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Enrique Andrés me manda un comentario sobre la entrada "Paul Claudel y la resurrección de Jesucristo" - que publico con su autorización:
“Querida Julia, te agradezco mucho el envío del estupendo escrito de Claudel. Sin duda a Claudel, como a cualquiera (pero mucho más a un escritor o a alguien que anda entre textos y libros) le resulta arduo concebir siquiera que el cristianismo consista en realidad en una vulneración o abolición de la característica más saliente y decisiva no sólo de todas las promesas religiosas, sino de los respectivos relatos o narraciones en que se constituye su representación. Porque es el caso que todas las narraciones de religión o salvación, así como todas las epopeyas legendarias o políticas tienen en un final feliz algo así como la recompensa o compensación que promete redimir —al cabo de la historia que se cuenta— a esa comunidad histórica, tanto como a su héroe o salvador, de sus actuales penurias, oprobios o sufrimientos.
Como en las novelas populares (y no populares), como en el cine y en la pintura mitológica, las narraciones en las que se abreva el deseo y se consuela la conciencia no pudieron prescindir jamás de la constatación, más o menos obrada a través de un deus ex machina, de que elverdadero Dios está de nuestra parte y con él, a la postre, hemos de vencer al enemigo.
Se trataba, pues, de una creencia que en realidad es una inversión, como aquella que nos hace ver el personaje de Stendhal (creo que era un jesuita) que en Le Rouge et le Noir dice que lo que importa de verás es que al fin rinda la ganancia, “ya sea en esta vida o en la otra”.
Y así es como las narraciones y sus happy endings (ocurran como crisis final de “la historia” —tal lo que diría un protestante a lo Barth— u ocurran al final de “una historia” —tal que diría un marxista ortodoxo—) sin apenas excepción reproducen el esquema de una cadena de suplicios de los que, como la gracia de Pablo sobreabundaba del pecado, así sobreabundará mañana la dicha del cumplimiento de la promesa.
Esta visión económica (y por tanto corrupta) de la fe, naturalmente que no se le escapa a Claudel y tampoco se le escapa que el hecho diferencial del cristianismo estribe en algo tan radicalmente opuesto como ese “futuro de desgracias, sacrificios, persecuciones y tormentos” de que él mismo habla, es decir, como la renuncia al éxito que había caracterizado la promesa de todos los salvadores religiosos cuyo esquema de salvación se copiaba de la plantilla trazada por la cíclica renovación de las cosechas en primavera (y así los cultos cananeos).
Pero conociendo muy bien esa nota exclusiva de “lo cristiano”, y no desconociendo desde luego que ese “Hijo que le ha salido ahora a Dios” no viene a obrar el milagro del final feliz narrativo sino a clausurar el cuento cumpliéndolo o consumándolo, a Claudel, con todo esto y sin embargo, se le sigue poniendo muy pino el que no haya, no ya en le mundo moral en el que Kierkegaard o Unamuno daban sus saltos mortales, sino en el objetivo de la materia …nada más, y por eso creo yo que en el fondo ruega del padre Totsuka precisamente … algo más; un “algo más” que, en el mundo de los hechos le haga explicable que aquellos individuos en efecto “perezosos y groseros”, estén dando botes de alegría por las calles y los campos.
Tuvo que pasar algo…”, dice Claudel —hombre (no como ellos) entre textos y libros—, porque sencillamente no entiende que el relato acabe así sin que ninguna otra cosa haya pasado, sin que haya pasado nada, “nada más”, y reclama a gritos del narrador del cuento eso, que le cuente “algo
más”, que le cuente eso que según él no ha podido no pasar(sin duda habla de la resurrección de la materia en el mundo de los hechos históricos), porque si no ha pasado, el relato se ve que se le queda cojo…
Muchas gracias Julia, y perdóname esta suelta de palomas.
Un abrazo,
Enrique”
Publicado el 21:48 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)
Lo primero que observamos es que la poderosa agitación intelectual y moral que tiene su origen en Jesús, no se tradujo mientas éste vivía en ningún movimiento material ni político. No hay rastros de motines ni de rebeliones, como las que se produjeron con Judas el Gaulonita, o con Barkokeba. El hecho que motivó la condena de Jesús tuvo, pues, una causa puramente doctrinal y dicha causa debió ser extremadamente grave, dada la severidad con la que le ejecutaron los romanos en vísperas de la fiesta más importante del año, aun cuando el orden público no se veía afectado.
Como no se tradujo en ningún movimiento político, hay que deducir que la doctrina de Cristo sólo estaba relacionada con el mundo de las ideas y de la conciencia. Era algo que estaba separado de lo temporal. Él hacía una distinción radical entre el mundo del hecho material y el mundo moral.
Por otro lado su doctrina nunca se planteó como la destrucción de la antigua religión, sino como su explicación y su desarrollo. Cristo predica en las sinagogas, en los lugares oficiales.
Publicado el 19:42 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
Se celebra hoy en toda la Cristiandad la festividad de San Policarpo, obispo de Esmirna, a cuyos méritos me he referido en tantas ocasiones. A él y a San Jerónimo me encomiendo prácticamente todos los días. Sus respectivos dichos y obras presiden mis actos, el primero por su capacidad de asombrarse e indignarse, virtudes ambas que nunca deberían abandonar ni a críticos ni a escritores, del mismo modo que un médico jamás debería "acostumbrarse" a la muerte de un paciente, y el segundo, en mi calidad de traductora. La devoción a San Jerónimo es casi obligada, pero la devoción a San Policarpo es prestada. Me explico: no he llegado a ella por mis conocimientos de cristianismo primitivo, sino a través de Gustave Flaubert quien se identificaba tanto con él que llegó a convertirle en el patrono del "estupidismo" mundial, ciencia que el francés cultivaba con mimo, e incluso con afectación. También me he referido en esta bitácora a esa pasión flaubertiana y a las celebraciones de San Policarpo que llevaban a cabo amigos y discípulos del escritor en su honor, y que se convertían en una especie de maratón de estupideces pacientemente recogidas por unos y por otros; terminaban con la frase preferida del santo, coreada por todos: "¡Dios mío, Dios mío, en qué época me has hecho vivir!". La época en que Dios hizo vivir a Policarpo, conviene recordarlo, fueron los siglos I y II después de su Encarnación en la tierra, y casi veinte siglos después, y con todo lo que ha caído, sus tribulaciones nos resultan la mar de ingenuas, pero no menos importantes ni, por supuesto, menos santas.
Llevo personalmente un tiempo intentando hacer devotos y el año pasado logré reunir a unos cuántos en un restaurante para celebrar nuestra particular San Policarpo. Este año lo hemos avanzado, por razones de agenda, al 19 pero como soy muy fetichista no renuncio a homenajear hoy al santo en su mismísmo día y lo hago, instituyendo por cuenta propia, y de manera totalmente espontánea, la I Edición de Premios San Policarpo a la ignominia permanente y a la estupidez recalcitrante. Observarán que el palmarés me ha salido muy de "género" pero es que este año las mujeres están que se salen en materia de incompetencia y además, si no nos apoyamos unas a otras, a ver quién lo hace.
Policarpo de oro a Icíar Bollaín por sus malintencionadas tergiversaciones históricas ("También la lluvia, sin adoctrinar, conmueve y hace reflexionar", dice la muy cínica)
Policarpo de plata a Leire Pajín por sus conocimientos de cosmografía planetaria ("Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE").
Policarpo de bronce a Trinidad Jiménez por su labilidad política ("Nadie me va a vencer en ganas de presentar un proyecto ilusionante", respecto a su candidatura a la Comunidad de Madrid).
