentagotas a los colegios electorales pero se cumplió el cupo. No hubo altercados mayores que reseñar: a los vociferantes no les gusta mojarse; además, tocaba callar esta vez. Tocaba asumir la derrota como si fuera una victoria inducida o permitida: un rumor me vino de boca de algunos votantes socialistas: “vamos a perder, pero creemos que es mejor que sea la derecha quien haga el trabajo sucio de la derecha. Por eso ya hemos dejado colocado a los nuestros: fulanito en Sao Paulo, menganita en Naciones Unidas, perenganito de fraile sin haber sido cocinero, zutanito en Roma... Hemos puesto un huevito aquí, y allá y hemos dejado que la víbora etarra anide en el Parlamento. Nuestra labor de destrucción terminada, vayámonos pasito al basurero de la historia que dentro de unos años alguien habrá que nos saque del hoyo de un bombazo.” Y se quedan tan anchos.
La moderación reinaba incluso en la alegría de los ganadores. Dato curioso: entre la multitud que llenaba la calle Génova y aledaños, ondeaban menos banderas de España que nunca, como si hasta en ese detalle se hubiera querido aparentar objetividad. Mientras tanto, como una alegoría del cielo y el infierno, en la calle Ferraz un frío mortal –porque el infierno es helado, sicut Siberia- recorría el espinazo de Rubalcaba, indigno hasta en la desgracia, situación en la que cualquier mortal es digno de lástima. Abandonado por sus compañeros de partido, también lo fue por sus votantes y simpatizantes; nadie acudió a arroparle y mimarle, ni a compartir su derrota. Este abandono contrasta crudamente con la imagen que han ofrecido los seguidores del PP en sus momentos bajos: en 2004, en 2008, siempre tuvieron un océano de banderas de España apoyando su proyecto.El mismo de siempre, el que ayer afortunadamente se ha impuesto, sin tiro, ni veneno, ni navaja, a través del menos malo de los sistemas políticos: la democracia.
Otrosí,
NI TIRO, NI VENENO, NI NAVAJA..., de Gloria Fuertes
La esperanza me desespera;
desesperada espero todavía,
de una noche yo no puedo hacer un día
disfrazar la manzana en una pera.
Lo difícil me atrae, es mi bandera,
lucho a golpes de amor por una espina
-la rosa no interesa-, la divina
adivina primavera.
Ni tiro, ni veneno, ni navaja,
teniendo que tener un amor vivo
del cielo no me baja la mortaja.
El destino me gana con destreza,
yo espero a la final ir de cabeza
mientras lo fácil se ahoga en la tinaja,
la vida es un maldito sube y baja
un sube y baja que desentrena paces
y sólo lo haces bien si el amor haces.
Preciosa postal. Recuerda la tarde en que Alarico devastó Roma. Olor a ruina y a escombro. Este es el paisaje que nos dejan los de la "democracia avanzada" y las "ansias infinitas de paz". Un país desmochado, aturdido y acojonado. Propiamente anegado hasta el pescuezo. Ahogo económico pero -peor aún- deshilachado ética y socialmente. Fue más fácil levantar Dresde o Nagasaki que aupar a una España que flota en el albañal de la nada, de un país corroído por dentro, irreconocible.
Publicado por: Qohélet | 23/11/2011 en 11:27
¿Va a resultar que Rajoy es un gran político? Sospecho que sí. Su discurso la noche del triunfo, fue impecable. Alguno lo calificará de excesivamente prudente. Yo lo veo como el resumen de toda su política de estos años y, sobre todo, de su carácter como político. Durante esta campaña su pensamiento se ha mantenido vigilante para no dejarse llevar y hacer oídos sordos a las provocaciones de la recua socialista. Todo parece indicar que ha seguido un consejo yogui que dice: "Repite un pensamiento y tendrás una acción, repite una acción y tendrás un hábito, el conjunto de tus hábitos constituye tu carácter, mantén tu carácter y determinarás tu futuro. Cuida pues tus pensamientos de hoy, ya que con ellos estás labrando tu destino". El destino de Zapatero es claro: figurar en la galería de grandes esperpentos de la política. Como diría un amigo: los cretinos no tienen lidia.
Publicado por: Enrique Pérez Mengual | 23/11/2011 en 13:55
Hoy es 11S de 2013. Hoy, como siempre, con banderas o sin ellas, "ni tiro, ni veneno, ni navaja" es un poema olvidado, porque España, la de la piel de toro que no sabe curar sus llagas y leeprosa, se maquilla una y otra vez engañándose a sí misma, para prostituirse con amantes tan adinerados como despiadados.
Publicado por: valerio | 11/03/2013 en 21:26