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sábado 15 de abril de 2006

Santas Pascuas (2)

Images Hoy, a mediodía, oímos por primera vez al cuco; la primavera se rezaga mucho en estas tierras altas del nordeste de Segovia y lo normal es que cante más tarde, pero llevamos unos días de bonanza que no puede dejar de aprovechar ese pájaro de cuenta. Atribuyo esta personalización de mi monólogo habitual  al recogimiento propio de estos días y a la renuncia que hice, cuando inicié este blog, a mi actividad de diarista impenitente. Ese diario “público” que es el blog no te hace proclive a las confidencias y llevaba yo demasiado tiempo sin escribirme, sin recordarme. Por otra parte -y eso Canetti lo formuló muy bien- la escritura de diarios no puede ser continua porque la vida no siempre te permite la autocontemplación, ni para la complacencia ni para la queja. Leyendo, pues, lo que escribí el otro día parece como que estuviera justificándome por tener inquietudes religiosas, o como si eso fuera algo extraordinario; dejando de lado de que es  habitual entre la gente normal, en lo que a mí respecta, a pesar de mi extrañamiento inducido (familia, colegio, etc.) siempre he tenido cieta inclinación. Tal vez no sea ajeno a ello la edad, porque es sabido que con los años, una vez agotados ciertos recursos, es normal volverse a Dios o a la naturaleza. Así que ahora estoy aquí, buscando una religión, como aquel personaje de una película de Woddy Allen que las prueba todas. Yo hubiera preferido la judía, pero un buen amigo de esa confesión me sugirió que probara con la mía pues aunque no la conociera bien, ni la hubiera practicado, ya había pasado la primera fase que es el ingreso a través del bautismo, y ahora no es fácil que te acepten en ninguna iglesia y menos en la sinagoga; los judíos no hacen prosélitos. Además, en el caso del catolicismo, la práctica continuada puede subsanarse sin dificultades, sobre todo ahora que ha cambiado la liturgia tanto que incluso los retornados tienen que reaprenderla casi por completo. En cuanto a mis escrúpulos, algunos amigos se ríen, porque al parecer hasta los más convencidos los tienen. Por ejemplo, la devoción mariana, que a mí me resulta insufrible, tampoco la comparten todos, como he podido comprobar por los mensajes de mi entrada anterior. Según una amiga, por otra parte muy devota, si Jesús hubiera querido que se celebrara a su madre se lo habría dicho a sus discípulos; Pudo haberles hablado perfectamente de ella, de ese supuesto papel mediador que se la ha atribuido posteriormente; tiempo tuvo todo el que quiso, y ni resucitado se le ocurrió decirles que podían comunicarse con él a través de ella. Por algo sería.

Otros me dicen que soy una soberbia, que en religión hay que tomarlo todo, como un paquete, pero yo no puedo. Es demasiado importante para mí como para ignorar los escollos, pero no puedo dejar de pensar en aquello que dijo Chesterton sobre la religió católica: que a pesar de tener predicadores tan ineptos, si dura tanto, tiene que ser la verdadera. De todos modos, está claro que en este asunto de la liturgia y del rezo hay que hacer dejación de funciones, hay que ceder, ser humilde y asumir que eso es lo que hay, así como la necesidad de que exista y de hacerlo. Me someteré, pues, a ese bien, que me hará libre (libre al fin, sometida al bien). Sí, sometida al bien. Es curioso, pero no es exactamente de esto de lo quería hablarme, ni tampoco lo que quería reflejar aquí, sino mis idas y venidas por el mundo de las realidades tangibles. Pero veo que es inútil, y mejor así, para seguir siendo yo misma, en mí misma, al fin, recogida y encontrada. Por mí aceptada y apta para todo servicio. Mañana iremos a misa a El Salvador, en Sepúlveda. No amarga que la iglesia sea bella, al contrario. Además, no sé cuanto me va a durar esto.