Policarpo de baquelita quemada a Ángeles González Sinde por la simpática ley que lleva su nombre ("Para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuántas gigas, para mandar e-mails?", "el canon son sólo unós céntimos y no compensa la piratería")
Policarpo de hojalata abollada a Bibiana Aído por razones obvias ("un feto de tres semanas es un ser vivo pero no un ser humano", "Cualquier joven puede ponerse tetas sin que sus padres lo sepan", etc.)
Policarpo de papel de cocina a Almudena Grandes por su gran conocimiento de la cultura italiana ("Italia es un país ridículo y siniestro").
¡Dios mío, Dios mío, en qué época me has hecho vivir!
Otrosí,
Publicado el 01:00 en Actualidad, Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Ya era tarde. Habíamos realizado todos los ritos de la Nochevieja española. Los niños estaban en la cama y los jóvenes en el bullicio exterior mientras que nosotros, más recatados, pero excitados por la copiosa cena, las uvas, el champagne y los vivas al Año Nuevo, seguimos bebiendo en torno al fuego. Hablamos de la Navidad, de sus tradiciones y sus contradicciones, sus defectos y sus virtudes, su vigencia y su significado. Mi hermano Raúl se quejó de su duración excesiva entre nosotros: esa semana más hasta Reyes, y con la que estaba cayendo, era la ruina de su empresa y dijo preferir, con mucho, la tradición nórdica y anglosajona del Papá Noel. Aquello generó una discusión bizantina sobre las diferencias entre la Cristiandad, dividida por tradiciones tan dispares hasta que Vasili, el amigo ruso de Michel, nuestro cuñado francés, dijo en un perfecto castellano:
– ¿Y no se os ha ocurrido pensar que no hay tal disparidad?
– ¡No vas a decir que son lo mismo!
– Prácticamente, añadió, y os lo voy a demostrar. A ver, ¿de dónde han salido los Reyes Magos?
Nos quedamos desconcertados. Yo me atreví a balbucir:
– Pues de Oriente.
– Me refiero a las fuentes documentales, contestó mirándome con desprecio.
Tras un breve silencio, Raúl recobró su aplomo:
– ¡De los Evangelios!
– Bien, dijo Vasili, ¿Pero todos?
– ¡Eso es de nota!, protestamos.
– Pues os diré, añadió Vasili con resabio de erudito, que a pesar de su fortuna posterior, sólo Mateo los menciona y si habéis leído con atención ese Evangelio veréis que no dice en ninguna parte si los reyes eran dos, tres o nueve. Sólo dice que hubo tres regalos –oro, incienso y mirra– pero no que cada regalo perteneciera a un solo rey.
– ¿Y qué tiene que ver eso con Papá Noël, si se puede saber?, preguntó Michel, haciéndose eco de nuestra perplejidad.
– Muy sencillo. Hay una leyenda de la Iglesia ortodoxa según la cual un príncipe ruso, urgido por la misma necesidad que los otros monarcas, decidió viajar a Belén. El joven se cubrió con un manto y un sombrero de lana, porque hacía mucho frío, llenó un trineo de juguetes para el niño Dios y, conducido por los renos, inició su largo viaje a través de la estepa, pero como era tan compasivo iba entregando los regalos a los niños necesitados que encontraba en el camino. Cuenta la leyenda que la ruta era tan larga y los niños tantos que llegó a su destino treinta y tres años después, con las manos vacías y Cristo en la cruz, donde no le pudo entregar más que su alma cansada. ¿No pensáis que este príncipe ruso es Papá Noël y que en consecuencia este último podría ser muy bien el cuarto rey mago?
Estábamos sobrecogidos. Hubo un silencio emocionado que Michel rompió con alegría:
– ¿No os parece más bonito pensar que en realidad sigue vivo, que ha renunciado a encontrar al Niño Jesús y que prefiere entregar los regalos en su nombre a todos los niños con los que se encuentra?
– ¿Y la barba blanca?, pregunté yo por decir algo.
– ¡Es que han pasado dos mil años!
Publicado el 20:16 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
María de Nazaret, era una joven devota; sus padres, Ana y Joaquín, descendían de Aarón. De niña había sido ofrecida al Templo para ser educada en el culto por las mujeres que lo cuidaban. A los catorce años fue dada por esposa a José, carpintero, de la estirpe de David, y se quedó a vivir con sus padres mientras transcurría el plazo prescrito de un año entre el casamiento y la entrada en la casa del esposo. Y ahí estaba la cosa, ella todavía no habia vivido con él ¡y estaba embarazada! Nadie sabía de quién ni entendía lo que había pasado; María era una doncella de buena familia, recatada, discreta. Cumplía las normas y no levantaba la mirada hacia ningún hombre. Pero resulta que ese embarazo la había llenado de gozo, hasta el punto de que, cuando le fue anunciado, no se le ocurrió otra cosa que recorrer los 150 km. que separaban Nazaret, en Galilea, de Ain Karim, en Judea para visitar a su prima Isabel, también embarazada.
Lejos de escandalizarse por el embarazo de su joven prima, Isabel y su marido, el sacerdote Zacarías, la saludan con respeto y la llaman "Madre de mi Señor"; ella exultante, entona el Magnificat "Proclama mi alma la grandeza del Señor..." y se queda tres meses con ellos hasta que nace el hijo de Isabel, que resultó ser Juan el Bautista. Después, regresa a Nazaret donde la esperaba José, nada conforme ni contento con lo la situación. Todo Nazaret estaba convencido de que iba a repudiarla y, en efecto, eso era lo que estaba decidido a hacer. Como ella callaba y aunque hubiera hablado él no la habría creído, tuvo que ser el ángel del Señor quien le avisara, en sueños: "Mira, no está bien que pienses en repudiarla. Ese hijo que lleva en su seno, y que tú mirarás como tuyo, no es de cualquiera, es del Espíritu Santo que os ha elegido a vosotros, a y a María, para que lo criéis. María sabe lo que la espera y ha aceptado. Ahora tú debes aceptarlo también."
Y José no defraudó al ángel del Señor, ni tampoco al Señor y cumplió con su destino de forma ejemplar. Desde ese momento estuvieron juntos y cuando ella estaba a punto de dar a luz tuvieron que desplazarse a Belén de Judá, ciudad de origen de la dinastía de David, para censarse, por orden de César Augusto. Belén estaba de bote en bote y no encontraban alojamiento, por eso Dios tuvo que hacerse hombre en un pesebre y aunque parecía que nadie se percataba de la importancia de ese nacimiento, los pastores acudieron a adorar al Niño porque presentían algo grande. No está claro si la visita de los Reyes Magos de Oriente fue antes o después de que María y José ofrecieran a su primogénito en el Templo, donde encuentran a Simeón, el que anuncia a María que "una espada le traspasará el alma". Pero la visita de los Magos, tres, cuatro o los que sean, parece haberse producido y ser la causa de la reacción de Herodes, asustado por esa adoración al "Rey de los Judíos". Otra vez el ángel tiene que intervenir y anuncia en sueños a José que huya a Egipto con su familia; 500 km, desierto incluido. Muerto ya Herodes, se establecen en Nazaret donde José trabaja en su oficio de carpintero. Mientras tanto Jesús va destacando y a los doce años se pierde y es encontrado en el Templo donde estaba dejando boquiabiertos a los sabios que ahí había. A Jesús no le gustó nada que le dijeran tenía que volver a casa pues considera el Templo "la casa de mi Padre". Es de suponer que sabía perfectamente quién era y lo que le esperaba veinte años después.
