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11/01/2006

Comentarios

javier

Yo dejé de fumar a mis tiernos 13 años, cuando el vicio comenzaba a arraigar de manera seria. Intuí que me aguardaba una vida dura y difícil y no era cuestión de ponerme yo mismo piedras en el engranaje. En cuanto al alcohol, yo prefiero llamarlo vino, cerveza o chupito de whiskey. Un servidor bebe, cree que moderadamente. Procuro no perder el control, pero a veces me sucede, al saber de las correrías del presidente del Gobierno. Tampoco veo televisión, una de las mejores cosas que hago diariamente. Lo recomiendo a todo el mundo. Saludos.

julia

No negaré que en mi lejana juventud fumé algún que otro porro, pues hay testigos que podrían sacarme los colores, pero una de las cosas por las que dejé de hacerlo fue precisamente porque perdía el control sobre mí misma, de una manera muy desagradable, que no tiene nada que ver con el alcohol, por cierto -que también es desagradable pero de otro modo, y no sabría decir si peor. Y a propósito del alcohol suscribo plenamente la afirmación del filósofo Santayana de que prefería ser desgraciado a estar borracho. Hay que haber bebido mucho para sostener eso.

javier

Contaba Camilo José Cela que, una vez, hizo la prueba de escribir bajo los efectos del alcohol. Al parecer, la escritura fue fluida, pero posteriormente hubo de tirar a la basura el trabajo. Los defensores de la droga, tan cultos, tan preparados muchos de ellos, defienden en realidad una disminución de las facultades reales. Se comprende. ¡Es tan difícil y tan duro estar en uno mismo! Por cierto, pobres arañas...

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