viernes 14 de abril de 2006

Santas Pascuas

Casas_viejas01Hoy coinciden muchas conmemoraciones, la Semana Santa cristiana, concretamente la Pasión de Cristo (ya van 2006 años), la Pascua judía (ni te cuento) y el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda República. No voy a extenderme sobre este último –mis padres eran y son republicanos, concretamente anarquistas, y tal vez yo también- pero sí indicar que me hace mucha gracia ese rebrote rei(vindicativo) que inunda nuestros correos electrónicos (qué no, que no firmo y ya está) y que, en versión indulgente, tiene que ver con una nostalgia errática-errada y, desde luego extemporánea (¡pero qué sabrán de la República algunos de los muchofirmantes!; me recuerdan a esos jovenzanos de extrema derecha que añoran el franquismo) y en versión maligna, un plan premeditado para rematar el golpe que empezó el 14M. Léanlo como quieran los simples que piensan que una República sólo puede ser de izquierdas… tan de izquierdas como el general de Gaulle. Recuerdo que Jaime Salinas, cuando trabajábamos juntos en la elaboración de sus Memorias, me habló de sus recuerdos de aquel lejano día. Sus padres y todos los amigos que les acompañaban, salieron al balcón y se unieron al regocijo general. Y también me contó el escepticismo que se apoderó de su padre, el poeta Pedro Salinas, cuando empezaron a arder conventos e iglesias. Desde su casa veían perfectamente el humo y ya no les regocijaba tanto. En fin… Esa es la historia y no otra.

Otrosí, Josep Plá, La segunda República española, una crónica. 1931-1936, editorial Destino).

Pero veo que me he extendido, y que apenas voy a dejar nada para esta Semana Santa, y desde luego santa está siendo para mí. Es la primera vez en mi vida que la sigo de cerca, o si prefieren que la vivo litúrgicamente. Y no me refiero a las procesiones –siempre me han dado repeluco- que deben mucho más al turismo que a la verdadera devoción, sino a los Oficios. Para mí esas cosas son nuevas y, como estoy bien predispuesta, las recibo con el pasmo y la infinita atención del neófito. La persona que me acompaña es, por así, decirlo, una especie de retornado a la religión católica, uno de esos que se indignan con la nueva persecución religiosa que está en la base de tantas (re)conversiones actuales. No es mi caso –todavía me queda mucho camino por recorrer- aunque confieso que estoy en ello y hago lo que puedo. Dicen que la fe es como el amor; no se busca, sino que se encuentra, pero así como cuando estás enamorado no lo sabes a ciencia cierta, tampoco puedo decir, a ciencia cierta, si creo o no. Lo malo es que, como con el amor, sólo te des cuenta cuando ya se ha pasado. De todos modos, creo que leer a Paul Johnson y a Chesterton, ayuda más que leer los Evangelios: a cada paso les encuentro pegas; será que como aquel personaje de Luis Martín Santos en Tiempo de silencio, estoy “estropeada por mi Liceo Francés”.

lunes 10 de abril de 2006

Hechos contumaces

1432980370 Ayer fue Domingo de Ramos. Ese día se lee en la Iglesia la Pasión según San Marcos, pero yo no me conformo con eso y aprovecho la Semana Santa para leer los cuatro –y si me da tiempo, los apócrifos  y lo que se tercie- y asombrarme, una vez más, de cómo se forja una religión, que por otra parte, considero de lo mejorcito. Confieso que me pueden los aspectos puramente literarios, los detalles. Por ejemplo, ¿Quién es ese inquietante muchacho que en la lectura de ayer sigue a Jesús cuando lo prenden? El joven, va envuelto en una sábana que tiene que soltar para escapar, y resulta que está desnudo. ¿No es trágico que Lázaro, que fue resucitado de aquella manera, muriera porque Jesús le visitó en Betania seis días antes de la Pascua (San Juan, 12,1-11)? Fue durante la famosa cena en que Marta jamás perdonaría a María que la venciera con su oratoria –Esa María es un protofeminista jamás reivindicada, por cierto- Para no mencionar aspectos de gran calado, como el papel de la Virgen María. ¿De dónde ha salido esa importancia si casi ni se la ve en los Evangelios, una vez cumplida su misión genitora, y no en todos? ¿Por qué es tan importante que sea virgen y que no tenga otros hijos, cuando parece evidente que los tiene? Está claro que a Jesús le pasa algo con su madre, cuando repite tanto que su familia son sus seguidores… Para no hablar de las conexiones judías, tan cuidadosamente silenciadas durante siglos y que ahora, gracias entre otros al papa Ratzinger, empiezan a salir a la luz. Bueno, esto no es más que un blog egocéntrico y yo no soy precisamente una especialista en estudios ni vetero ni neo testamentarios,  sino una simple lectora, pero a lo escrito me remito.

Otrosí,

Esos judíos...¿contumaces? (1) 

Esos judíos... ¿contumaces? (2b)

Esos judíos... ¿contumaces? (2a)