Y esto y nada más que esto es lo que conmemoramos por estas fechas, año tras año, les guste o no a quienes sin embargo no se abstienen de celebrarlo. Por algo será.
Publicado el 21:40 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Un año más -¿desde hace ya cuántos?- la Administración española y, arrastrada por ella, las instituciones supuestamente independientes (eso que llaman con tanta fruición "la sociedad civil"), subvencionadas y cobardonas, siguen negando la realidad de la Navidad (excepto para irse de vacaciones) y mandando esas sibilinas incitaciones a que tengamos felices fiestas y, sobre todo, ese deseo casi pueril y prácticamente imposible de que el año que viene sea estupendo. Para recordarles a todos el único sentido de la Navidad, vayan estos villancicos a enriquecer la colección que empecé en Libertad Digital y sigo ahora en La quimera desde su creación en noviembre de 2005. Este año los he sacado de la recopilación del "Cancionero español de Navidad", publicado por Adolfo Maíllo en 1944:
Airecillos de Belén
Airecillos de Belén,
quedito soplad,
pasito corred.
Que llorando suspenso, elevado,
y dormido se ha quedado,
aunque suspira el Niño tal vez:
quedito soplad,
pasito corred,
no, no me lo despertéis.
(De “Villancicos”, Córdoba, 1677)
Niño que con tal ternura
Niño que con tal ternura,
sin que afees tu hermosura,
llorando al Cielo enamoras,
llora más,
que es gloria ver cómo lloras,
aunque es seguro
que por poco que llores
por muchos lloras.
Lloren, pues, tus ojos bellos
y, pues lloras por mi bien,
¡mal haya el ingrato, amén,
que no se muere por ellos!
(De “Villancicos”, Córdoba, 1680)
Niño Dios, si vuestros ojos…
Niño Dios, si vuestros ojos
llueven aljófar, decidnos por qué.
Si lloráis mi desdén,
no lloréis,
que es crédito del amor
arder más a la esquivez;
no lloréis, mi bien;
no lloréis.
(De “Villancicos”, Córdoba, 1681)
Niño mío, llora más…
Niño mío, llora más,
que llorando la vida me das.
Si por mis pecados lloras,
llora muy en hora buena,
que con tu llanto y tu pena
la ventura me mejoras.
pues no dudas, pues no ignoras
que en tu llanto está mi vida,
salga el llanto sin medida
y mi culpa inundarás:
Llora más,
que llorando la vida me das
(De “Villancicos”, Sevilla, 1685)
Silencio, pasito…
Silencio, pasito,
que Amor se durmió;
no le inquieten, no,
que aunque duerme en las pajas su amor,
aves, fuentes, prados y selvas,
ríos, mares, planta y flor:
¡silencio! ¡cuidado!
¡pasito! ¡atención!
Venid, llegad y adorad al Amor
(De “Villancicos”, Descalzas Reales, Madrid, 1688)
Adoren los hombres…
Adoren los hombres
finezas de amor,
que amante y desnudo,
en dura prisión,
llora como un niño
y ama como un Dios.
Y en dulce congoja,
en triste dolor,
en noble suspiro,
en fina pasión,
en ansias constantes
y en tierno fervor
llora como un niño
y a ama como un Dios.
(De “Villancicos”, Descalzas Reales, Madrid, 1689)
¡Felices Pascuas de Navidad a todos los lectores de La Quimera!
Otrosí,
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2009/12/felices-pascuas-de-navidad-y-de-reyes.html
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2008/12/villancicos-nada-laicos-.html
http://laquimera.typepad.com/laquimera/2006/12/esa_sed_infinit-1.html
Publicado el 20:00 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Siguiendo con Newman y el libro que mencioné en la entrada anterior, ninguno de los cuatro sermones deja indiferente. Todos dan en el clavo, en todos reconocemos, casi con nombres y apellidos a los voceros del Anticristo, venidos de Gog y Magog y hasta barruntamos cuán cerca se localizan estos amenazadores parajes. Pero hay más. Termina el volumen con una carta del obispo Hosley, escrita en Oxford, en 1838:
"En los tiempos del Anticristo, la Iglesia de Dios sobre la Tierra, como bien podemos imaginar, verá grandemente reducido el número aparente de fieles, debido a la abierta deserción de los poderes de este mundo. Esta deserción comenzará por una indiferencia hacia toda forma de cristianismo, bajo apariencia de tolerancia universal. Mas dicha tolerancia no procederá de un verdadero espíritu de caridad e indulgencia, sino de un designio de minar el cristianismo por la multiplicación y fomento de las sectas. Dicha pretendida tolerancia irá mucho más allá de una justa tolerancia, incluso en lo que concierne a las diferentes sectas de cristianos. Pues los gobiernos pretenderán ser indiferentes a todas y no darán protección preferencial a ninguna. Todas las Iglesias establecidas serán echadas a un lado. De la tolerancia de las más pestíferas herejías pasarán luego a la tolerancia del islamismo, del ateísmo y por fin, a la persecución explícita de la verdad del cristianismo. En esos tiempos el Templo de Dios se verá prácticamente reducido al Sancta Sanctorum, esto es, al pequeño número de verdaderos cristianos que adoren al Padre en espíritu y en verdad, y que rijan estrictamente su doctrina y su culto, y toda su conducta, por la Palabra de Dios. Los cristianos meramente nominales abandonarán la profesión de la verdad cuando los poderes del mundo lo hagan (...) Los bienes del clero serán entregados al pillaje, el culto público será insultado y rebajado por estos desertores de esa fe que una vez profesaron, quienes no pueden ser llamados apóstatas pues nunca fueron sinceros en su profesión. Ésta no fue más que condescendencia con la moda y la autoridad pública. En el fondo siempre fueron lo que ahora demuestran ser: paganos. Cuando esta deserción general de la fe tenga lugar, entonces (...) no habrá nada de esplendor en la apariencia externa de sus iglesias; no tendrán apoyo de los gobiernos, no tendrán honores, ni emolumentos, ni inmunidades, ni autoridad; sólo tendrán aquella que ningún poder humano puede arrebatar, y que ellos reciben de Aquel que les ha encargado ser Sus testigos."
Quien tenga ojos para ver que vea, quien tenga oídos para oír que oiga.
Publicado el 13:15 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
Un amigo que me ilumina en materia de religión y a quién tanto debo, me recomienda un libro que me está poniendo los pelos de punta, "Los cuatro sermones sobre el Anticristo", de John Henry Newman (editorial El buey mudo), recientemente canonizado por Benedicto XVI. Como proclive a la oratoria y a la retórica, siempre me han atraído las prédicas. Me gusta extrapolar, parafrasear y descubrir profecías en textos pretéritos, sean en sí mismo proféticos, especulativos o exegéticos En la misa, no perdono una mala homilía y no me importa si es pecado de soberbia o de lo que fuere; como decía Lope de Vega, no "escrupulizo" con ello; me basta con recordar lo que decía Chesterton sobre que al entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, pero no la cabeza. Mas voy al grano. Lean esto que destaco del libro -seré breve, por lo de los derechos de autor- pero sobre todo, lean el libro, que recoge los cuatro sermones que Newman predicó en el Adviento de 1835:
pp.37-39: "...¿Acaso no existe en este mismo momento un especial empeño en casi todo el mundo en prescindir de la religión, más o menos evidente en este o en aquel lugar, pero mas visible y formidablemente en aquellas regiones más civilizadas y poderosas? ... ¿No existe un empeño febril y permanente por deshacerse de la necesidad de la religión en los asuntos públicos? por ejemplo, el intento de desembarazarse de los juramentos, con la excusa de que son demasiado sagrados para los asuntos de la vida corriente. ¿No existe el intento de educar sin religión, o sea, poniendo a todas las formas de religión al mismo nivel? ... Sin duda existe actualmente una confederación del mal, que recluta sus tropas de todas partes del mundo, organizándose a sí misma, tomando sus medidas para encerrar a la Iglesia de Cristo como en una red... ¿Creéis acaso que él (Satán) es tan inexperto en su arte como para invitarlos en forma abierta y clara a unirse a él en su combate contra la Verdad? No, él les ofrece cebos para tentarlos. Les promete libertad civil; les promete igualdad; les promete comercio y riqueza; les promete exención de impuestos; les promete reformas... Les promete iluminación, ofreciéndoles conocimiento, ciencia, filosofía, ensanchamiento de la mente. Él se burla de los tiempos pasados y se mofa de toda institución que los venere. Él les sopla lo que deben decir y luego los escucha, los alaba y los alienta. Él los incita a ascender a la cima. Les enseña como convertirse en dioses. Luego ríe y hace bromas e intima con vosotros..."
