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lunes 8 de enero de 2007

Malas vibraciones

Mal terminó el año, pero no empieza mucho mejor. Ni en lo público ni en lo privado. La muerte, desafiando las estadísticas, me ha rozado muy de cerca llevándose a seis personas muy queridas en menos de dos meses, tres de ellas de mi familia y tres de mis amistades más próximas. No quiero despertar con ello la piedad de nadie, pero invita a la reflexión ese estrecho cerco de la enfermedad y la muerte que a veces nos rodea, confiriendo un tinte macabro al entorno. Y cuando el entorno, por añadidura, es sombrío, ¿qué puede mitigar nuestra melancolía? Sin duda, el trabajo, la acción. Sacudirse de encima la amargura y encarar con firmeza el futuro. Estos son, resumidos en dos puntos, mis propósitos para el año recién estrenado:

-Denunciar y divulgar, por tierra mar y aire, toda estupidez que llegue a mi conocimiento, aún a riesgo de parecer yo misma una estúpida (lo digo porque algunos no entendieron lo de Huitzilopchtli y creyeron que les invitaba a la abominable fiesta), por esa tendencia mía a la elipsis y la ironía.

-No permitir, en la medida de mis posibilidades, injusticias, arbitrariedades y excesos de poder que lleguen a mi conocimiento y sobre los que tenga alguna jurisdicción.

Creo que estas dos decisiones –no exentas de riesgos y propias de la caballería andante- son más que suficientes para ocupar lo que mucho o poco que me quede de vida. Si además utilizo para aplicarlas los medios de que dispongo habitualmente (prensa, radio, televisión y creación literaria) estoy definiendo los principales objetivos de mi profesión.

Dicho esto, añado un tercer propósito menos ambicioso, pero que ayudará a plasmar los anteriores: escribir más a menudo en este blog, sincerarme más, desabrocharme. En definitiva, se supone que esta página hace las veces de diario pero confieso que no es lo mismo escribir mirándose el ombligo que directamente al espejo. Y esto es Internet, un espejo muy particular en el que nosotros nos miramos, pero los que nos ven son los otros.

viernes 10 de noviembre de 2006

Cumpleaños

Quimera Hoy mi quimera cumple un año.  Como la efigie que la representa, también tiene dos caras  que, por otra parte, creo fiel reflejo de mi propio carácter. Una es "laquimera" propiamente dicha; la otra se llama "silva de varia lección" y en ella voy volcando todo lo que he publicado en mi vida (y que puede ser digitalizado): listado de los libros que he escrito; los que he traducido, los artículos y ensayos que he publicado aquí y allá, todo muy lento, muy laborioso. Que el lector adivine cuál es la parte del león, cuál la de la cabra; en cuanto a la cola de víbora... francamente, no entiendo qué tiene que ver conmigo pero ahí está para lo que haga falta.

Tal vez las cifras que ahora avanzo (sumando las dos) puedan producir risa en blogueros más avezados o más leídos pero a mí me resultan más que satisfactorias: 200 entradas;  216 comentarios (la mitad de los que tiene una sola entrada de blogueros famosos, pero no les envidio porque yo, al menos, puedo leerlos) ; 26.680 páginas vistas (eso pone el servicio  de Typepad, aunque a vece, de un día para otro, hay reducciones importantes que me dejan algo desconcertada), lo que, al parecer, supone una media diaria de 75,48.  Me basta.

Inicié este blog con el quimérico optimismo de quien lanza una botella al mar, pero al comprobar que el mensaje era recibido -y me hubiera dado igual que hubiera sido por una sola persona- me di cuenta de que había adquirido un compromiso tácito al que me ha resultado muy enojoso faltar cuando no he tenido más remedio. El eco conseguido justifica sobradamente el empeño. Así pues, ya lo saben, persisto y firmo.

