Otro año más respondí al llamado de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, para celebrar en su sede de la Puerta del Sol el treintiantos aniversario de la Constitución. Me llamó la atención la merma considerable de público respecto a ediciones anteriores, pues se podía transitar sin agobio por los dos patios del recinto, y nadie se peleaba por el condumio. Tras el triunfo electoral del Partido Popular yo esperaba una mayor afluencia hasta que alguien a quien se lo comenté me calificó de ingenua, y caí en la cuenta.... Espero que ustedes sean más perspicaces y rápidos que yo, porque no pienso explicarme mucho más. Aunque también hay que tener en cuenta otros factores, como por ejemplo que era día laboral y había Asamblea.
Como siempre, hablaron la Delegada del gobierno y la Presidenta de la Comunidad de Madrid. La primera lo hizo con un muy escaso nivel de atención por parte del público. Oí algún amago de abucheo, prontamente sosfocado por los demás: no era ni el lugar ni el momento para demostrar el desagrado que producía la presencia de una mujer que sólo ha dado pruebas de hostilidad, desidia e incompetencia en el (in)cumplimiento de la misión que tenía encomendada en nuestra ciudad.
Esperanza Aguirre habló después y su voz, clara y potente, contrastaba de forma notable con el tono, vamos a llamarle "bronco" y algo arrastrado de su predecesora. Después, un coro nos deleitó con sus cánticos y terminó la ceremonia oficial con el himno nacional que me pilló en el guardarropa donde, a pesar de que nadie podía verme, mantuve firme el ademán, porque me emocionó de veras oírlo en esa circunstancia y en ese contexto.
Para terminar este breve apunte señalar que en el acto no sólo había amigos, también encontré algunas personas contrarias al partido que gobierna en la Comunidad de Madrid, y que dentro de poco gobernará en toda España; tirios y troyanos nos codeábamos amigablemente, como mandan la razón, la buena educación y la Constitución que estábamos celebrando.
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