Hasta aquí Newman (el traductor es anónimo y así lo consignan en los títulos de crédito del libro). Y si digo que me ha puesto los pelos de punta es porque yo -y sé que muchos de quienes esto leen han tenido experiencias similares- he comido y bebido con ese Satán del que habla Newman: Mi satán particular -muy altamente situado en las sombras que rigen los destinos de la nación, hoy en estado de alarma- se mofaba de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, cuando un día pasábamos delante de ella: "¿Para qué sirve esta Academia, es más, para qué sirven todas esas Academias? "¿Para conservar y transmitir el legado intelectual y moral del pasado?" -aventuré yo- ¿Para qué sirve el pasado? -replicó- Es un lastre ¡habría que destruir todas las Academias y sus vejestorios! Ese mismo satán ha ayudado a necios a que asciendan a la cima y les sopla lo que deben hacer y decir; les escucha, alienta y alaba, gana dinero y les hace ganar dinero a ellos, y luego se ríe y bromea e intima conmigo y con otros.
Publicado el 10:56 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Son ya años los que cumple nuestra Constitución. Años de celebración sin grandes fastos privados, tal vez porque no se sabe muy bien a quién felicitar el cumpleaños. Grave error, pues hay que felicitárselo a todos y a uno mismo, y tremendo despiste comercial por parte de los grandes almacenes, tan perspicaces a la hora de explotar el agasajo postinero pero que no ofrecen ningún producto con ese nombre, tan rotundo y tan femenino con el que, además de plazas y calles, se podría haber bautizado al menos algún perfume. Pero no quiero dar ideas de las que me arrepentiré con total seguridad. Tal vez la proximidad de la Inmaculada Concepción todavía consiga eclipsar a esta festividad relativamente nueva y la convierta en mero pretexto para unas breves vacaciones, que son el preludio de las navideñas. Aunque ya son muchos los que en vez de puente de la Inmaculada se refieren al puente de la Constitución; lo laico "se lleva". Como solución de compromiso propongo, sin ánimo de ofender a nadie, que se le llame "Puente de la Inmaculada Constitución", o de la Constitución Inmaculada, para ser respetuosos con la cronología, puente que este año se ha visto amenazado por la huelga de controladores aéreos. Un plante de este tipo es una faena de mucho cuidado, pero veo a la sociedad mucho más encocorinada contra esta huelga de los controladores que contra la que hicieron hace no mucho los trabajadores del metro. Que te hagan faltar al trabajo es una lata, claro, pero que te fastidien las vacaciones..., agravado además por el odio de clase y la envidia a esos señores y señoras que se ganan la vida muy bien evitando que los aviones colisionen por esas rutas del aire... ¡una nonada, qué!
Volviendo a la parte sacra de este puente, o sea a la Inmaculada Concepción me gustaría contarles algo que he leído en La leyenda dorada, de Santiago de la Vorágine (Alianza Editorial), libro traducido del latín por fray José Manuel Macías, O.P. y que les recomiendo vivamente. Que conste que la palabra leyenda tiene aquí un significado estrictamente etimológico, es decir «lo que se debe leer», sin ninguna connotación de ficción o fantasía. Según este hagiógrafo medieval (h.1228-1298) varias son las naciones que se disputan el origen de esta festividad, entre otras, Inglaterra. Anselmo, arzobispo de Canterbury es quien lo cuenta: Un monje llamado Helsino regresaba a Inglaterra, tras cumplir una delicada misión de parte del rey Guillermo, cuando de pronto estalló una pavorosa tormenta. Creyéndose perdido, el santo varón invocó a la Virgen María. Entonces se le apareció un obispo que lo condujo sano y salvo a tierra firme no sin encarecerle, de parte de la bienaventurada Señora, que a partir de ese momento celebrara el ocho de diciembre de cada año la fecha de su Concepción para que se conmemorara en toda la Iglesia. Y así es como, según esto -y sin tan siquiera sospecharlo muchos de sus descendientes- los ingleses se postulan como fundadores de tan celebrada fiesta. Para más información al respecto véase Nuestra_señora_de la Constitucion en este mismo blog.
Otrosí, ¡Qué viva_la_Constitución!; Por_la_senda de la Constitución ; ¡Viva la Nicolasa!
Publicado el 12:48 en Actualidad, Historia, Religión | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
El Papa ha recorrido España de oeste a este, de catedral en catedral, del pasado al presente. Dos días intensos que no han dejado indiferente a nadie, ni para bien ni para mal. Y lo segundo tiene que ver con lo primero, con la molestia que lo mejor produce en lo peor. Pienso que es por eso, y no por desprecio, por lo que determinados personajos de la vida política española se le han acercado como sobre ascuas. No resulta difícil percibir bajo la máscara de Benedicto XVI a Joseph Ratzinger; podrán despreciar al pontífice, pero no al hombre, ni a la palabra que les sustenta y une. Cuando se ve lo que está pasando en España con la Iglesia católica, en particular y el cristianismo en general, es natural sentirse deprimido por la malvada estupidez de quienes la atacan con saña muy familiar. Incluso a los que no hemos formado parte de ella de una manera muy activa, se nos despierta ese espíritu evangélico que en vano intentan sofocar. Les guste o no, Ellos (los ejércitos del Mal inalterable, y parafraseo con evidente mala fe a Orwell), olvidan que es condición del cristiano ser perseguido, incluso por los propios cristianos y seguir ahí erre que erre. Algo muy profundo y muy antiguo tiene que haber detrás de todo esto; algo de muy dificil explicación y tenaz elocuencia. Y esa verdad escondida, pero no oculta, es nuestra única esperanza.
Publicado el 21:38 en Actualidad, Religión | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)
Convencida de que hoy, más que nunca, se impone conservar las tradiciones, no quiero dejar pasar estas entrañables fiestas sin añadir más villancicos a mi colección. Esta vez se trata más bien de poemas de Navidad y los he encontrado en un opúsculo titulado "La Navidad en España", de José Sanz y Díaz (Publicaciones Españolas, Madrid, 1953) que es una verdadera mina. Ahí van unos cuantos:
Canción para acallar al Niño-Dios
Callad, vos, Señor,
Nuestro Redentor,
que vuestro dolor
durará poquito.
Ángeles del cielo,
venid, dad consuelo
a este mozuelo
Jesús, tan bonito.
Este fué reparo,
aunque el costo caro,
de aquel pueblo amaro
cautivo en Egipto.