jueves 12 de octubre de 2006

Excusatio non petita

Me conmueve comprobar que todavía hay quien abre mi blog todos los días, aunque sea para reconvenirme e incluso insultarme. Amigos y enemigos, gracias. Estoy dispuesta a hacer un esfuerzo para superar las dificultades que me impiden alimentar mi blog, que se me antoja uno de esos kefires que estuvieron de moda en las casas durante un tiempo,  extraña planta carnívora a la que había que alimentar con leche todos los días y que era, a su vez, devorada por nosotros con fingida fruición. Durante mi silencio no han faltado  temas que tratar y el que no lo hiciera, quizás haya desconcertado a quienes me conocen o, simplemente, me siguen. Con la excepción de mi columna semanal en "La Gaceta de los Negocios", se puede decir que he seguido en silencio la campaña de difamación de Benedicto XVI, reo de honestidad, o los delirantes argumentos a favor de Hezbolá y en contra de Israel de casi todos los medios, con las mismas y honrosas excepciones de siempre.  En suma, me he limitado a cumplir con mi trabajo remunerado al que hay que añadir la citada columna de los lunes y la radio los martes y jueves  (Onda Madrid, FM106), amén de terminar mi novela que voy a titular definitivamente “San Judas 27”, a pesar de que a los editores no les guste porque parece un relato esotérico, en vez del nombre de una prótesis valvular, como así  es. Entretanto, también he escrito algún prólogo y unas cuantas críticas literarias para diferentes publicaciones. Perdonen este alarde de productividad, pero no quiero que piensen que soy una vaga sino una persona ocupada. Soy consciente de que esta situación la viven muchos blogueros y que a ustedes les importa un bledo lo que yo haga o deje de hacer, pero moralmente no puedo dejar de sentirme culpable y de pensar que les debo explicaciones. Excusatio non petita, accusatio manifesta.

Aún así no voy a intentar ponerme al día rememorando cosas pasadas. Ahí están y no por referirme a ellas ahora cobrarán mayor relevancia. Muchas siguen vigentes y darán todavía qué hablar pero otras han sido superadas por acontecimientos posteriores que las han relegado al olvido… hasta que estallen de nuevo. Vivimos una época opresiva, en la que la libertad pierde cada día más adeptos. La rufianesca actitud de los rubianes de turno se ha apoderado de nuestros intelectuales más conspicuos y es frecuente que incluso los escritores más serios afirmen que hay algo, lo que sea, que “se la suda”. Al último al que oí decir tal cosa fue a un novelista académico de la Española y fue a propósito de la propiedad intelectual, más en concreto de la difusión de la obra en Internet. Al tal “se la sudaba” que reprodujeran en miles de formatos sus obras cuantas veces quisieran los internautas. Me pregunto qué pensarán sus camaradas de la colegial cuando se enteren, porque si alguien defiende los cánones, los derechos y el precio fijo es la sacrosanta izquierda de toda la vida. Debe de ser terrible debatirse entre el amor por el dinero y el odio por el capitalismo.   

