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08/05/2011

Comentarios

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

Muchas gracias, querido amigo Enrique, por los datos.
Un abrazo de tu tocayo EAR.

Julia Escobar

Queridos Enriques:
Comenten v.v cuanto deseen comentar, que para eso están hechos lo blogs, o debíeran...
Agradecida,complacida y satisfecha
Julia

Enrique Perez Mengual

Con el permiso de nuestra querida Julia, encantado de darte la referencia. La cita pertenece a un pequeño libro titulado El mal. Un desafío a la filosofía y a la teología (Buenos Aires: Amorrortu, 2006 - pp.65 y 67)

ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

Llevas mucha razón, querida Julia, en mencionar los problemas que acarrea no cerrar la entrada de nuevos comentarios a las asimismo entradas de tu blog. Pero el caso es que esta vez no puedo ahorrarte el regreso a una de ellas, primero porque el comentario de Enrique Pérez Mengual a mi pequeña suelta de palomas de hace unos días, me ha parecido atinado y preciso como ninguno, y por serlo me ha despertado la curiosidad de saber, en concreto, a qué libro del gran Paul Ricoeur pertenece, autor por el que siento veneración. Podría ser, se me ocurre, de Finitud y culpabilidad, aunque el asunto de la justicia sobrepujada por el amor, es bien frecuente entre los suyos. Como no tengo otro modo de preguntárselo al propio Enrique, lo hago a través de este comentario que hace robo de tu espacio en la esperanza de que sepas disculpar el modo, por mi parte, de, pro domo mea, rizar este rizo. Un abrazo, Enrique Andrés Ruiz

julia escobar

En efecto, enlaza y muy bien. Cuando leí la alusión de Enrique a ese personaje de Stendhal que sólo piensa en la ganancia "ya sea en esta vida o en la otra" recordé la lucha que Galdós pinta en "Torquemada y San Pedro", la cuarta y última novela de la serie de Torquemada. Al morir su mujer, la linajuda y dulce Fidela del Águila, el usurero se siente más amargado que nunca; entonces aparece en su vida el padre Pedro Gamborena, apodado «San Pedro o el padrito, antiguo capellán de la familia del Águila. El padrito deslumbra a Torquemada con su elocuencia y la mayor parte de la novela trata de la descomunal batalla por la salvación del alma de Torquemada, ya muy enfermo. El padre se desespera porque no consigue inculcar al prestamista la gratuidad de la salvación.
Torquemada no comprende que no haya posibilidad alguna de trato con las altas potencias celestiales. Tras un singular combate con el demonio (personificado en la tenaz obstinación del usurero en considerar la batalla como una negociación), Torquemada muere pronunciando la palabra «conversión». Pero al padre Gamborena le queda la duda de si se trata de la de su alma o la de la Deuda...
Un abrazo
Julia

Enrique Perez Mengual

Creo que este texto de Paul Ricoeur enlaza con el comentario de Enrique de Andrés....

“…descubrir que las razones para creer en Dios no tienen nada en común con la necesidad de explicar el origen del sufrimiento. El sufrimiento sólo es un escándalo para aquel que entiende a Dios como la fuente de todo cuanto hay de bueno en la creación, incluyendo la indignación contra el mal, el valor de soportarlo y el impulso de simpatía hacia sus víctimas; creemos así en Dios a despecho del mal (…) al final del libro de Job, cuando se dice que Job llegó a amar a Dios por nada, haciendo perder así a Satanás su apuesta inicial. Amar a Dios por nada es abandonar completamente el ciclo de la retribución del que la lamentación permanece todavía cautiva, mientras la víctima se queja de su injusta suerte.”

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