Este santo digno
Niño tan benigno
por redimir vino
al linaje aflicto.
Catemos gozosas,
hermanas graciosas,
pues somos esposas
de Jesús bendito.
(Gómez Manrique, 1415-1490)
Venida es, venida
Venida es, venida
al mundo la Vida.
Venido es al suelo
la gracia del cielo
a darnos consuelo y gloria cumplida.
Nacido en Belén
el que es nuestro bien:
venido es en quien
por El fue escogida.
La piedra preciosa,
ni la fresca rosa
no es tan hermosa
como la parida.
Venida, es venida
al mundo la Vida.
(Juan Álvarez Gato,1450-1509)
A los Reyes Magos
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya;
porque donde el sol está,
no tienen luz las estrellas.
Reyes que venís de Oriente
al oriente del sol sólo,
que más hermoso que Apolo
sale del alba naciente;
mirando sus luces bellas
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está,
no tienen luz las estrellas.
(Lope de Vega y Carpio)
Caído se le ha un clavel
Caído se le ha un clavel
hoy a la aurora del seno,
¡qué glorioso que está el heno
porque ha caído sobre él!
Cuando el silencio tenía
todas las cosas del suelo
y coronada de hielo
reinaba la noche fría,
en medio la monarquía
de tinieblas tan cruel,
caído se le ha un clavel.
De un solo clavel ceñida
la Virgen, aurora bella,
al mundo le dió, y ella
quedó, cual antes, florida.
A la púrpura caída
siempre fué el heno fiel;
caído se le ha un clavel.
El heno, pues que fué dino,
a pesar de tantas nieves,
de ver en sus brazos leves
este rosicler divino,
para su lecho fue lino,
oro para su dosel;
caído se le ha un clavel.
(Luis de Góngora y Argote)
Pues que la estrella
Pues que la estrella
es ya llegada
vaya con los reyes
la mi manada.
Vayamos todos juntos
a ver al Mesías,
que vemos cumplidas
ya las profecías;
pues en nuestros días
es ya llegada,
vaya con los reyes
la mi manada,
Llevémosle dones
de grande valor,
vienen los reyes
con tan gran fervor.
Alégrese hoy
nuestra gran zagala,
vaya con los reyes
la mi manada.
No cures, Llorente,
de buscar razón,
para ver que es Dios
aqueste garzón;
dale el corazón
y yo esté empeñada
vaya con los reyes
la mi manada.
(Santa Teresa de Jesús)
Y ya saben, quiméricos lectores, ¡Felices Pascuas de Navidad y de Reyes! por los siglos de los siglos, amén.
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Ayer asistí a la entrega de los premios ¡Bravo ! que la Conferencia Episcopal Española da todos los años a determinadas figuras de la comunicación por fomentar los valores religiosos, morales, familiares, etc., de esos que los progres sólo permiten defender a Obama y a los musulmanes. Lejos de mí la intención de identificar al primero con los segundos, como intentaron hacer sus propios compañeros de partido durante las primarias, pero es una realidad contundente que lo que en boca de cualquiera de nosotros es considerado altamente cavernícola, ni se critica ni se menciona cuando lo pronuncian labios pertenecientes a alguno de los que ellos (los progres) consideran sus aliados. Ignoro si esa connivencia es pura empatía o fruto de pactos secretos, difundidos mediante mensajes subliminales a través precisamente de los medios de comunicación y sobre todo a través de « ficciones » -películas abyectas y series de televisión vomitivas como Aida, Escenas de un matrimonio y otras similares- aunque algunos anuncios de la Sexta, emitidos durante estas Navidades refuerzan, sin el menor asomo de duda, mi sospecha de que se trata de una más de las muy pertinaces y recurrentes conjura de los necios que periódicamente salen a la luz de entre las sombras de su mala baba: ¿recuerdan aquel en el que, entre programa y programa, aparecían, aisladas o en conjunto, escenas de un belén o de la Sagrada Familia? ¿Recuerdan que después decían algo así como : «A pesar de todo, les deseamos felices fiestas» ? Lástima que no lo apuntara ad litteram, pero seguro que más de uno lo tiene todavía en su retina.
A muchos nos gustaría creer que sólo son tontos, pero « probablemente » sobre todo sean malvados, del mismo modo que los que dicen que probablemente Dios no existe (partiendo, por tanto, de la afirmación de que existe) «probablemente son ateos», y conste que tampoco creo que ambas cosas vayan juntas (maldad y ateísmo), pues ateos, y aún agnósticos, he conocido muchos en mi vida, llenos de buenos sentimientos y entristecidos por su falta de fe, y sobre todo, en extremo respetuosos con aquellos que la tienen y que la practican. Porque nada es más despreciable que jactarse de una insuficiencia o carencia, y lo es más aún pretender imponerla como modelo a los demás. ¡Y qué decir de la segunda propuesta del eslógan: "deja de preocuparte y disfruta", ¡si jamás he conocido nada más torturado que un ateo! y sé perfectamente lo que digo. A propósito de esa campaña atea autobusera (¡desde cuando los ateos son proselitistas !) vuelvo a mi idea anterior, respecto a esos valores que sólo se les permite tener, y por supuesto, expresar a los musulmanes (e, insisto, también a Obama, el pobre) pero no al común de los cristianos, y me pregunto : ¿cómo es posible que los musulmanes, con lo sentidos que son con eso de Dios y de que se ponga en duda la existencia de Dios, puedan permitir que circulen impunemente esos autobuses por ciudades contra las que algunos elementos integristas de esa respetable comunidad religiosa, han atentado por mucho menos, es decir, porque sí? Si no fuera porque tengo el pálpito de que la respuesta reside en que ellos (los musulmanes, en particular lo más integristas) saben perfectamente que la campaña de esos ateos (¿monos, cerdos y perros, creo que los llama el Corán, no?) va dirigida exclusivamente contra los cristianos y, en particular, contra la iglesia Católica, si no fuera por eso, repito, consideraría altamente peligroso conducir o subir a cualquiera de esos autobuses, convertidos entonces en un punto de mira idóneo para que los islamistas radicales lancen contra ellos sus bombas humanas. Extraña que nadie se haya dado cuenta ni que la diligente policía antiterrorista esté en alerta roja. Además, una asociación suele formarse, en principio para defender derechos no reconocidos, o incluso prohibidos y perseguidos. ¿Es que en Occidente está prohibido ser ateo, declararse ateo? Venga, valientes, ¿por qué no proponen esa campaña en los países árabes? Es sólo una sugerencia, claro.
Veo que que me he ido por los cerros de Úbeda y he dejado colgados de la página a José Jiménez Lozano, a Ignacio Sánchez Cámara y a sus compañeros de premio, recogiendo sus merecidos galardones, por haber expresado, en esta sociedad del miedo y de la sumisión, sin rebozo y en franca minoría, lo que sin embargo millones de personas sienten y piensan en silencio. Por eso les enlazo con el discurso que pronunció J.J.Lozano en nombre de todos los premiados. Que lo disfruten, aunque no sean ateos.
Publicado el 21:53 en Actualidad, Religión | Enlace permanente | Comentarios (14) | TrackBack (0)
Cuando colaboraba en Libertad Digital, no había año que, por estas entrañables fiestas, no hiciera un pequeño recuento de Villancicos más o menos populares. Este año los alojo en mi quimera, deseando que sean un descubrimiento tan gozoso, como lo han sido, sin duda, para mí. Los he sacado de un librito titulado Cancionero popular. Poemas de ayer y hoy. Fresno de Cantespino, Madrid, 1997, edición de autor, el cual es José Millán Calvo quien ha recogido en dos volúmenes los cantos de ese precioso pueblo segoviano (donde hubo campanero hasta hace veinte años), desde los infantiles, de corro, hasta los que se refieren a las estaciones y labores del campo, sin olvidar los litúrgicos.