miércoles 2 de agosto de 2006

Retorno a la quimera

Llevo un montón de días sin pronunciarme en este foro, es un hecho. Y no es sólo por las vacaciones -si es que se puede llamar así al asueto de los adultos- tampoco por un mal acceso a Internet, como sugiere con benevolencia Luis. Gracias a él, y a los velados reproches de otros asiduos, he decidido regresar a mi quimera, drásticamente abandonada durante este mes insoportable. Lo ha sido –lo está siendo todavía- por demasiadas cosas, tantas que me resulta muy difíciles abarcarlas de una sola ojeada retrospectiva. Sin embargo, no quiero dejar de consignar algunas cosas que he vivido directamente y que se han visto teñidas por la abominable situación que vivimos. Las tres tienen que ver con mis actividades y aficiones y son ese tipo de eventos que antes, cuando era libre, reflejaba en mis extintos (por apagados) “Dragones y mazmorras” de Libertad Digital y que ni siquiera, en la sacrosanta independencia del blog (ese territorio del vacío, sin Dios ni amo ni CNT, que llenamos con nuestras lucubraciones) puedo tratar con la soltura con que lo haría en un diario íntimo (otra de sus diferencias, insisto). La primera es relativamente blanda y apolítica. Se trata del homenaje a Valentín García Yebra, cuya vida y cuya obra pertenecen al dominio público. Me siento orgullosa , de haberle leído (iba a decir “estudiado”) de haberle conocido de haberle entrevistado (v. "Cuadernos Cervantes", Pasión por la palabra. Entrevista con Valentín García Yebra)  y de haber llegado a ser su amiga. Por tanto colaboré muy gustosamente en un reading (modelo de publicación con el que la parte más civilizada de la humanidad suele agasajar a quienes, como don Valentín, han hecho tanto para merecérselo). También asistí a la presentación del voluminoso libro (1080 páginas) que resultó de tantos autores como quisieron y pudieron colaborar en él (exactamente sesenta) porque algunos se quedaron con las ganas , titulado Corcillum. Estudios de Traducción, lingüística y filología dedicados a Valentín García Yebra. El acto fue en Guadalajara, en el Club Siglo Futuro, del que don Valentín es Presidente de Honor. Fue un acto atípico, pues después de las consabidas y eruditas palabras de los oradores (José Antonio Pascual, Consuelo Gonzalo, Manuel Seco, entre otros), un trío de reputados actores (María José Goyanes, María Jesús Valdés y Emilio Gutiérrez Caba) interpretraron-leyeron algunas escenas de la insuperable traducción de don Valentín de la Medea de Séneca. Sin ánimo de cuestionar a tan insignes profesionales, me gustó mucho más la representación que hizo de esa misma obra un grupo de teatro aficionado hace unos años en Tarazona, durante una de las ya numerosas ediciones de las Jornadas en torno a la traducción literaria que nunca me pierdo. No recuerdo el año pero debió de ser antes del 2000 pues no me hice eco en mis crónicas draconianas. Pero no terminó ahí la cosa sino que la velada se prolongó con la actuación de Pedro Iturralde, el cual interpretó, con la maestría que le caracteriza, piezas muy populares adaptadas al jazz, sin que haya podido yo todavía entender la relación entre el jazz y Valentín García Yebra, pero fue una grata sorpresa y una velada inolvidable. To be continued.

Otrosí: Dragones y mazmorras (14/01/2002) Medea o el crimen supremo».

martes 23 de mayo de 2006

La "saison"

El pasado día 16 moderé la primera mesa redonda de la serie BLOGS: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN  que se están celebrando en Casa de América. Como ya les he remitido a la página, les ahorro los detalles, máxime cuando ando tan liada de tiempo. Desgraciadamente mañana 23 no podré repetir la experiencia, que el otro día hubiera resultado más gratificante de haber habido más público en la sala debatiendo. Así que animo desde aquí a los blogueros afincados en Madrid a acudir a esa cita que a todos nos interesa y que se prolongará hasta el miércoles 24.

Anuncio que no estaré porque como dijo más o menos Eugenio d’Ors, y tendrán que fiarse de mí pues no puedo detenerme a comprobar sus palabras exactas, en Madrid y en saison, o la das o te la dan. Y yo estaré en la primera tesitura, participando en la presentación de un libro en el Ateneo de Madrid, calle del Prado 21. Será a las 20 h. y estará también por la labor Santiago López Navia, que es escritor y profesor universitario y, por supuesto, el autor, José García Caneiro. Se titula el libro Una familia de cuentistas y lo publica Ediciones de la Discreta, una de mis  preferidas, porque se basa en un proyecto editorial coherente, es decir, publican lo que les gusta. Esto no les hace ricos precisamente pero si altamente fiables y por eso cuentan con todo mi entusiasmo y  mi apoyo. He presentando ya con anterioridad otros títulos suyos y espero que no sea este el último de forma que antes le diría que no a Vargas Llosa que a cualquier autor de esta discretísima firma.  Y les aseguro que no se trata de ningún farol.

Les decía que faltando a ese prurito de exactitud del que siempre me he jactado, no sólo no puedo detenerme  a comprobar la cita sino prácticamente nada, y si mantengo este blog encendido es por algo más que porque pague puntualmente mi cuota. No es que esté obligada a escribir todos los días pero me desagrada mantenerlo  desatendido. Pienso que, en definitiva, hay gente que tiene la gentileza y la curiosidad de consultarlo incluso a diario, como yo  hago con otros blogs, y sé lo decepcionante, incluso lo alarmante que resulta ver que la cosa no progresa. Casi siempre es una buena señal; significa que el bloguero tiene trabajo, pero como sabes que escribir es una enfermedad moral no acabas de creerte del todo que esa sea la razón y empiezas a inquietarte por su salud corporal, la única que puede realmente silenciarnos.

domingo 7 de mayo de 2006

Persisto y firmo

En mi entrada anterior sobre la movida madrileña, QuienX,  un lector que pareció conocerme en el pasado,  me reprochaba el haberme olvidado de la mujer que fui en aquella época y me pedía que la mirara (a la época)  con los ojos de entonces. Afortunadamente puedo hacerlo porque ya llevaba diario. He consultado, un poco al azar algunos de los  13 cuadernos  (de 200 páginas cada uno) de la época (1968-1989) para ver qué clase de movida era la mía. Reproduzco algunos fragmentos:

1968: "Esperemos que la vejez sea realmente vieja"

noviembre de 1973: "He tenido mucho orgullo y el orgullo endurece el cerebro. También creo poder decir que no me arrepiento de todo el tiempo que he perdido y de todo los rodeos que he dado hasta encontrar el modo y el camino".

Enero de 1975. "Ayer mi hija C. me hizo una pregunta muy sabia: ¿qué vas a ser de mayor? Sencillamente, no sé qué voy a ser de mayor. ¡Falta tanto! Querida C, ¿cómo has podido darte cuenta?"

Marzo de 1977: "la gran mentira de la izquierda. Se habla mucho de la gran mentira del comunismo. ¿Pero y la gran mentira de toda la izquierda? Aquella que pretende saber en qué consiste la salvación del hombre, encarnado aquí por el obrero; pobrecito, al que no dejan ni respirar, mientras que ellos parecen estar exentos de la prueba de sangre, dolorosa prueba de sangre, de las privaciones".

1981: Semana Santa, al fin, pero ni Córdoba, ni Galicia:  Sepúlveda. No es precisamente el paisaje al que antes aludía el que he recuperado, sino otro muy diferente, pero quizás más fuerte. Sepúlveda y sus concomitancias, piedras (viejas), paisajes (abruptos), amistades y amores (de la infancia), cortadas, barrancos, peñas pavorosas, el monasterio de San Frutos, implacable, el castillo de Castilnovo, de la estirpe del dragón, vegas, riberas, márgenes venturosas de ríos desdichados. Una Castilla, esa, precisamente esa Castilla de la que yo quise escapar, ahora lo sé, inútilmente. ¡Y todas esas casas y personas, que se presentan machaconamente a nuestros sentidos, llevadas, arrastradas desde el pasado, si no vivido, al menos previsto, que estaban agazapadas, detrás de nuestras vidas, a la espera, y que ¡zás! cuando estás más desprevenida, te agarran y te precipitan de lleno en los llamados acontecimientos transcendentales. Así es como ocurren las cosa. Unas dentro de otras, explosionando y casi siempre equivocándose, y haciendo que tú también te equivoques."

1983: "¡Dios mío!La cantidad de idiotas, de cretinos, de ángeles siseñor que hay en este país por metro cuadrado parece exceder, con mucho, a la de cualquier otro país. Bueno, aunque bien mirado, no tanto, porque aquí todavíano nos han empapelado ningún monumento, como sí se ha hecho en Italia, EE.UU,  Francia y Alemania. La amenaza puede cumplirse en Barcelona, donde la estupidez alcanza vislumbres más refinados y sofisticaciones más altas. Y aún así, el valiente pueblo catalán supo resistirse y no dejaron al oligrofénico pintor que envolviera en una sábana el monumento a Colón. "

Bueno, y no sigo porque son miles de páginas y no me las voy a leer todas. Si alguna vez tengo dinero para pagarme una secretaria que digitalice los casi 40 cuadernos que llevo por ahora,  y a falta de editor que se arriesgue,  podré colgarlos en este blog. Pero a lo que yo iba,  tal y como yo recordaba, no parece que "la" movida, me hubiera impactado demasiado, al menos no positivamente, pues creo haber explicado por qué -persisto y firmo- la considero nefasta.

sábado 18 de febrero de 2006

¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?