A la Navidad dedica unos cuantos. Dice el recopilador en el prólogo evocando aquellos viejos tiempos: “Todos estábamos pendientes, en la adoración del Niño, a ver quien soltaba, como ofrenda, el pajarillo de turno que, revoloteando el resto de la misa, llamaba la atención y por supuesto distraía a los más pequeños; si sería al entonar el “Suenen, suenen tambores y gaitas…” o el “Viva, viva, Jesús, mi amor” o, tal vez, el “Vamos, pastores, vamos…”
Suenen, suenen tambores y gaitas
Suenen, suenen tambores y gaitas,
vámonos al valle florido
a ver al tierno infante,
que en este valle ha nacido.
Los pastores que supieron
que el Niño quería fiestas,
hubo un pastor que rompió
cien pares de castañuelas
Suenen, suenen…
Los pastores que supieron
qué Niño nació en Belén,
recogieron sus ovejas,
y al Niño fueron a ver.
Felices entradas de Año
nos dé ese Niño divino;
y con aumento de gracia
llene las trojes de trigo.
Desde el oriente vinieron
los Tres Reyes que reinaron,
guiados por una estrella
al Rey de reyes buscaron.
Ya llegaron a Belén,
a un santo portal que había;
la estrella se oscureció
y el Portal resplandecía.
A vos quiero por pastor
A vos quiero por Pastor,
Jesús, mi sumo Bien,
Jesús, mi dulce Amor.
Mirad en la cuna al Niño,
pobremente reclinado:
es más blanco que el armiño,
está pidiendo cariño,
su bello rostro adorado.
A vos quiero…
Su carita nazarena
que no aja el rigor del hielo;
es una blanca azucena,
es un pedazo de cielo,
su frente clara y serena.
A vos quiero…
Sus labios son dos corales,
sus cejas iris de amor;
es su llanto una oración
que embelesa a los pastores,
y les roba el corazón.
A vos quiero…
Son sus ojos dos luceros
que en derredor de la cuna,
reverberan placenteros,
eclipsando a los luceros,
resplandores de la luna.
Vamos, pastores, vamos
Vamos, pastores, vamos,
vámonos a Belén;
a ver en aquel Niño
las glorias del Edén.
A ver en aquel Niño
las glorias del Edén.
las glorias del Edén,
las glorias del Edén.
Yo, pobre gitanilla,
al Niño le diré,
no la “buenaventura”,
eso no puede ser.
Le dire me perdone
lo mucho que pequé,
y en la mansión eterna,
un “laito” me dé,
un “laito” me dé,
Sí, sí…
Vamos, pastores, vamos…
Yo, pobre gitanilla,
yo me muero por él;
sus ojitos me encantan,
su boquita también.
El padre le acaricia,
la madre mira en él.
Y los dos extasiados
contemplan aquel Ser,
contemplan aquel Ser.
Sí, sí.
Vamos, pastores, vamos…
¡Felices Pascuas de Navidad a todos!
Otrosí,
http://revista.libertaddigital.com/villancicos-i-441.html
http://revista.libertaddigital.com/villancicos-y-ii-445.html
http://www.libertaddigital.com/opinion/libertad-digital/seleccion-de-julia-escobar-22263/
Adaptados por Julia Escobar - Libertad Digital
Publicado el 21:28 en Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)
El 23 de febrero no sólo se recuerda el infausto y felizmente fallido golpe militar que lleva su nombre, también se conmemora la fiesta de San Policarpo, obispo de Esmirna y padre de la iglesia primitiva. Policarpo nació hacia el año 60, siendo emperador Vespasiano y fue cristianado bajo Tito. Es un testigo de segunda generación, para entendernos, pues conoció a muchos de los que trataron a Jesús en la intimidad. Fue discípulo de San Juan Evangelista, como también San Ignacio y precisamente fue el Apóstol quien les nombró obispos de Esmirna y Antioquía, respectivamente. Cuando Ignacio pasó por Esmirna, camino de Roma y del martirio, Policarpo tuvo ocasión de abrazar a su antiguo condiscípulo, el cual se apresuró a encargarle que escribiera en su nombre a los fieles de Oriente, para mantener viva y unida a la Iglesia. El resultado fue una famosa carta de Policarpo a los Filipenses, de cuyas excelencias se hacen eco, entre otros, San Ireneo y San Jerónimo y que fue muy leída en las iglesias en tiempos de este último. A los ochenta años, Policarpo viajó a Roma para visitar al papa Aniceto y conseguir unificar la fecha de la Pascua en Oriente y Occidente, acuerdo que no llegó a fraguarse a pesar de la coincidencia de objetivos. En tiempos de Marco Aurelio, Policarpo, ya muy anciano, fue condenado a morir en la hoguera, lo que hizo en olor de santidad pues, según los testigos, las llamas se apartaron de su cuerpo, que despedía un fuerte olor a incienso, de forma que los sicarios del procónsul tuvieron que alancearle para terminar con su vida.
San Policarpo no sólo ha llamado la atención de eruditos e historiadores; algunos rasgos de su carácter, como por ejemplo la sencillez y frescura de sus prédicas, unidas a la indignación que le producía cualquier herejía –y había muchas–, fueron transmitidos por su discípulo Ireneo (Herejías) y recogidos con entusiasmo por Flaubert. Es conocido el interés de este gran novelista por la hagiografía –ahí están Las tentaciones de San Antonio y La leyenda de San Julián el Hospitalario para demostrarlo–, así como el desdén que sentía por su propia época, hasta el punto de que (creo que lo he comentado ya muchas veces) clasificaba la Historia en tres etapas: “Paganismo, Cristianismo y Estupidismo” y emprendió la ingente labor de recoger toda suerte de estupideces en un "tontario". Por tanto, no es de extrañar que repitiera constantemente las palabras que profería San Policarpo cuando le poseía esa “santa indignación” mencionada por San Ireneo: “¡Dios mío, Dios mío! ¡En qué época me has hecho vivir!”. Los amigos del escritor, contagiados por esa admiración, celebraban con él, cada 23 de febrero, “la san Policarpo”, durante un banquete algo rabelesiano donde despotricaban contra las costumbres de la tan denostada época que les había tocado soportar a su vez. El amado discípulo de Flaubert, Guy de Maupasant, llegó incluso a imprimir un papel de cartas para las invitaciones, con una imagen del santo, rareza de la que encontré un ejemplar por pura chiripa y que he intentado escanear para reproducirlo aquí; en él se puede ver al santo, cuya ingenuidad ha sido perfectamente captada por el artista, en actitud de alarmada perplejidad, y en torno a su imagen la famosa admonición: "Mon Dieu, mon Dieu, dans quel temps m'avez vous fait vivre!"