¡Por fin! Tenía muy abandonado  este blog, no por falta de tela que cortar sino porque he tenido que cortarla de otro modo. Si yo escribiera aquí las reflexiones sugeridas por mi entorno inmediato, me vería en un compromiso; y no me refiero a las consecuencias políticas, pues no es ese el material que me interesa, sino el material literario. Así que no pienso seguir fingiendo que un blog es un diario, y haré como Tolstoi, que llevaba un diario íntimo que iba "olvidando" en todas partes para que lo leyera su mujer y otro íntimo-íntimo, que guardaba bajo llave. Ni qué decir tiene que en lo que a mí respecta, este blog hará las veces del primero y el segundo, ese diario “superíntimo”, que llevo desde hace más de veinte años, estará cada vez más oculto, y cada vez más gordo. El material literario al que me refiero es puramente humano, palpitante: está hecho de vida y carne. Y una vez más, la observación de que así como los individuos, en su mismidad más unívoca, son fundamentales para la literatura, por imprevisibles, en su comportamiento como grupo son bastante unánimes. Hay una suerte de fenotipos psicológicos que se repiten en cualquier agrupamiento, y no voy a detenerme en ello; es el material del que se nutren los cotilleos y la telebasura. Prosa fácil. 

En otro orden de cosas, y para no perder la costumbre, ¿sabían que las adhesiones a Dinamarca por su valerosa defensa de la libertad alcanzan al día de hoy las 34.353 firmas, mientras que las surgidas para apoyar a quienes la pretenden sofocar a machetazos (a la libertad, me refiero), llevaban ya más de 209.000 a día 16 del presente? “¡Amargo caminar, porque el camino pesa en el corazón!... ¿qué buscas, poeta, en el ocaso? Y ya que estoy con Machado: ¿Cuál de las diecisiete Españas ha de helarte el corazón, españolito que-vienes-al mundo-te-guarde-Dios? Da miedo.

viernes 10 de febrero de 2006

Dragones y mazmorras (actualizado)

Por fin he terminado de volcar en silva de varia lección todas las crónicas de la sección «Dragones y mazmorras», que han aparecido todas las semanas, incluso sin interrupción veraniega, en Libertad Digital desde sus orígenes (el primer artículo está fechado en abril de 2000) . Mi intención era la de retratar eso que los sociólogos llaman «la sociedad lectora», y ya lo explicité en uno de los artículos de la serie, titulado precisamente Recordando. Por las circunstancias de la vida (en este caso felices)   tengo que abandonar esa gratificante tarea de cronista aunque no por ello dejaré de colaborar en Libertad Digital; simplemente inauguro una nueva sección, "El pozo de Babel", dedicada a otros temas -siempre relacionados con la cultura y en especial con la literatura- menos incompatibles con la labor institucional que voy a desarrollar a partir de ahora.

En su día, intenté componer un volumen con mis dragones, pero no encontré empresa editora que secundara mi proyecto, razón por la cual opto ahora por reproducir en mi blog, que para eso lo tengo,  tal como fueron escritas, aquellas crónicas que ya no se pueden encontrar en la red; en cuanto a las que siguen colgadas, me limito a enlazarlas y santas pascuas. Ya sé que  los lectores interesados en algún tema cuyas referencias hayan encontrado en los buscadores habituales, al llegar a mi página les será difícil dar dar con el artículo en cuestión, pero les confieso que no sé proceder de otra manera. Si alguien, más avezado que yo, tuviera a bien asesorarme, con mucho gusto cambiaría el lento y engorroso procedimiento.  De todos modos, ya sea desde aquí o desde LD  y cualquier otro de los medios en los que colaboro, seguiremos en contacto.