Otrosí,
Publicado el 22:08 en Actualidad, Literatura, Religión | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
El debate que se está planteando en este momento en torno al laicismo y la celebración de las Navidades en colegios y organismos públicos de toda España, remite al prejuicio militante, como de mandil (si no lo llevan lo parece), de la izquierda gobernante contra el Cristianismo y, sobre todo, contra el Catolicismo. En algunos lugares se ha llegado al punto de pretender sustituir el mensaje de paz y esperanza contenido en la figura de Jesús con la exaltación de la escalofriante pesadilla pre-hispánica de ciertos rituales aztecas. La Virgen fértil, el complaciente San José, el bucólico camino que lleva a Belén, los pastorcillos, la burrita con la chocolatera, el molinillo y el anafre, el incienso, la mirra y el oro de los Reyes Magos, e incluso ese cuarto mago vestido de rojo, procedente de las regiones boreales, que se perdió por el camino y compensa su distracción regalando cada año a los niños del mundo entero los juguetes y caramelos que lleva en su saco, están siendo desplazados por la rememoración de cultos y divinidades “alternativas” cuya crueldad convierte en un angelito al sanguinario Herodes. Copio de la Enciclopedia virtual Artehistoria los siguientes apuntes, por si les da pereza abrir el enlace:
“Uno de los temas de mayor aceptación, en especial en los momentos finales de la historia mexicana, tuvo que ver con el alimento del sol y de la tierra mediante la guerra, el ritual y el sacrificio. Este culto tuvo un carácter estatal y resultó vital para la formación del imperio y para el mantenimiento del Estado. La justificación del sacrificio humano hay que buscarla tanto en el pago por el sacrificio hecho por los dioses al arrojarse al fuego para crear el quinto sol y la humanidad que habita la tierra, como en la necesidad de preservar la existencia del universo. El sol, Tonatiuh, ha de ser permanentemente alimentado para mantener el actual universo, y para ello se necesitan emprender acciones guerreras contra territorios vecinos con el fin de obtener suficientes víctimas para el sacrificio. Huitzilopochtli fue el señor supremo de la guerra, y Tezcatlipoca el patrón de los jóvenes guerreros. Un elaborado ritual acompañó a este complejo panteón religioso, el cual fue llevado a cabo por sacerdotes, que realizaron ofrendas, procesiones, danzas, combates rituales, transfiguraciones de las divinidades y sacrificios. Las ceremonias estuvieron normadas por el sistema calendario azteca, que combinó un ciclo ritual de 260 días con otro astronómico de 365. Otras, tuvieron un carácter más privado y se relacionaron con ciclos de vida, crisis, rituales domésticos, ceremonias de curación y demás. Pero las ceremonias más vistosas se realizaron en los amplios recintos sagrados y fueron patrocinadas por el Estado, en especial aquellas que se llevaron a cabo en el Templo Mayor de Tenochtitlan, en el que se aunaban casi todos los conceptos básicos de la ideología mexicana, ya que estaba organizado en torno a las divinidades de la fertilidad y de la abundancia, Tlaloc, y de la guerra y el sol, Huitzilopochtli. Los rituales efectuados en este gran recinto, que incluían ofrendas de regiones muy alejadas, danzas, ceremonias de guerra en el tzompantli, y el juego de la pelota culminaron en el sacrificio ritual de los cautivos conseguidos en las batallas efectuadas para ampliar y mantener el imperio.”
Cualquier cosa para saciar esa “sed infinita de paz” que caracteriza a nuestros gobernantes.
Publicado el 21:07 en Actualidad, Religión | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)
Hoy, a mediodía, oímos por primera vez al cuco; la primavera se rezaga mucho en estas tierras altas del nordeste de Segovia y lo normal es que cante más tarde, pero llevamos unos días de bonanza que no puede dejar de aprovechar ese pájaro de cuenta. Atribuyo esta personalización de mi monólogo habitual al recogimiento propio de estos días y a la renuncia que hice, cuando inicié este blog, a mi actividad de diarista impenitente. Ese diario “público” que es el blog no te hace proclive a las confidencias y llevaba yo demasiado tiempo sin escribirme, sin recordarme. Por otra parte -y eso Canetti lo formuló muy bien- la escritura de diarios no puede ser continua porque la vida no siempre te permite la autocontemplación, ni para la complacencia ni para la queja. Leyendo, pues, lo que escribí el otro día parece como que estuviera justificándome por tener inquietudes religiosas, o como si eso fuera algo extraordinario; dejando de lado de que es habitual entre la gente normal, en lo que a mí respecta, a pesar de mi extrañamiento inducido (familia, colegio, etc.) siempre he tenido cieta inclinación. Tal vez no sea ajeno a ello la edad, porque es sabido que con los años, una vez agotados ciertos recursos, es normal volverse a Dios o a la naturaleza. Así que ahora estoy aquí, buscando una religión, como aquel personaje de una película de Woddy Allen que las prueba todas. Yo hubiera preferido la judía, pero un buen amigo de esa confesión me sugirió que probara con la mía pues aunque no la conociera bien, ni la hubiera practicado, ya había pasado la primera fase que es el ingreso a través del bautismo, y ahora no es fácil que te acepten en ninguna iglesia y menos en la sinagoga; los judíos no hacen prosélitos. Además, en el caso del catolicismo, la práctica continuada puede subsanarse sin dificultades, sobre todo ahora que ha cambiado la liturgia tanto que incluso los retornados tienen que reaprenderla casi por completo. En cuanto a mis escrúpulos, algunos amigos se ríen, porque al parecer hasta los más convencidos los tienen. Por ejemplo, la devoción mariana, que a mí me resulta insufrible, tampoco la comparten todos, como he podido comprobar por los mensajes de mi entrada anterior. Según una amiga, por otra parte muy devota, si Jesús hubiera querido que se celebrara a su madre se lo habría dicho a sus discípulos; Pudo haberles hablado perfectamente de ella, de ese supuesto papel mediador que se la ha atribuido posteriormente; tiempo tuvo todo el que quiso, y ni resucitado se le ocurrió decirles que podían comunicarse con él a través de ella. Por algo sería.
Otros me dicen que soy una soberbia, que en religión hay que tomarlo todo, como un paquete, pero yo no puedo. Es demasiado importante para mí como para ignorar los escollos, pero no puedo dejar de pensar en aquello que dijo Chesterton sobre la religió católica: que a pesar de tener predicadores tan ineptos, si dura tanto, tiene que ser la verdadera. De todos modos, está claro que en este asunto de la liturgia y del rezo hay que hacer dejación de funciones, hay que ceder, ser humilde y asumir que eso es lo que hay, así como la necesidad de que exista y de hacerlo. Me someteré, pues, a ese bien, que me hará libre (libre al fin, sometida al bien). Sí, sometida al bien. Es curioso, pero no es exactamente de esto de lo quería hablarme, ni tampoco lo que quería reflejar aquí, sino mis idas y venidas por el mundo de las realidades tangibles. Pero veo que es inútil, y mejor así, para seguir siendo yo misma, en mí misma, al fin, recogida y encontrada. Por mí aceptada y apta para todo servicio. Mañana iremos a misa a El Salvador, en Sepúlveda. No amarga que la iglesia sea bella, al contrario. Además, no sé cuanto me va a durar esto.
Publicado el 19:10 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)
Hoy coinciden muchas conmemoraciones, la Semana Santa cristiana, concretamente la Pasión de Cristo (ya van 2006 años), la Pascua judía (ni te cuento) y el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda República. No voy a extenderme sobre este último –mis padres eran y son republicanos, concretamente anarquistas, y tal vez yo también- pero sí indicar que me hace mucha gracia ese rebrote rei(vindicativo) que inunda nuestros correos electrónicos (qué no, que no firmo y ya está) y que, en versión indulgente, tiene que ver con una nostalgia errática-errada y, desde luego extemporánea (¡pero qué sabrán de la República algunos de los muchofirmantes!; me recuerdan a esos jovenzanos de extrema derecha que añoran el franquismo) y en versión maligna, un plan premeditado para rematar el golpe que empezó el 14M. Léanlo como quieran los simples que piensan que una República sólo puede ser de izquierdas… tan de izquierdas como el general de Gaulle. Recuerdo que Jaime Salinas, cuando trabajábamos juntos en la elaboración de sus Memorias, me habló de sus recuerdos de aquel lejano día. Sus padres y todos los amigos que les acompañaban, salieron al balcón y se unieron al regocijo general. Y también me contó el escepticismo que se apoderó de su padre, el poeta Pedro Salinas, cuando empezaron a arder conventos e iglesias. Desde su casa veían perfectamente el humo y ya no les regocijaba tanto. En fin… Esa es la historia y no otra.