lunes 2 de enero de 2006

Conducta impropia

Otra de las ventajas de la red es que uno se puede encontrar con los amigos, incluso si viven a miles de kilómetros, como si fuera en un café o en la calle. El intercambio de felicitaciones en estas “entrañables fechas” me ha puesto en contacto con el blog amigo de Juan Pedro Quiñonero, unidos como estamos, entre otras cosas, por la admiración a Ramón Gaya, que él acaba de plasmar en un libro “Ramón Gaya y el destino de la pintura” (Biblioteca Nueva). En su blog hay una evocación de Néstor Almendros que me remite a otro encuentro, esta vez nada virtual, con un joven vecino que hace sus pinitos en El País, avalado por su espabilada inteligencia (no es broma) y su apellido, ciertamente famoso, y al cual llamaré X, amparándome en la tradición de los públicos diarios íntimos. Como es habitual entre nosotros nos pusimos a discutir de inmediato. Pero no en el sentido español del término, lanzándonos sapos y culebras y descalificándonos cruelmente, sino en el otro, más civilizado, de discrepar argumentando. Hacíamos balance del año y X elogiaba como uno de los mayores logros del presidente Rodríguez, el matrimonio entre homosexuales. Lo presentaba como el cumplimiento de un viejo anhelo izquierdista. No me fue difícil rebatirle y uno de mis argumentos fue, precisamente, el documental “Conducta impropia”, mencionado por Quiñonero, donde puede verse el vivísimo interés de la izquierda de toda la vida en la integración de los homosexuales. Le conté la crueldad con la que trataban a sus camaradas homsexuales los comunistas en las cárceles franquistas, así como el caso de cierto conocido que se casó (con una mujer, claro) por orden del Partido, para ocultar sus tendencias. Y, para terminar, pero no porque no hubiera mucho más que añadir, me referí al mítico ametrallamiento de prostitutas y homosexuales por orden de Durruti. Picoteando aquí y allá me he encontrado ahora con estas declaraciones de Castro, que demuestran cuán vieja es la reivindicación izquierdista del matrimonio homosexual: “Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permita considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero comunista. Una desviación de esta naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista” … “No creo que nadie tenga una respuesta definitiva sobre la causa de la homosexualidad. Creo que debemos considerar cuidadosamente este problema. Pero seré sincero y diré que los homosexuales no deben ser permitidos en cargos donde puedan influenciar a los jóvenes.”  (Entrevista de Lee Lockwood a Fidel Castro, publicada en el libro Cuba de Castro, Fidel de Cuba, 1965). A no ser que los comunistas no sean de izquierdas y estén asesorados por la Conferencia Episcopal.

jueves 8 de diciembre de 2005

Dudas razonables

Yo creía que este blog iba a terminar con mi diario pero no es así; lo duplica. De hecho ayer me pillé a mí misma abriendo el fichero “diario”para anotar: “He empezado un blog con el propósito de terminar con este diario, pero veo que lo único que hago es duplicarlo. Descubro también que el blog tiene un componente aún más narcisista que el diario, puesto que tu reflejo en la página es contemplado al instante por los otros, incluso comentado. Espero que el desconcierto, no exento de atractivo que me produce este hecho no sea más que esa etapa inicial que se tiene en todo desarrollo, como cuando el niño se contempla la mano, preguntándose si será suya, y luego la dibuja pasando el lapicero por el contorno. Pura identidad prolongada.”  Caigo en la cuenta de que caigo en la trampa y en vez de cortar por lo sano, paso al fichero “blog” para transmitir ese descubrimiento. Si sólo somos dos, la del diario y la blog, y no paro de viajar de mí a mí, pienso en los tejemanejes de Fernando Pessoa, para atender, y al mismo tiempo satisfacer, a todos sus huéspedes internos. Pero ya quisiera.

Una vez descargada mi conciencia, paso a las noticias culturales, que son en este caso muy políticas. He recibido una invitación de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) que presenta en el Ateneo de Madrid el lunes 12, a las 20h, un libro de Andrés Sorel titulado Mañana Cuba. Junto al autor, intervienen Rogelio Delgado, director de la editorial RD y Julio Rodríguez Puértolas, el zahorí del fascismo en la literatura española. La propaganda reza: Un libro sincero, apasionado, provocador. Retrato vehemente y crítico sobre Fidel Castro y el futuro de la Revolución Cubana. Diatriba feroz contra sus enemigos. Acabáramos.