Otrosí, Josep Plá, La segunda República española, una crónica. 1931-1936, editorial Destino).
Pero veo que me he extendido, y que apenas voy a dejar nada para esta Semana Santa, y desde luego santa está siendo para mí. Es la primera vez en mi vida que la sigo de cerca, o si prefieren que la vivo litúrgicamente. Y no me refiero a las procesiones –siempre me han dado repeluco- que deben mucho más al turismo que a la verdadera devoción, sino a los Oficios. Para mí esas cosas son nuevas y, como estoy bien predispuesta, las recibo con el pasmo y la infinita atención del neófito. La persona que me acompaña es, por así, decirlo, una especie de retornado a la religión católica, uno de esos que se indignan con la nueva persecución religiosa que está en la base de tantas (re)conversiones actuales. No es mi caso –todavía me queda mucho camino por recorrer- aunque confieso que estoy en ello y hago lo que puedo. Dicen que la fe es como el amor; no se busca, sino que se encuentra, pero así como cuando estás enamorado no lo sabes a ciencia cierta, tampoco puedo decir, a ciencia cierta, si creo o no. Lo malo es que, como con el amor, sólo te des cuenta cuando ya se ha pasado. De todos modos, creo que leer a Paul Johnson y a Chesterton, ayuda más que leer los Evangelios: a cada paso les encuentro pegas; será que como aquel personaje de Luis Martín Santos en Tiempo de silencio, estoy “estropeada por mi Liceo Francés”.
Publicado el 13:24 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)
Ayer fue Domingo de Ramos. Ese día se lee en la Iglesia la Pasión según San Marcos, pero yo no me conformo con eso y aprovecho la Semana Santa para leer los cuatro –y si me da tiempo, los apócrifos y lo que se tercie- y asombrarme, una vez más, de cómo se forja una religión, que por otra parte, considero de lo mejorcito. Confieso que me pueden los aspectos puramente literarios, los detalles. Por ejemplo, ¿Quién es ese inquietante muchacho que en la lectura de ayer sigue a Jesús cuando lo prenden? El joven, va envuelto en una sábana que tiene que soltar para escapar, y resulta que está desnudo. ¿No es trágico que Lázaro, que fue resucitado de aquella manera, muriera porque Jesús le visitó en Betania seis días antes de la Pascua (San Juan, 12,1-11)? Fue durante la famosa cena en que Marta jamás perdonaría a María que la venciera con su oratoria –Esa María es un protofeminista jamás reivindicada, por cierto- Para no mencionar aspectos de gran calado, como el papel de la Virgen María. ¿De dónde ha salido esa importancia si casi ni se la ve en los Evangelios, una vez cumplida su misión genitora, y no en todos? Está claro que a Jesús le pasa algo con su madre, cuando repite tanto que su familia son sus seguidores... Para no hablar de las conexiones judías, tan cuidadosamente silenciadas durante siglos y que ahora, gracias sobre todo al papa Ratzinger, empiezan a salir a la luz. Bueno, esto no es más que un blog egocéntrico y yo no soy precisamente una especialista en estudios ni vetero ni neo testamentarios, sólo una simple lectora, pero a lo escrito me remito.
Otrosí,
Esos judíos...¿contumaces? (1)
Publicado el 12:07 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (3) | TrackBack (0)
Alguien pregunta a un amigo: ¿Y tú cómo has pasado la Navidad, bien o en familia? Creo que este chiste es una buena respuesta a la interrogación con la que titulo esta entrada. Ninguna fiesta pone tanto a prueba la siempre complicada estructura familiar como la Navidad y anejos. Afectos atrasados, rencores envueltos en papel de celofán, un quítame allá esas pajas que saltan de pronto como si fueran minas antipersona, empañan con demasiada frecuencia la deseable serenidad de estas "entrañables fiestas". Si aceptamos que la familia es una enfermedad congénita, y si a esa elevada dosis de genes iguales le añadimos las elevadas dosis de genes iguales pertenecientes a las familias políticas que arrastra cada uno tras de sí, podemos encontrarnos con una peligrosa sopa donde naufraguen nuestras buenas intenciones de la mañana pues, como oí una vez en una serie televisiva: "las familias son como el alcohol, no deben mezclarse". Pero como ni queremos ni podemos evitarlo, lo mejor para que esa mezcla no nos estalle en la cara sería recordar que lo que estamos celebrando es el nacimiento, cada año renovado, de una esperanza de redención, paz y concordia, cosas con las que, teóricamente, todos estamos de acuerdo, seamos ateos, moros, judíos, cristianos o medio pensionistas.
Publicado el 13:04 en Religión | Enlace permanente | Comentarios (10)
Vengo de ver la película "Lutero", de Eric Till, y me ha parecido bastante interesante. La primera parte está hecha para que sintamos ganas de hacernos luteranos, pero se te pasan en la segunda, cuando ya las ideas de Lutero han ganado y los príncipes electores plantan cara al Emperador Carlos V y empiezan las revueltas y las matanzas por asuntos de religión. La película también flojea por la torpe introducción de un erotismo que, ni siendo de baja intensidad, consigue verosimilitud, referido a una persona tan torturada como Lutero. Todos sabemos que se casó con una monja exclaustrada, Catalina de Bora (seguro que no era ni la mitad de sexy que la actriz que la caracteriza) pero también que al matrimonio no se llega tan sólo por la fuerza de la lujuria. La época está, supongo, bien documentada. Algunos han criticado la caracterización negativa -incluso repulsiva- de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana de la época. Pero es que los tiempos eran así, y esa misma Institución lo reconoce y ha pedido disculpas por esos y otros excesos del pasado. En la película hay una escena muy interesante que transcurre en la imprenta donde Lutero publica su traducción al alemán de la Biblia, ese texto con el que arranca la lengua alemana su intensa carrera literaria, y me acordé del artículo que he leído en “Le Figaro” esta misma mañana. Trata de una exposición en la Biblioteca Nacional en París donde se muestran las vicisitudes de la impresión de los textos fundadores de las tres religiones monoteístas. Hay manuscritos, planchas de imprenta, gráficos y todo tipo de papeles y documentos. Como reza la propaganda: tres mil años de historia sagrada a nuestro alcance. Pues bien, ahí verán un hecho muy significativo. Así como la Biblia de Gutenberg sale en 1455, y el Talmud se imprime en 1530-1523, el Corán sólo conoce dos impresiones, y las dos europeas, antes de que a finales del XIX se levante la prohibición de imprimirlo en tierras islámicas. La primera es obra de Abraham Hinckelmann, un pastor orientalista de Hamburgo e iba dirigida a los eruditos europeos. La segunda se hizo bajo la advocación de Catalina II en Rusia, a finales del XVIII. Creo que estas fechas comparadas son muy ilustrativas. Que cada cual saque ahora las conclusiones que le parezca.
Publicado el 23:27 en Cine y televisión , Religión | Enlace permanente | Comentarios (2)
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